Tribuna

JOSÉ Mª MARTÍNEZ DE HARO

Escritor y periodista

ES EL PODER, SOLO EL PODER

No resulta sencillo entender los desaciertos sucesivos que vienen caracterizando las principales estrategias y decisiones del PP. Como partido con vocación de gobierno es muy difícil superar tantos errores atribuidos a la Dirección nacional en algunas de sus intervenciones parlamentarias como en la organización de las responsabilidades representativas del partido. Para regocijo del PSOE y las infinitas izquierdas las noticias constantes sobre una guerra interna en el PP eclipsan las muchas noticias sobre el desgaste del Gobierno y las luchas sin tregua entre algunos Ministros enfrentados por cuestiones de trascendencia pública, la Ley de vivienda, la Reforma laboral, et., etc. La mayoría de las encuestas pronostican un avance del centro derecha en tanto retrocede la izquierda socialista y aumenta en intención de voto la izquierda comunista, aunque tal como ejercen el poder, vienen a ser una misma cosa. Según parece nadie en el PP se ha percatado de esta oportunidad que se presenta para devolver a sus votantes la ilusión y el optimismo sobre un cambio posible. En estas fechas cruciales prevalecen cuestiones personales marcadas por la ambición y la torpeza. Es posible que siempre haya sido así, pero nunca España se encontró en semejante disyuntiva.

Por señalar algunos errores de la Dirección nacional del PP, habría que enumerar aquellos que marcaron el rumbo actual del partido y de su Presidente Pablo Casado; la fulminante y poco acertada forma de arrojar a las tinieblas a la que fuera Portavoz Parlamentaria, Cayetana Álvarez de Toledo. Que se conozca, no abundan en el PP biografías que muestren cualidades tan significadas en la dialéctica parlamentaria y nivel intelectual que puedan semejarse a la diputada despreciada con formas y fondo humillantes. Habrá que recordar que igualmente ocurrió con quien fuera Presidente de ENDESA, Consejero del Corte Ingles, Agente de Cambio y Bolsa, Abogado del Estado, Presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros y hombre de trayectoria intachable como empresario y jurista, Manuel Pizarro. Tuvo la ingenuidad de ofrecerse al PP dimitiendo previamente de todos sus cargos por pura vocación y sentido de la utilidad pública.

Al igual que hora con Álvarez de Toledo, a Mariano Rajoy le aconsejaron que le alejara de los órganos de dirección y representación del partido. El diputado Pizarro que habría recibido de Rajoy la oferta de un Ministerio, fue enviado al anonimato parlamentario en las últimas filas de los asientos del Congreso. Sin entender las miserias partidistas hubo de dimitir meses más tarde totalmente decepcionado, afortunadamente no tenía necesidad de vivir de la política y esto le hizo muy sospechoso para algunos apoltronados en la calle Génova. Y así ocurrió, Rajoy no tuvo sombras sobre su liderazgo y tras una larga siesta, varias cajas de puros y quietud sonriente, terminó su carrera política, rodeado de mediocres en un triste episodio parlamentario que se recuerda con verguenza por sus propios votantes.

En esas jornadas decisivas para lo que ahora ocurre en España, Rajoy no tuvo el consejo y experiencia de Manuel Pizarro, tuvo a los incrustados en los órganos de decisión, a quienes Esperanza Aguirre llama "chiquilicuatres".El segundo resbalón de Casado fue con ocasión de la moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Aconsejado por la" corte de los milagros" de la calle Génova, Casado aprovechó la Tribuna del Congreso para soltar un rejonazo con alusiones personales sobre Santiago Abascal que rozaron nivel de ruptura personal y política. Esto sin necesidad alguna ya que la cuestión de fondo era votar sobre la moción de censura. No se entiende la gratuidad y el encono contra un partido político y su Presidente cuyos apoyos son necesarios en los gobiernos del PP en varias Comunidades Autónomas. No hay evidencias de intención alguna para restablecer relaciones de buena vecindad con Abascal, sin embargo, el PP podría verse obligado a entenderse con VOX a nivel nacional si los pronósticos de las encuestas aciertan.

Siguiendo esta tradición auto destructiva, vuelven a aflorar los recelos y sospechas sobre la intención manifiesta de Isabel Diaz Ayuso de presidir el PP de Madrid.La Presidenta de la Comunidad de Madrid hace valer los avales de los 1.550.000 votos que el PP tuvo en las elecciones en esta Comunidad. Votos que alzaron un triunfo sin precedentes superando al conjunto de todas las izquierdas y arrasando la pretensión de Pedro Sánchez de conquistar la Autonomía más emblemática de España. Cierto que esa cifra casi dobla en Madrid a los 880.000 votos que tuvo Pablo Casado como cabeza de la lista del PP en las últimas elecciones generales.

Y precisamente por ello el fuerte liderazgo de Diaz Ayuso, la aureola del éxito en la gestión de la pandemia y el cultivo de su imagen pública dentro y fuera de España, así como su indisimulada ambición política, le hacen relucir como un poder emergente que cuestionaría el propio liderazgo de Casado al frente del partido. Además, una cuestión de fondo que, según algunos analistas políticos podría guiar la estrategia política de Pablo Casado y su equipo. Desde el comienzo de la transición en España han venido alternándose en el poder los dos partidos que representan los bloques mayoritarios; PSOE y PP han ejercido el "turnismo" según los compases de la política.

Ocurre que esto funcionó con el bipartidismo en su mayor auge y a ello podría aspirar Pablo Casado de no cuestionarse su capacidad de liderazgo por otro candidato del partido. Nada puede aventurarse sobre los resultados en el caso de elecciones generales, pero todo apunta que sería Casado el candidato a Presidente del Gobierno y es teóricamente posible que a pesar de las encuestas, el PP no pudiera formar Gobierno. Semejante situación debilitaría su liderazgo y es aquí donde Isabel Díaz Ayuso podría presentarse como relevo en el PP. Esta situación acabaría con el liderazgo de Pablo Casado y el ostracismo de su equipo. Así ocurrió con Mariano Rajoy. Para su tranquilidad, Rajoy no tuvo ningún rival que compitiera con el dentro del PP. Por ser el candidato incuestionado y a pesar de sus sucesivas derrotas electorales logró finalmente alcanzar la Presidencia del Gobierno sentado cómodamente a la espera por el efecto pendular de la política española.

Todo lo anterior es un somero análisis de las cuestiones personales sobre el liderazgo, las ambiciones y las maniobras soterradas tan propias de todos los partidos políticos. En estos enredos y guerras internas no asoma el más mínimo interés por el Partido Popular ni lo que representa para millones de ciudadanos que observan como podría malograrse una alternativa necesaria para el equilibrio democrático en España. La desazón inunda las sedes locales y provinciales del PP ajenas a este ruido interno que perjudica las expectativas y los fines que este partido propone. Cabe imaginar que en algún momento alguien habrá de responder por este espectáculo de autodestrucción.

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