Aviso a los lectores; escribir sobre un futurible es un ejercicio de funambulismo, pero no se puede obviar comentar la sorpresa tras las elecciones. Según lo anunciado por Pedro Sánchez , un gobierno del PSOE con Unidas Podemos se presentará como opción de Gobierno en el Congreso de los Diputados. Pablo Iglesias y Pedro Sánchez comparecieron ante las cámaras en un abrazo fraterno. La alianza del socialismo español con el comunismo bolivariano es un hecho al margen que esta alianza cuente con apoyos suficientes en el Congreso. Y esto es lo más relevante de la situación post electoral para tantos comentaristas políticos ; una tormenta perfecta amenaza el horizonte con mas incertidumbres y recelos que confianza en el futuro inmediato.

Llegado este momento plagado de contradicciones hay quien está preparando un tratado sobre las mentiras de Pedro Sánchez. Mentiras declamadas con pavorosa gestualidad y descalificaciones rotundas repitiendo con total convencimiento que jamás pactaría con populismos, ni con comunistas, ni con quienes pretenden disolver la naturaleza del Estado español. Alusiones directas a Pablo Iglesias de carácter despectivo por lo que es y lo que representa. Todo mentiras a las que ahora habrán de añadirse otras nuevas mentiras; el pacto se autocalifica un "gobierno progresista", nueve veces repitió la palabra "progresista", dialéctica de plastilina. Palabra intrínsecamente hueca que puede asumir cualquier partido que tiene como meta el progreso y que ahora trata de eludir expresar una realidad diáfana; es un gobierno de coalición social-comunista/ populista. Otra falsedad es presentar este acuerdo como recién elaborado tras horas de trabajo, no lo creen ni los propios votantes de izquierdas. Este gobierno y este acuerdo estaba ya trazado desde antes de las elecciones, y se aplazó por la oportunidad personalista que se brindó Pedro Sánchez convocando nuevas elecciones para tratar de destruir a Ciudadanos y engullir a Podemos. Lo primero ha funcionado e incluso ha llevado a la dimisión de su líder fundacional. Lo segundo le ha fallado por cuanto el PSOE ha perdido 3 diputados, la mayoría del Senado y ha perdido 716.000 votos. Pero Podemos ha resistido a la avalancha incluso al envite de Harry Potter con la abuelita de las magdalenas y si bien perdiendo 650.000 votos ha logrado la rendición del PSOE a pactar una alianza para mayor Gloria de Sánchez. Y la otra falsedad de carácter publicitario; el argumento de la alianza con la izquierda extrema para frenar el avance de la "extrema derecha" repetido por los medios afines y tertulianos orgánicos que ayudan a la faena sin rubor. Para muestra la periodista Elisa Beny en Julia en la Onda donde declara que " los partidos que no apoyen este gobierno serán responsables que VOX alcance 90 diputados" Y catapúm , España se acabó. Tras este doctrinario para indolentes mentales y beneficiarios y benefiaciarias se ocultan las razones verdaderas de este envite; el ansia obsesiva y temeraria de Sánchez e Iglesias por el poder a cualquier coste, se trata finalmente que la fiesta la paguen los "ricos de derechas" según palabras de un tertuliano adicto. Para ser medianamente creíble en algún aspecto, Sánchez debiera admitir que ya ha pactado con la izquierda comunista y populista por escrito y pactará con la extrema izquierda de variada procedencia y singularmente violenta y asesina que dejo un rastro de dolor en España. Y que habrá también de pactar con los múltiples partidos que se declaran abiertamente independistas y pretenden lograrlo con formas y hechos violentos como se está probando diariamente en Cataluña.

Lo único cierto es lo que se conoce y eso basta para decir sin ambiguedad que el modelo de Frente Popular rechazado por el socialismo socialdemócrata que protagonizó la transición, ha vuelto a España de la mano de Pedro Sánchez y así lo afirman textualmente ante las televisiones Francisco Vázquez, Rodriguez Ibarra, Joaquin Leguina entre otros socialistas históricos y esencia de una ideología que ahora ven traicionada. Y ello por ser este gobierno anunciado el primero que incluye a un partido populista de raíz comunista en cuarenta años de democracia. Ya tuvo ocasión de pactar con el PCE Felipe González o Rodríguez Zapatero, pero no traspasaron la línea marcada desde el Congreso de Suresnes donde el PSOE que vino a España abrazó la socialdemocracia sin ataduras al comunismo.

Con todo lo anterior, la mayoría de analistas pronostican que habrán de negociarse muchas exigencias extremas para llegar a acuerdos con otros grupos políticos conocedores de la debilidad de Sánchez , una amalgama de partidos de izquierdas y separatistas darían su voto a la investidura a costa de concesiones no imaginables. Pero el acuerdo habrá forzadamente de llegar porque la convocatoria de otras lecciones llevaría la derrota a la izquierda y singularmente al PSOE. Sánchez no tiene otra alternativa que ceder y ceder para logar un gobierno si bien la naturaleza ideológica y programática de ese posible gobierno ya está causando temores y cautelas en parte de la sociedad , en el ámbito empresarial y financiero antes de haberse constituido. Se abren grandes interrogantes y algunas dificultades que ya afrontó sin éxito Pedro Sánchez al no lograr que se aprobaran sus Presupuestos Generales del Estado en el Congreso. Podría ocurrir que otra vez fracasara la aprobación de los presupuestos como primer objetivo de este y cualquier otro gobierno. Además, los graves problemas que afectan a la vida cotidiana en Cataluña, la situación de los presos por sedición, , la rigidez de las demandas de ERC, J p C, Cups, Bildu, PNV, etc. harán muy complicada la capacidad legislativa. Las advertencias sobre la ralentización de la economía española, la contención del gasto que pide Bruselas, la gestión del BREXIT, la reforma de la Constitución el equilibrio territorial y también el impacto de las sentencias que llegaran sobre los ERES y otras corrupciones del PSOE vislumbran una rebaja notable del gesto de superioridad de muy encumbrados dirigentes ante la sociedad española. Un observatorio como la Bolsa española ha recibido el pacto de gobierno con una caída del IBEX que representa la pérdida de 6.000 millones de euros en tres días consecutivos solo en el sector bancario. Y este indicativo supone un freno para el desembarco de capitales extranjeros y la cautela de inversores y empresarios españoles Tiempos de incertidumbres como no se habían conocido y que marcan ya el cierre de lo que conocemos como transición, lo que ocurra en estos años venideros tendrá un calificativo que ahora mismo no es posible apuntar . El destino de España abre nuevas incógnitas ; llevamos cuarenta años de convivencia, prosperidad y democracia y tal vez como prueba definitiva de resistencia se vislumbra en el horizonte una tormenta perfecta insuflada por los hados que repetidamente ensombrecen nuestra historia.

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