Huércal de Almería

El Potro hecho Belén

  • La asociación de vecinos de este barrio de Huércal de Almería y la prehermandad de la Virgen del Carmen recuerdan cómo era este en 1954 en un novedoso y premiado portal

Eva Álvarez, de la prehermandad de la Virgen del Carmen, y Cristina Cantero, de la AAVV Valle del Potro, dos de las creadoras del Belén Eva Álvarez, de la prehermandad de la Virgen del Carmen, y Cristina Cantero, de la AAVV Valle del Potro, dos de las creadoras del Belén

Eva Álvarez, de la prehermandad de la Virgen del Carmen, y Cristina Cantero, de la AAVV Valle del Potro, dos de las creadoras del Belén / Javier Alonso (Huércal de Almería)

Eva Álvarez y Manuela Sánchez, de la prehermandad de la Virgen del Carmen de Huércal de Almería, no conocían a Cristina Cantero, de la Asociación de Vecinos Valle del Potro, pero fueron a buscarla cuando se anunció el Concurso de Belenes de Huércal de Almería 2019. En su mente estaba hacer algo diferente a las maquetas habituales y pensaron que sería una buena idea recordar cómo era el barrio hace más de medio siglo. Buscaron una fecha y dieron con el año mariano de 1954.

Puestas en marcha, reclutaron a Lola Gázquez Alonso y su “prodigiosa” memoria. Las acompañó calle por calle del barrio, indicándoles qué casas existían ya en aquella época y cuáles eran posteriores, para hacer un croquis exacto del barrio hacia mitad del siglo XX. Se documentaron hablando con más vecinos y en el Archivo Municipal. Hicieron un exhaustivo trabajo de campo durante tres meses y en las tres últimas semanas dieron forma a su proyecto, utilizando una maqueta de cartón, poliuretano y corcho. Para la ermita existente en ese año, que ni es la actual ni estaba emplazada en la misma ubicación, recurrieron a la alfarería de Juan Simón de Sorbas. El tamaño de la ermita hizo sobredimensionar el Belén. Un Belén que no era Belén, sino El Potro.

No falta ningún detalle del barrio del Carmen de entonces, rebautizado como El Potro después de que a Miguel León se le escapara de su cortijo uno de estos equinos. La llamada de alerta de los vecinos sobre “el potro” acabaría dando este nombre al barrio, sumándolo al del Carmen, siendo conocido desde entonces indistintamente por uno u otro.

La ermita de entonces está donde estaba la ermita de entonces. La cercanía de una acequia llevó a apuntalarla durante algunos años antes de que se derrumbara del todo. Se trata de una de las joyas de la reproducción, una copia fiel a la que existía tanto en forma, color y detalles originales. No falta el lavadero, hoy enterrado, en el que las vecinas lavaban la ropa de los señores de Almería. Bajaban andando a la capital a por ellas, las lavaban y planchaban y las devolvían, para ayudar a la economía familiar. Carmen, una vecina de la calle Córdoba que hoy en día aún vive, incluso utilizaba una lastra que habilitó como cueva para poner una pila y realizar estas labores. Tampoco faltan figuras de vacas en uno de los cortijos que era, entonces, una vaquería. Ni las tierras de cultivos, con naranjos o parrales, o la calle principal, “la de la cuesta”, calle Sevilla, sin asfaltar, con la tierra amarilla que se utilizaba también para fregar las sartenes o demás utensilios de cocina.

Mención aparte para el volcán, situado junto a lo que era la escuela en la calle Almería, y al que los vecinos escuchaban rugir con cada movimiento de tierra. Hoy en día, ya extinto, hace la función de bodega en lo que es, junto con la escuela, la vivienda de Mari Carmen. El añadido al Belén, lo que es característico del Belén: el Nacimiento, donde confluyen las principales vías, coincidiendo con la sede de la asociación vecinal, y los tres Reyes Magos, que bien podrían ser tres Reinas Magas de nombre Cristina, Eva y Manuela.

Un Belén que es El Potro y que es un homenaje a la historia de este barrio huercalense y sus vecinos, y que evoca grandes recuerdos a los mayores de la época que, emocionados e ilusionados, se ven y se reconocen en este portal.

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