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Fernando Giménez: “Tradición o devoción, lo importante es la convivencia”

  • El primer edil de Dalias está tranquilo sobre la procesión del Cristo de la Luz que se celebra hoy. Asegura que el lanzamiiento de cohetes se ha perfeccionado y profesionalizado.

Fernandno Giménez; “Tradición o devoción, lo importante es la convivencia” Fernandno Giménez; “Tradición o devoción, lo importante es la convivencia”

Fernandno Giménez; “Tradición o devoción, lo importante es la convivencia”

-¿Se han registrado novedades en la edición de este año de esta procesión?

No se han dado.Estamos ante una  procesión de peregrinos muy tradicional, que mantiene la esencia y lo fundamental en cuanto a horarios de misas y procesiones.

– ¿Cuáles son las previsiones de asistencia de público?

–El número es muy importante y puede llegar hasta las 80.000 personas entre ayer sábado y hoy domingo cuando celebramos la procesión.

– ¿Y cuál es la procedencia?

– La gran mayoría viene del Poniente y de los Campos de Dalías. Una parte acude dede la zona de la Alpujarra como Berja, Alcolea o Bayarcal. También vienen de otras provincias andaluzas y del extranjero, aunque en estos casos, el número no es importante. Así, este año contaremos con la presencia del Obispo de Gante, como ha ocurrido en ediciones anteriores de esta procesión, lo que es todo un honor.

– Esos níveles de asistencia, ¿en qué posición les sitúa?

– Es una de las grandes fiestas de España por el número de asistentes y por el hecho de que multiplica por veinte la población de Dalías , cuando el nivel de otras se queda en un 10% o menos sobre su número de habitantes. A nivel andaluz está considerada como la tercera en importancia. Hace tres años, Protección Civil realizó un estudio sobre el nivel de asistencia y el resultado que arrojó ese trabajo fue de 2.000 personas a la hora entre el viernes y la jornada de hoy domingo, día la Procesión.

– En una sociedad como la que vivimos, donde el individualismo mpera y los valores no abundan, es sorprendente que una expresión religiosa sea capaz de congregar a tanta gente. ¿Le sorprende?

–Estamos acostumbrados. Las puertas de la Iglesia Parroquial están abiertas durante todo los días del año para recibir a peregrinos.

– ¿Cuánto de tradición y de fe hay detrás?

– No sabría decirlo. Pero la tradición se mezcla con la devoción en muchos casos. La novedad y la afición que se ha desatado por andar y hacer senderismo, y se ha puesto de moda, también influyen. Pero es difícil cuantificar los prcentajes. También es una tradición que pasa de padres a hijos. Pero, al margen de los motivos y los números, lo importante es la convivencia y el buen ambiente, tranquilo y pacífico, que ha conseguido crear esta procesión a lo largo de los años.

– Está tranquilo o ¿la procesión va por dentro?

–No se puede hablar de una tranquilidad total, pero estamos bastante tranquilos. El dispositivo de seguridad es importante con un millar de personas entre los distintos cuerpos policiales, Policía, Guardia Civi y Protección Civil; convenios con los municipios cercanos y seguridad privada; servicio de Bomberos durante las 24 horas, un puesto de mando avanzado y el Grupo de Rescate y Emergencias de Andalucía.

– Es una fiesta ruidosa y de peligro controlado. ¿Se han registrado incidentes?

– Ha habido muy pocos y han sido leves, con percances mínimos. Eso es debido a que la gente que maneja y lanza los cohetes es profesional y no son ciudadanos de la calle. La gente de Dalias está acostumbrada a la pólvora, pero su respeto es absoluto. Se ha perfeccionado la forma de lanzamiento. Dalias se ha ganado un nombre a nivel nacional.

–¿Cuántos kilos se pueden lanzar durante la procesión?

– En las tres horas de la procesión, las estimaciones son de 2.000 kilos d pólvora. No entramos en competición con Valencia. El tipo de explosivo es diferente. Allí, son más de tracas. Aquí, son cohetes.

– ¿De donde viene esta tradición por los explosivos?

–En Berja hay una pirotecnia, de la que se suministra esta fiesta, pero en el conjunto de la comarca el lanzamiento de cohetes enlaza con una tradición muy extendida en las Alpujarras de Almería, en la etapa de las explotaciones mineras de esta zona. La roca se perforaba mediante barrenas (barras de acero de unos 2 metros de longitud y varios kilos de peso). En los agujeros, se introducían los explosivos que se hacían estallar en voladuras controladas para extraer las rocas que contenían el mineral de hierro.

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