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Bajo Andarax

Los vecinos de Gádor y Benahadux celebran en el campo el tradicional Jueves Lardero

  • Centenares de personas se congregan en Las Chimeneicas y en La Mesa de los Cazadores para comer y beber como marca la tradición la semana anterior al miércoles de ceniza

Los vecinos de Gádor y Benahadux celebran en el campo el tradicional Jueves Lardero Los vecinos de Gádor y Benahadux celebran en el campo el tradicional Jueves Lardero

Los vecinos de Gádor y Benahadux celebran en el campo el tradicional Jueves Lardero / Rafael González (Gádor)

La comarca del Bajo Andarax se ha convertido en la jornada de hoy en punto de encuentro para centenares de vecinos que celebran, como marca la tradición, el Jueves Lardero. Una fiesta que tiene lugar la semana anterior del miércoles de ceniza justo antes de las Fiestas de Carnaval y en la que todos los vecinos de Gádor por ejemplo se juntan en el paraje de Las Chimeneícas de la Rambla de las Balsas para pasar un día acompañados de abundante comida y bebida con un marcado carácter almeriense. Y los de Benahadux, por su parte, en los parajes La Partala y La Mesa de los Cazadores para comer también al aire libre preparando barbacoas.

Una jornada festiva, marcada por el buen tiempo, que ha animado a muchos vecinos del Bajo Andarax a disfrutar de un día de campo y devorar, sin dilación, los tradicionales hornazos, un bollo de pan de aceite con un huevo duro colocado en el centro del mismo. Y tal y como marca la tradición, el día exige que las familias porten tantos bollos como familiares y amigos vayan juntos a la fiesta.

Y la gastronomía se convierte en epicentro de esta festividad al poder degustar desde una pipirrana o fritá hasta un trozo de tortilla, pasando por un chorizo o una buena carne de matanza asada en las hogueras o barbacoas instaladas en la comarca. Delicias gastronómicas a las que se suman los postres que elaboran con esmero las mujeres. Los roscos, papaviejos, leche frita o las tortas de manteca son los productos que poner la nota dulce a una jornada en la que predomina el ambiente festivo y que se prolonga hasta bien entrada la tarde cuando ya empieza a oscurecer y toca levantar el "campamento" tras muchas horas de asueto y diversión.

En ambos municipios, la jornada de convivencia está amparada en que es un día festivo local, por lo que el pueblo entero disfruta de un domingo entre semana con la particularidad de desplazarse hasta zonas en el campo para celebrarlo.

En el caso del municipio benaducense, la Panadería Miguel se encarga de elaborar los típicos hornazos el miércoles, cumpliendo así una tradición de más de setenta años que se va transmitiendo de generación en generación.

La alcaldesa de Benahadux, Noelia Damián, acompañada por varios concejales del equipo de gobierno, disfrutó como una más de este Jueves Lardero en compañía también de amigos y familiares en el Merendero en el que el Ayuntamiento instaló aseos portátiles, y durante los días previos acometió labores de limpieza y embellecimiento en el paraje.

La regidora de Gádor, Lourdes Ramos, también participó activamente en la celebración en este caso en el paraje Las Chimeneicas donde comer, beber, charlar y reír, sin olvidar los juegos tradicionales de los más pequeños son las premisas de esta festividad que se transmite de generación en generación, por lo que la participación no decae ningún año siempre que el tiempo lo permita como fue el caso de la jornada de ayer en la que un sol de justicia y unas temperaturas primaverales animaron a disfrutar de la jornada en el campo.

El origen de la tradición

La palabra "Lardero" hace referencia, a tocino y gordo, la parte menos valiosa del cerdo, la grasa o manteca y, por extensión, a toda la carne de cerdo.

Cuando la Iglesia celebraba la Cuaresma, recordando la estancia de Jesús en el desierto en oración y ayuno, invitaba a los cristianos a acompañarlo privándose de comer todo tipo de carnes o derivados de animal.

Por ello, para entrar con buen pie en el tiempo de ayuno y abstinencia, los fieles celebraban un día en el que estaba permitido todo tipo de excesos cárnicos, la última oportunidad de hartarse de carne hasta pasada la Semana Santa.

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