OPINIÓN: ESPIRALES por LEÓN LASA

Brasil 1970 y el estado del bienestar

Estoy, como la gran mayoría de mis conocidos y amigos (el género es a propósito), abducido por la Eurocopa. Lo reconozco. Y en días como hoy, en que la selección de fútbol –ese reducto de cosmovisión ibérica, una vez diluida la mili– se juega el pase de los malditos cuartos, pocas alternativas se me antojan tan seductoras como tomar un par de cañas al mediodía y dejarme arrastrar el resto de la tarde hasta la hora de las conexiones previas, que espero no se demoren demasiado. Como quiera que todos llevamos un primate dentro, sin duda lo que más nos satisface de esas retransmisiones es el trasunto bélico y guerrero que, en estos tiempos decididamente melifluos, acarrean. Las tribus se visten con sus colores de guerra, ondean las banderas al viento y se disponen a la batalla. Incluso con mercenarios de más allá de las limes.

El primer torneo del que tengo recuerdos es el Mundial de México 1970, donde jugó la mejor selección de todos los tiempos. Y, cosas de la memoria, aunque lo vi en blanco y negro, lo tengo imantado en technicolor: ay esas camisetas amarillas o azules sin marca deportiva alguna, sin mácula que las ensuciara...El Brasil de 1970, con Pelé, Gerson, Tostao, Rivelinho, Jair, etcétera, era un conjunto técnicamente estratosférico. Y ese Mundial dejó en la retina de millones de aficionados escenas legendarias para la historia del fútbol como la parada de Banks a la picada de cabeza de Pelé; el amago con el cuerpo de éste al portero uruguayo Mazurkiewicz; Beckenbauer jugando la prórroga contra Italia con el brazo en cabestrillo, el gol agónico del alemán Schnellinger etc. Creo que nunca ha vuelto a haber un campeonato con tanta calidad. Sin embargo, la eterna pregunta. ¿Qué haría aquel equipo brasileño jugando contra cualquier selección europea de la actualidad? Casi con toda seguridad perdería por goleada tantos partidos como disputara. Aquel era un fútbol mucho menos exigente en lo físico, de un juego infinitamente más lento, con muchos más espacios en el campo, donde los jugadores disponían de un tiempo, que hoy nos parece infinito, para recibir, controlar y decidir. Era un fútbol mucho más hermoso; más bello. Pero por suerte o  por desgracia, el de hoy es mucho más eficaz.

También, paseando por otros pagos, es mucho más hermosa una vida en la que la jornada laboral se vaya reduciendo progresivamente de forma que se concilie con la vida familiar –sea esto hoy en día lo que sea–, el ocio, el descanso, y todo lo demás. Ahora bien, en un mundo globalizado, en esta especie de Campeonato Mundial de la Economía que acometemos a diario, ¿es posible jugar, permítame la imagen, con maneras y formas parecidas a las de Brasil 1970 si los equipos con los que competimos se machacan en el gimnasio, hacen pesas, corren como gamos, dan tarascadas a diestro y siniestro y no dan un balón por perdido? ¿Se puede ganar un partido a ritmo de samba, apelando a nuestros regates y gambetas, a nuestro disparo con la zurda o a una  jugada aislada? Confieso mi ignorancia en materia económica, pero cada vez me pregunto más insistentemente si es posible mantener un sistema de garantías sociales en un orbe globalizado donde la gran mayoría de los países las ignora.

La reciente ampliación potencial de la jornada laboral a 65 horas parece sugerir que los tiempos dorados del capitalismo de corte renano empiezan a quedar atrás en Europa, y que si hemos de competir con chinos, indios, coreanos y demás, desgraciadamente no nos va a quedar otra que seguir sus pautas. Porque ellos no se muestran muy convencidos de seguir las nuestras. Sí, ya sé, nuestra mayor productividad, el mayor valor añadido de nuestros productos, etcétera... Pero, ¿por cuánto tiempo? ¿Se imaginan –los más viejos– a Pelé o a Rivelinho encimando a sus defensas, bajando a defender constantemente, corriendo como locos los noventa minutos, batallando en el centro del campo, etc? Yo tampoco. Pero hoy no ganarían un partido. Aunque el tiempo y la belleza, ya lo decían los Rollings, estaban de su lado.       

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