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2. Riesgo y posición geoestratégica. La vanguardia

  • Problemática. La clasificación más sencilla de los riesgos naturales es la que atiende a sus causas: origen geofísico, plagas de procedencia fitopatológica y faunística

2. Riesgo y posición geoestratégica. La vanguardia 2. Riesgo y posición geoestratégica. La vanguardia

2. Riesgo y posición geoestratégica. La vanguardia

Los sistemas de adaptación entre el hombre y el medio pueden desequilibrarse por la aparición de fenómenos excepcionales que superan a los medios para absorberlos o amortiguarlos, desarrollados por la sociedad en el espacio y en el tiempo, pues en el riesgo se da un componente físico y otro humano. En determinados municipios almerienses, gracias a la documentación conservada tanto en sus propios archivos como en los de otro tipo, estos componentes pueden situarse en el pasado, permitiendo apreciar los diferentes tipos de adaptación frente a los riesgos en función de la tecnología y del grado de cohesión social del grupo humano afectado, así como su tendencia a ocupar áreas peligrosas, pues al estar familiarizado con ellas no tiene conciencia de la problemática y del peligro que presentan.

La clasificación más sencilla de los riesgos naturales es la que atiende a sus causas: origen geofísico (climáticos / meteorológicos y geológicos); plagas de procedencia fitopatológica y faunística.

1720

Riesgo y posición geoestratégica de la costa almeriense. El cabo de Gata.

Servicio Histórico Militar de España. Madrid. Relación de los puestos establecidos en la costa del reino de Granada para la custodia del contagio. Legajo 4.169.

No se puede dudar que esta parte de la costa sea la más peligrosa de toda la España, pero con especialidad el Cabo de Gata, pues todos los días toman los moros las embarcaziones y cautivan en la tierra. Se ha visto, en quatro meses, tomar seis barcas cargadas por cuenta del Rey y cautiuar, como se ha dicho, los soldados y estar estos corsarios en tierra, sin que la tropa que cubre los puestos establecidos actualmente se aya podido socorrer las barcas, ni librarse ellos mismos del cautiuerio.

Se pudiera creer que las compañías guardacostas que ay en Almería, Níjar, Mujácar y Vera, las guarniciones de milicias que ay en los castillos de Rodalquilar, San Pedro y La Carbonera, bastaren para socorrer los parajes en que hubiesse peligro. Y por conseguiente que no fuesse necessario el reforzar éstos puestos o darle otra disposición. Pero por zelosos que sean los ofiziales de éstas compañías y exactos en hacer el seruizio es impossible que puedan jamás llegar a tiempo de impedir a los moros, u a otra qualquiera embarcazión el saltar en tierra...

Se deue temer que si el contagio continua en Francia se introducá en el Reyno por dicha parte de costa, ahora sea que los moros, que dan caza indeferentemente a toda embarcazión, la comuniquen, o que alguna barca pestiferada tome tierra, lo que no se podrá impedir sino se refuerzan los puestos que ay...

No se puede passar por todos a la orilla del mar por hauer montañas impracticables y donde es menester, para passar, hazer quatro o seis uezes más camino del que se necessita, y por sendas muy malas. Hauiendo no ostante en éstas mismas montañas calas y playas muy cómodas para un desembarco, y por donde se puede penetrar en el pays con facilidad. Será absolutamente necesario guardarlas si se quiere estar preseruados de el contagios, no podiéndose euitar estos inconuenientes sino es poniendo los puestos principales en estos parajes peligrosos, a fin de que aya bastante soldados para oponerse a qualquiera tentatiua sin otro socorro.

O sino obligando a que los lugares uezinos, cada uno en su término, haga las sendas que se han menester en los parajes por donde no se puede passar, y a lo menos en aquellos a donde se hallan calas o playas practicables, lo que se puede executar sin mucho trauajo y que los paysanos harán gustosos.

