Níjar

El Centro de Artes Escénicas ‘salva’ el III Encuentro de Folklore

  • La metereología trasladó a este auditorio las actuaciones de Las Refajonas y del grupo de danzas castellonense de Sant Joan de Moró.

El III Encuentro nacional de Folklore Villa de Níjar, programado dentro de la I Semana Cultural y Deportiva, reunió al Grupo de Danzas L’Ermita y la Rondalla. ambos de la localidad castellonense de Sant Joan de Moró, como invitado, y a los anfitriones de la Asociación Cultural Las Refajonas de Níjar, en el Centro de Artes Escénicas de Níjar.

La actuación de estas dos asociaciones culturales estaba prevista en la Glorieta de Níjar, pero el Ayuntamiento de Níjar estudió la situación y decidió trasladarlas hasta el Centro de Artes Escénicas ante las previsiones metereológicas. La tercera edición de este Encuentro Nacional paso de ser al aire libre a celebrarse a cubierto y bajo techo, manteniendo el mismo horario.

El grupo invitado tiró de su repertorio más característico de su provincia y tocó distintos palos como jotas, boleros, seguidillas y fandangos. “El auditorio de Níjar es precioso y hemos estado todos encantados de mostrar nuestro folklore por tierras almerienses”, han valorado en su cuenta de facebook los componentes de esta Rondalla.

Las Refajonas bailaron entre otras piezas, el Fandango de Níjar, que han recuperado después de años de silencio. Está compuesto de varias partes -carreras, malagueñas y fandangos-, Se trata una danza de galanteo que baila la “refajona” al son que tocan y cantan los mozos animándolas a salir” según recoge José Ángel Pérez, colaborador de Diario de Almería, en su cuenta de facebook: ‘Almería, mis felices años’.

“La refajona, al aceptar el reto, no abandona hasta el final, haciendo sonar las castañuelas y siendo mientras piropeada por sus acompañantes. Agradecida, les da una palmada en la mano al retirarse”, recuerda Pérez.

El peinado de este baile, autóctono de Nijar. se compone de “moño de atrás", con ocho cabos de pelo tejidos al modo de la pleita del esparto, y “tortas” -moños laterales-, tejidas con cinco lazos. Lo completan tres peinetas, flores y una enredadera natural a modo de broche. Es laborioso y rico, como el traje, que está cargado de gargantillas, collares y adornos. Sobre la falda magenta destacan los lazos o “colonias” -bandas blancas paralelas-”, enumera este periodista, ya jubilado.

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