SEMANA SANTA DE ALMERÍA

Ángeles de Misericordia

  • La hermandad esta vez pudo disfrutar de un tiempo espléndido tras la lluvia sufrida el año pasado

Un amplio cortejo y un barrio de Los Ángeles volcado acompañaron al Cristo de la Misericordia Un amplio cortejo y un barrio de Los Ángeles volcado acompañaron al Cristo de la Misericordia

Un amplio cortejo y un barrio de Los Ángeles volcado acompañaron al Cristo de la Misericordia

Firmó San Pedro que los Ángeles son criaturas con poderes sobrehumanos, mensajeros de Dios. Entre la Rambla Amatisteros y la de Belén estaban sus emisarios. El mensaje era todo Misericordia.

Domingo de palmas y de sol. Cuando Jesús ya había hecho su entrada triunfal y Almería despertaba de la siesta, partía de la Plaza de la Plata un cortejo de Ángeles con capirote a recoger al Padre. D. Francisco Sáez Rozas, consiliario de la cofradía, golpeaba tres veces la puerta de la casa hermandad. Ante el júbilo del barrio, ésta se abría. A pocos metros del dintel, Jesús de la Misericordia con su nueva túnica granate bordada y pecho descubierto esperaba la llamada de los hombres de D. Alejandro Suárez.

En la calle Diamante no cabía un alfiler y ya dejaba un reguero de gente por la calle Turquesa y Maestría. El barrio de Los Ángeles se volcaba un año mas con su hermandad para seguirla en su días más grande. Este año el día si acompañaba.

El misterio de la Misericordia en su Crucifixión, entre izquierdos y costeros al son de la jienense agrupación de Nuestro Padre Jesús Despojado, reviraba para que el estrenado dorado de su frontal recibiera los primeros rayos de sol. Además, se sumaban al conjunto escultórico dos nuevas imágenes, la de San Juan y María Magdalena.

Tras unos minutos, un palio de rejilla que dejaba ver el ‘celeste’ avanzaba con la reina de Los Ángeles. Antes, ésta había sido testigo principal de una pedida de mano por parte de un costalero de la cuadrilla de D. Francisco J. Becerra.

La hermandad ya estaba en la calle y el numeroso cortejo, que entre nazarenos y mantillas rondaba las 200 personas, ya ocupaba la calle Granada. Una vía con decenas de vehículos aparcados que no permitían disfrutar por completo del paso de la cofradía.

Esperaba la Hermandad del Amor en la esquina de la calle Granada con la calle Carmelo, donde las ‘levantás’ fueron dedicadas al 75 aniversario que la cofradía de San Sebastián cumplen este año.

De manera puntual llegaba la cruz de guía a la puerta del templo catedralicio. La Plaza de la Catedral volvía a estar un año más engalanada para el paso de las hermandades. Poco a poco, ésta se está convirtiendo en una de las zonas más transitadas y elegidas para ver nuestra Semana Mayor.

La Reina de Los Ángeles a la salida de la casa hermandad La Reina de Los Ángeles a la salida de la casa hermandad

La Reina de Los Ángeles a la salida de la casa hermandad

Caía la noche mientras la Señora de Los Ángeles abandonaba la plaza por la calle Cubo a los sones de la Banda de Música ‘Santa Cecilia’ de Sorbas interpretando “Merced” en la cercanía de la Casa de los Puche.Con tiempo suficiente y casi la mitad del trabajo hecho, pasaba la hermandad por un cerrado Santuario de la Virgen del Mar y unas gradas que en esta ocasión no vieron nada especial.

Avanzaba la noche del Domingo de Ramos y la corporación celeste encaraba la calle de las Cruces. Pasaba por las casas de hermandad del Cristo del Perdón y del Silencio. Ésta última, unas horas antes, tuvo que ayudar a los hermanos de Los Ángeles con un pequeño percance sufrido en el misterio al tránsito por la calle Granada.

El siguiente punto de encuentro estaba en San Ildefonso. Los hermanos de la Macarena esperaban el paso de María Santísima de Los Ángeles con Jesús de la Sentencia en el dintel de la puerta. Otro año más las hermandades vecinas se encontraban en la esquina de la calle Nuestra Señora de las Mercedes.Antes de la media noche y rozando el Lunes Santo, el barrio veía llegar a su Madre. La espera había merecido la pena. Un año más el mensaje se había entregado. Los Ángeles repartían Misericordia en un glorioso Domingo de Ramos.

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