Poniente

El Cañarete y las retenciones de cada día

  • El cierre de la N-340a por nuevos desprendimientos hace 20 días vuelve a exasperar a los vecinos del Poniente, sobre todo de Aguadulce

  • Aún no hay fecha para el inicio de las obras por parte de la Subdelegación del Gobierno

Durante las anteriores obras en la vía se produjeron numerosas manifestaciones por parte de colectivos para exigir un arreglo integral de la carretera. Durante las anteriores obras en la vía se produjeron numerosas manifestaciones por parte de colectivos para exigir un arreglo integral de la carretera.

Durante las anteriores obras en la vía se produjeron numerosas manifestaciones por parte de colectivos para exigir un arreglo integral de la carretera. / Javier Alonso

Los almerienses que viven en la comarca del Poniente, y sobre todo, los que lo hacen en la localidad roquetera de Aguadulce experimentan desde hace unos años con una preocupación añadida a sus ya más que ajetreadas vidas, sobre todo este último año: la carretera de El Cañarete.

Este pasado 7 de septiembre un nuevo desprendimiento de rocas en el kilómetro 432.6 sentido Roquetas de la antigua carretera N-340a entre Almería y Aguadulce provocaba el anuncio por parte de la Subdelegación del Gobierno del cierre al tráfico de manera indefinida para comprobar si precisa de obras o no hay peligro de nuevos desprendimientos. Un día después, la misma institución anunciaba que va a solicitar que se declaren de emergencia las obras que serán precisas para afianzar el talud. Y de nuevo, la carretera cortada.

Una historia que se repite 9 meses después ya que hay que recordar que la carretera ya se mantuvo 65 días cerrada antes de su apertura parcial en marzo de este año tras los desprendimientos que registró en la madrugada del 31 de diciembre del pasado año, que dejaron entonces inutilizable la carretera. Las obras comenzaron el 5 de febrero y, tras su apertura parcial, continuaron para finalizar en los primeros días de julio.

Y tras un par de meses, con la llegada de las primeras lluvias e inclemencias meteorológicas típicas del inicio del otoño, El Cañarete no ha podido aguantar y vuelve a relegar a todos los vecinos de Aguadulce a optar por la A-7 como nexo de comunicación con Almería.

De esta forma, a los más de 50.000 vehículos diarios que transitan esta vía se han vuelto a sumar otros 15.000 que con anterioridad circulaban, como alternativa de una A-7 al borde del colapso, a través de los nueve kilómetros de ensueño en las estribaciones sur de la Sierra de Gádor junto a la orilla del mar. Y de nada sirve el refuerzo de las medidas policiales ni los mensajes en paneles ni nuevas señales porque los conductores tanto los que viajan desde el Poniente como los que acceden a la A-7 desde Aguadulce por las dos salidas hablitadas se encuentran con retenciones cada día. Principalmente en horas clave como son por la mañana de 7:30 a 9:00 horas y a mediodía, en este caso de regreso a Aguadulce de 14:30 a 15:30 horas.

Se estima que unos 15.000 vehículos vuelven a usar la A-7 con la N-340a cortada

Unas colas, que si bien no son tan densas como las que se experimentaron en el pasado cierre de El Cañarete (a lo que puede influir el menor número de vehículos debido al auge del teletrabajo), siguen provocando bastantes quebraderos de cabeza a los miles de almerienses que tienen su trabajo en la capital.

De momento, la Subdelegación del Gobierno no ha anunciado fechas para el inicio de las nuevas obras en El Cañarete cuando se cumplen veinte días desde que tuvieron lugar los desprendimientos. Un mutismo que exaspera a los usuarios que cada día se ven abocados a circular por la A-7 como única opción con el plus de kilometraje, tiempo y combustible que eso supone.

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