Purchena restaura la imagen de su Jesús Nazareno a tiempo para la Semana Santa

El reputado restaurador almeriense Joaquín Gilabert ha rescatado la imagen original tras varias intervenciones inadecuadas

Joaquín Gilabert restaura el cuadro más antiguo conocido de la Virgen del Saliente de Albox

Joaquín Gilabert durante su trabajo con el Jesús Nazareno de Purchena.
Joaquín Gilabert durante su trabajo con el Jesús Nazareno de Purchena. / D.A.

Católicos y amantes de la Semana Santa de Purchena y municipios vecinos tienen este viernes 13 de marzo una cita ineludible en la Parroquia de San Ginés de la Jara para asistir a la presentación de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una de las imágenes principales de la Semana Santa en la localidad almanzorí, tras haber sido restaurada por el prestigioso restaurador almeriense Joaquín Gilabert, quien dará una charla informativa en el propio templo tras la misa para explicar el trabajo realizado.

No es la primera vez que Gilabert trabaja para devolver el esplendor a la imaginería del municipio, razón por la que el Ayuntamiento y la comunidad parroquial decidieron poner en sus manos esta preciosa imagen del conocido escultor murciano Sánchez Lozano para un muy necesario lavado de cara ya que, según explica a Diario de Almería el propio restaurador, "la imagen tenía problemas importantes porque ha sido intervenida en un par de ocasiones y sin ningún respeto al original".

La imaginería religiosa ha sido objeto de gran devoción entre la población creyente durante décadas, incluso centurias en los casos en los que una comunidad logra proteger sus piezas de culto a lo largo de los siglos. Nuestro Padre Jesús Nazareno de Purchena es una pieza de posguerra, creada para volver a dotar de símbolo católico a esta población tras la destrucción de su imaginería durante la época de conflicto bélico y durante los alrededor de 80 años que lleva siendo adorada por los purcheneros y purcheneras ha necesitado ser intervenida varias veces para protegerla del paso del tiempo. Como suele ocurrir en el ámbito de la restauración, no solo de piezas de arte, sino de monumentos o incluso edificios históricos, los cambios de tendencia, las intervenciones improvisadas, amateur, o simplemente la mala praxis profesional dejan huella en la estructura de la imagen ocultando en cierta medida el trabajo del escultor.

En pocas ocasiones puede un escultor hoy en día trabajar en una pieza religiosa que nunca ha sido restaurada, "aunque cada obra presenta sus propias problemáticas y su propia dificultad, suele haber elementos comunes, por ejemplo, todas presentan suciedad o barnices alterados y el 99,9% de ellas tienen intervenciones anteriores que normalmente hay que eliminar", explicó Gilabert en declaraciones previas a este periódico.

Las manos de la imagen durante el proceso de estucado.
Las manos de la imagen durante el proceso de estucado. / D.A.

En el caso de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Purchena fueron tres los elementos clave que necesitaron de su atención: las manos se encontraban "totalmente repintadas" porque en algún momento se habían caído y partido los dedos que se habrían vuelto a pegar "de cualquier manera" lijando posteriormente los bordes para nivelar los fragmentos; el hombro de la imagen, en el que se sostiene la cruz se había intentado reforzar con "muchísimos clavos y tornillos" ya que las vibraciones causadas por las frecuentes salidas procesionales habrían provocado su deterioro y, además de las manos, una gran proporción de la imagen se habría repintado ocultando la policromía original, especialmente en la cara, a la que se habrían añadido regueros de sangre (a la vez que ocultado los originales) para añadir dramatismo a la expresión de la imagen.

"A través de estudios con luz ultravioleta he podido ver las diferentes intervenciones a las que se ha sometido a la imagen para poder corregirlas, se han eliminado los repintes y recuperado la policromía original, se han quitado los clavos del hombro y consolidado la estructura así como se ha procedido a la limpieza, posterior estucado y reintegración cromática de las lagunas respetando la integridad de la obra y empleando productos y tratamientos lo más inocuos posible tal y como demanda el trabajo sobre cualquier pieza del Patrimonio", explica Gilabert.

El restaurador también ha trabajado en la peana que soporta al Jesús Nazareno que en este caso se trata de una estructura enlienzada, "esta es una talla de cabeza, manos y pies, el resto es enlienzado, es decir, es un paño de tela con preparación de estuco para darle solidez y volumen al ponerle la túnica", relata. "Cada pueblo tiene su Jesús Nazareno y este es una pieza muy bonita porque Sánchez Lozano, de la escuela murciana, trabaja muy bien. La talla es muy dulce, muy expresiva, quizás de las más bellas de la provincia", afirma el restaurador.

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