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Tribuna

José María Martínez de Haro

Escritor y periodista

El fracaso y la comparsa

El fracaso y la comparsa El fracaso y la comparsa

El fracaso y la comparsa

Cuando comenzó esta pesadilla nadie era consciente del grado de amenaza de un virus desconocido que había aparecido en la lejana China. Tardíamente y sin conocimiento de causa, los organismos internacionales fueron reaccionando con advertencias y recomendando medidas para contener el contagio del virus. En general no ha habido una acción coordinada desde las Instituciones como la UE o la OMS al respecto. Cada Gobierno ha ido actuando según sus criterios y en los plazos que cada cual entendió como perentorios. En España, como en Portugal o Canadá, era razonable depositar un margen de confianza en este o cualquier otro Gobierno sin fronteras ideológicas. A esta fecha resulta innegable que el margen de confianza que ha utilizado el Gobierno de España se ha agotado ante una realidad pavorosa; 10.935 fallecidos por coronavirus en España y la cifra sigue aumentando. Resulta patético escuchar durante horas a un Presidente del Gobierno noqueado, con cara descompuesta parloteando ante las TVs sin decir realmente nada. Causan más miedo que confianza esas frases retorcidas para tratar de ocultar la evidencia; España es el país del mundo con mayor afectación del virus en relación a su población. Como muestra ilustrativa baste citar que España representa el 0.6% de la población mundial pero registra el 20% de fallecidos por coronavirus en todo el planeta. Y como datos añadidos en Portugal, país vecino, ha habido 171 fallecidos. Se dirá que Portugal es un pequeño país pero asimismo Canadá con solo 89 fallecidos, y un país gigantesco como Australia solo 18 fallecidos. Las cifras son tan elocuentes que resulta incomprensible el afán de un nutrido grupo de periodistas, o pseudo periodistas quienes desde las tertulias y los medios de información singularmente grupos de televisión, se emparejan con las burdas maniobras verbales de este Gobierno por intereses de naturaleza criminal; dinero, poder, y algunas otras complicidades menos confesables aún. Me avergüenza que conociendo de manera directa la labor encomiable de la mayoría de los medios de comunicación públicos y privados en el tránsito hacia la democracia se haya ido degenerando hasta llegar a esta situación bochornosa que apenas recuerda sus páginas de servicio a la sociedad española. No cabe citar nombres ni empresas, los españoles conocen bien esos datos. Antes, en aquellos años, se trataba de la libertad, ahora se trata de la vida, de las vidas truncadas de esos 10.935 españoles fallecidos por el maldito virus. Y las vidas que `peligran para el resto de los españoles desconcertados ante una situación de pandemia desbordada. Es cierto que nada hubiera detenido este virus, pero es igualmente cierto que la contención del contagio ha sido un éxito en países como Israel, Corea, Canadá, Australia o Portugal y en otros países como Italia y España está resultando un fracaso que nos señala a la cabeza del contagio . No cualquier fracaso sino un fracaso histórico que quedara en las actas de este maldito año 2020. El margen de confianza hacia el Gobierno ha sido de los más amplios que caben en un sistema democrático. La sociedad ha cumplido con las indicaciones del Gobierno, incluso para fatalmente acudir a manifestaciones, partidos de futbol o concentraciones políticas. Cientos de miles confiaron en los comunicados del Dr. Simón o de Pedro Sánchez y sus ministros y no se tomaron la amenaza en su estricta medida ni se tomaron las cautelas que la situación requería. No tiene excusa el Gobierno social comunista sobre las advertencias de organismos como la Organización Mundial de la Salud o de la UE sobre evitar concentraciones masivas por el riesgo de contagio. Estos organismos dirigieron al Gobierno de Pedro Sánchez sendos escritos de advertencia y hay fechas que perseguirán a este Gobierno. La OMS emitió el 30 de enero de 2020 una alerta de emergencia internacional por el coronavirus. Según la Ley General de Sanidad Pública, articulo 14 "la gestión de alertas que procedan de la UE o de la OMS es competencia directa e intransferible del Ministerio de Sanidad". Resulta así totalmente falsaria la actitud del Ministro de Sanidad, Salvador Illa,tratando de escudarse en las Autonomías ya que la vigilancia y gestión de la salud pública era de su competencia. Igualmente ocurrió los días 3 y 11 de febrero con una advertencia de la OMS a todos los países para que se comprara equipamiento suficiente para afrontar un posible contagio masivo y el Gobierno de España no hizo absolutamente nada. Tres días más tarde otro apercibimiento de la UE para controlar el riesgo de desabastecimiento de material de prevención, el Ministro de Sanidad respondió" En España tenemos suficiente" y no hizo ninguna gestión de compra. En medio de estas advertencias Pedro Sánchez autorizó y alentó con sus ministros las manifestaciones del 8 de marzo a cuya cabecera fueron varias Ministras que días más tarde se supo se contagiaron y contagiaron el coronavirus. Solo cuando la pandemia ya había alcanzado en España cifras alarmantes el Ministro de Sanidad comenzó a comprar en el mercado chino. Y por falta de experiencia y de gestión resultó que compró a una empresa no homologada por el propio gobierno de China, los test diagnósticos que esa empres envió a España resultaron ineficientes. Pero a pesar de esa experiencia desastrosa el Gobierno ha continuado comprando a la misma empresa que le timó; Bioeasy Biotechnology. El resultado es que a esta fecha España es el país con mayor numero de sanitarios contagiados por el virus del mundo, casi 14.000 y ello por hacer caso omiso la advertencia del Director de la OMS Adhanon Ghebreyesus quien el 27 de febrero y por escrito preguntaba; ¿Hay suficiente oxigeno y ventiladores?, ¿tienen los profesionales sanitarios el equipo que necesitan para estar seguros? y profetizó;"si la respuesta a estas preguntas en no, su país tiene una brecha que este virus explotará" y concluyó diciendo" estamos a tiempo". La respuesta del Director de Alertas y Emergencias, Fernando Simón fue: "En España el riesgo está perfectamente delimitado, la contención está funcionando". Son episodios que muestran el mayor fracaso que los tiempos recuerden. Quedará en la memoria de varias generaciones y escrito en las páginas negras de España la irresponsabilidad, la inexperiencia de gestión y la incapacidad ostentosa de todos y cada uno de los veinticinco miembros de este Gobierno y los asesores técnicos que han conducido al país a esta situación trágica. No habrá que olvidar que en situaciones de emergencia donde el objetivo es la vida de los españoles la responsabilidad es del Gobierno que la gestiona sin que en este caso pudieran traspasarse a la oposición que de manera visible ha cumplido con prudencia su papel institucional. Pero habrá de llegar el momento que esta misma oposición y la sociedad española con la legitimidad que otorga una democracia podrá pedir explicaciones y responsabilidades de gestión. 11.000 españoles fallecidos lo reclaman desde sus tumbas y la salud del sistema lo exige. Es un deber de todos evitar un escenario de semejantes consecuencias y la exigencia y control de la gestión pública un derecho tan natural que apenas merece comentario.

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