Puede ser que se piense que estas sendas faciliten la entrada en el país. Pero si se haze alguna reflexión se conocerá que no se propone el hazerlas, si sólo para poder yr a los parajes por donde estos bárbaros pueden entrar en el país y sólo a la misma orilla del mar. Y por conseguiente se conuenierá que en lugar de poder serbir a estos infieles les serán muy nociuas las dichas sendas, porque si desembarcan en estos parajes con preferencia a los otros y que de ellos se auancen a más de una legua tierra dentro. Esto es motiuado de saber que no pueden ser cortados, por no poder yr a ellos sino es por los mismos parajes que entraron, y así luego que ponen una sentinela en parte que descubra tienen la retirada segura, lo que no les sucedería si se pudiesse passar por la orilla del mar, pues se estaría sobre ellos con mayor breuedad, podiendo yr a ellos por tres parajes, y por conseguiente tendrían más que temer y no se auenturarían a entrar con tanta facilidad en el pays.

1739, noviembre 24. Málaga.

Riesgo y posición geoestratégica: dictamen sobre la defensa del Cabo de Gata hecho por el mariscal de campo marqués de Valdecañas.

Servicio Histórico Militar de España. Madrid. Visita a la Costa del reino de Granada por el mariscal de campo marqués de Valdecañas. Legajo 4.170.

El cauo de Gatta con los dos fuertes proyectados en las playas de los Escullos y Agua Amarga quedará enteramente asegurado de insulto de corsarios.

Y los fuertes que se construyan no deuieran ser grandes, por euitar el maior gasto de la primera obra y de la de su entretenimiento. Competentes para quinze hombres en el pie de la costa y de quatro o seis cañones, pues está experimentado que sirven lo mesmo las fortificaciones pequeñas en teniendo cañón que aparte los corsarios. Lo que aunque ejecutan con sauer sólo donde se hallan los castillos que les ponen respeto para no arrimarse a ellos.

Los soldados con que se doten contribuirán a la poblazión que importa se establesca en el Cauo, lo que no susederá si se guarnezen de imbálidos, como lo está actualmente el de San Joseph, pues éstos no cultiban la tierra, ni son capases de correr los reuatos que se ofrescan, como la gente moza y suelta del país, en la forma que lo ha ejecutado la compañía de la villa de Níjar.

La construczión hecha de los dos fuertes nuebos en el mismo Cauo, ha auyentado enteramente a los corsarios que continueamente hazían manción en él, emboscándose en sus calas, donde lograban frequentes presas, por lo que le llamaban su mina de plata. Y ha tenido el vtil actiuo pensamiento de esta ejecuzión las consequencias de que se cultive aquel término y campo, se hayan plantado viñas y establecido ganados, sin hauerse augmentado gasto a la Real Hazienda, pues la obra de los fuertes se han hecho de la parte de fondos antiguos, bien aplicados de la consignación de la Costa.

Y hallándose resguardado del todo se establecerán almadrauas de buche, lo que también augmentará veneficio a la Real Hasienda, pues ay parajes a propósito para el fin.

1750, junio 8. Adra.

Prevención del riesgo derivado de la posición geoestratégica de la costa de El Ejido: el maestro alarife Francisco Alonso manifiesta su disposición para construir las torres de Balerma y las Entinas.

Archivo Histórico Provincial de Almería. Protocolo 811, escribanía de Antonio Real.

Dígolo Francisco Alonso, maestro de alarife y besino desta billa de Adra, que abiendo tenido notisia de las torres que de quenta de Su Magestad se ban hacer en los puestos de Sentinas y Balerma, y deseando acer asiento a la obra de dichas torres e llegado a informarme de ella del señor contador de guerra de este partido don Nicolás Antonio Real, y me a manifestado y dejado en mi poder vna carta, que le e güelto a entregar, esqrita por el señor ingeniero don Thomás Warlucel, en que le dise la disposición de dicha obra.

Y abiéndome enterado de ella y de lo que asimismo me a informado el señor ingeniero don Josef Ponte, ago postura a la referida obra de las dos torres, en la cantidad misma en que está rigulada y proiectada.

Y para ello me obligo a dar las fiansas que sean sufisientes y a cerbir a Su Magestad con trezientos ducados, que e de tomar menos del inporte de la referida obra de dichas torres.

Prebiniéndose asimismo se me aia de entregar en tres beses la porsión de dinero que legítimamente debiere persibir. Siendo la primera para poder enpezar dicha obra, la siguiente al medio de ella, y la tersera cuando esté ia rematada.

Con abbertensia que el primer querpo dazia la clabe de la bóveda primera de la una torre dejare que descanse y que tomen enjugo las cales, y se pasare a agequtar lo mismo en la otra, y tiñiéndola en igual estado me lleré a rematar la primera, y luego la siguiente...

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