Poniente

El reto (inesperado) del nuevo cura de Adra

El párroco, en su primera misa en Adra el pasado 10 de septiembre. El párroco, en su primera misa en Adra el pasado 10 de septiembre.

El párroco, en su primera misa en Adra el pasado 10 de septiembre.

D. A.

Escrito por

· Alejandro Morales

Redactor

José María Sánchez no imaginaba que su primer gran reto tras llegar como cura hace sólo 12 días a Adra no iba a ser hacer crecer espiritualmente a la comunidad parroquial de la iglesia de la Inmaculada Concepción y contribuir a la evangelización y la difusión de la Palabra de Dios. Este joven sacerdote almeriense, 'millenial' por edad y perteneciente a esa pujante 'Next Gen' de curas con redes sociales y actitud moderna ante su labor, se afanará también a partir de ya en arreglar la techumbre de la que es una de las iglesias de mayor valor histórico de Almería y que, para su (ingrata) sorpresa, no está catalogada como BIC ni le asiste ninguna figura de protección patrimonial.

Cascotes procedentes del derrumbe de la cornisa. Cascotes procedentes del derrumbe de la cornisa.

Cascotes procedentes del derrumbe de la cornisa.

“Lo tendremos que hacer desde la parroquia y pidiendo ayuda a todos los que puedan echar una mano”, reconoce, tras haber amanecido el pasado lunes parte de la cornisa del templo derrumbada con estrépito en la calle, a causa del deterioro de toda la cubierta. Por suerte, el Ayuntamiento había vallado la zona con anterioridad y no hubo ningún daño personal.

El lunes fue un día de locos para José María. En cuanto descubrió el desaguisado, habló con el alcalde, Manuel Cortés, de quien solo tiene buenas palabras en relación al asunto de la iglesia: “El Ayuntamiento se está volcando en ayudarnos, desescombrando, limpiando y balizando toda la zona”. Al poco recibió la llamada del presidente de la Diputación, Javier Aureliano García, quien se puso a disposición del párroco para todo aquello que se pueda ayudar desde la institución provincial para la rehabilitación del tejado. “Es que está todo el perímetro dañado”, advierte el cura, “no es solo lo que se ha derrumbado ahora, desde hace varios años está así de mal y concretamente esta parte, que está justo encima del altar mayor, es la que se ha caído, pero toda la techumbre de la iglesia está en muy malas condiciones”.

“La Diócesis, por desgracia y como ya es público, no tiene un ‘duro’ y este tipo de actuaciones recaen sobre la parroquia”

Por el momento, se mantiene acotada por el Ayuntamiento la zona donde cayó una gran cantidad de cascotes y tejas, en la parte posterior de la iglesia, mientras que la puerta principal del templo permanece cerrada, con acceso al edificio por las laterales. A corto plazo se va a asegurar el ala de la techumbre donde cayó la cornisa, y así evitar males mayores.

'Apadrine una teja'

La imaginación del cura ya está funcionando y la operación de arreglo del tejado puede decirse que está en marcha, aunque por delante le espera un tortuoso camino y muchos miles de euros que reunir. “Me gustan más los retos personales que los materiales, que te quitan mucho tiempo y esfuerzo, pero esto es lo que toca”, reconoce , mientras barrunta las acciones que promoverá para recaudar fondos y que todos aquellos que quieran y puedan “apadrinen” aunque sea una teja.

La techumbre de la iglesia se está viniendo abajo poco a poco. La techumbre de la iglesia se está viniendo abajo poco a poco.

La techumbre de la iglesia se está viniendo abajo poco a poco. / D. A.

El caso es que, subraya sin dudarlo, “la Diócesis, por desgracia y como ya es público, no tiene un ‘duro’ y este tipo de actuaciones recaen sobre la parroquia”. Así que se va a “poner inmediatamente” a la tarea no solo de promover el arreglo, sino de intentar que se reconozca al templo su valor histórico a través de una figura oficial de protección: “Tenemos bastantes imágenes y patrimonio artístico sacro que merece la pena que se tenga en consideración y sean catalogadas. Por ejemplo, el único Cristo de Alonso de Mena original que hay en Almería lo tenemos en Adra, así como imágenes de los siglos XVII y XVIII que son verdaderos tesoros”, expone el párroco.

El abderitano es el cuarto destino como cura para José María, quien lleva 11 años ordenado sacerdote y con anterioridad ha estado en San Isidro de Níjar, Alhama de Almería y El Alquián. Mientras atiende a este diario, no deja de recibir saludos de la que es su nueva comunidad desde el pasado 10 de septiembre, lo que invita a pensar que en estos pocos días ha aprovechado bien el tiempo y se ha empezado a ganar a sus feligreses. Llegar a Adra supone para él su proyecto pastoral más grande, al tratarse “no de un pueblo, sino de una ciudad de 25.000 habitantes donde tengo mucho campo de trabajo abierto”. De hecho, llega a un destino en el que antes había dos sacerdotes y ahora sólo estará él, por lo que le tocará apretar, aunque la sensación es que le sobran energía y ganas.

Pese a que no las utiliza para exponer su vida personal o hablar de política, para este cura de 35 años, como para la mayoría de los de su generación, el uso de las tecnologías de la información es algo importante para la Iglesia en 2021. “Además de perfiles personales, siempre he tenido Facebook en todas las iglesias en las que he estado y grupos de WhatsApp, que son muy útiles para comunicar con inmediatez”, explica, aunque defiende que “la mejor red social, sin duda, es el tú a tú”. La parroquia de Adra, además, cuenta con una completa página web en la que se pueden descubrir algunas de sus joyas artísticas y estar al día sobre toda la información relacionada con la parroquia de la Inmaculada Concepción y sus servicios religiosos.

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