Semana Santa

El cielo se vistió de celeste

  • A pesar de las dudas a primera hora de la mañana, la tarde permitió una tranquila estación de penitencia

Nuestra Señora de las Angustias a su paso por Navarro Rodrigo Nuestra Señora de las Angustias a su paso por Navarro Rodrigo

Nuestra Señora de las Angustias a su paso por Navarro Rodrigo / Rafael González (Almería)

Escribió San Pablo a los Romanos que los caminos del Señor son inescrutables. Y así, inescrutable, fue el Jueves Santo, pasado por agua y lleno de dudas. En el antiguo Paseo de las Pescaderías, donde Obispo Orberá proyectó la Compañía de María, todo estaba preparado, todo a la espera del capricho del cielo. Ya lo dice el sabio refranero: “en abril, aguas mil”.

Salía con puntualidad la plateada cruz de guía por la puerta de la capilla de la Compañía de María. Detrás, un sobresaliente y numeroso cortejo de nazarenos color morado y cinturón de esparto, que buscaba la puerta del patio oeste del colegio para ‘recoger’ al primero de los pasos: el Santísimo Cristo de la Buena Muerte.

Casi media hora después, y tras otro increíble tramo de nazarenos, Nuestra Señora de las Angustias aparecía por la simulada puerta de la antigua mezquita de Almería a los sones de la Banda Municipal de Berja, que hacía doblete después de tocar a Fe y Caridad el Domingo de Ramos. Amarguras, que cumple este año un siglo de vida, acompasaba las dos primeras ‘revirás’. De esta forma la hermandad ya estaba en la calle. Las dudas se disipaban, el cielo se vestía de celeste y ya solo tocaba disfrutar, eso sí, mirando de reojo la previsión.

Tras el paso por Diputación, saetas incluidas y ‘levantás’ del presidente de dicha administración, Javier A. García; Angustias llegaba a las puertas del principal templo de las diócesis de la ciudad. A pesar del día desapacible, Almería estaba en la calle y poco a poco ocupaba el mármol blanco de la Plaza de la Catedral. Cada vez gusta más el paso de las cofradías por este punto.

La hermandad de la Señora de San Juan avanzaba camino de su sede canónica, desde donde el pasado día 6 se hizo el traslado camino de la Compañía de María. De este modo , las calles del casco histórico, junto a la hermandad de Rosario del Mar, se volvían a llenar de música, color e incienso.

Llegado a su punto más lejano y ya entrada la noche, regresaba la corporación camino al encuentro con la hermandad del Prendimiento. En la Plaza Jesús de Medinaceli, una gran representación de la hermandad del Miércoles Santo esperaba como cada año ver al Cristo de la Buena Muerte a los pies de la candelería encendida de la Merced.

Seguía la hermandad camino de la patrona con una pequeña brisa que aumentaba la sensación de frío. Ya quedaba poco para volver, la lluvia seguía sin aparecer y tan solo quedaba el paso por Carrera Oficial.Tanto el crucificado, patrón de la legión, como el misterio de la Piedad, este año iban escoltados por una representación de la Guardia Civil.

La hermandad hacía acto de presencia en Obispo Orberá antes de la madrugada del Viernes Santo. El cortejo volvía a su casa del Jueves Santo y el tiempo había permitido una extraordinaria estación de penitencia. A dos jornadas para el fin, Almería es la privilegiada de la meteorología en Semana Santa.

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