Semana Santa

Encuentros de Pasión

  • Rememoran el camino de Cristo hacia el Calvario para ser crucificado

UNA de las peculiaridades de la Semana Santa de Abla es la celebración de los tradicionales "encuentros procesionales" en distintas plazas de la localidad. Los dos encuentros de Pasión, celebrados en Viernes Santo durante la procesión El Paso, están basados en la Tradición cristiana. El "tercer encuentro" o encuentro de Gloria, celebrado el Domingo de Resurrección, se fundamenta en los textos bíblicos.

Los encuentros de Pasión (Viernes Santo) rememoran el camino que recorrió Cristo hacia el Calvario para ser crucificado, representándose durante el trayecto dos "encuentros" tradicionales en El Paseo y Plaza Mayor. Como manda la tradición, a las once de la mañana parten de la Iglesia Parroquial los tronos de la Virgen de los Dolores y S. Juan acompañados de sus respectivas Hermandades hacia El Paseo. Momentos después sale el trono de Nuestro Padre Jesús con su Hermandad hacia este lugar, donde tiene lugar el "primer encuentro" de Jesús Nazareno con su Madre, que se realiza en tres actos.

Para ello, se posicionan en el lugar acostumbrado los tronos de las citadas imágenes, una frente a otra, a una distancia marcada, mientras la imagen de S. Juan se coloca a un lado entre ambas en un lugar próximo a la Virgen. El citado "encuentro" se desarrolla en un acto de aproximación de tres pausas, representativas de "las tres caídas" de Cristo cargado con la cruz, donde la imagen de Jesús se va acercando a la Virgen de los Dolores, sonando en cada una las bocinas con un sonido grave melancólico.

Se trata de una representación popular del encuentro de la Virgen y Cristo cargado con la cruz camino del Calvario, basado en la Tradición cristiana. Finalizado el "encuentro", siguiendo el orden establecido, los tronos de Nuestro Padre Jesús, San Juan y la Virgen de los Dolores se encaminan hacia la Plaza Mayor, donde aguarda la imagen de la Verónica, portada exclusivamente por mujeres para proceder al "segundo encuentro".

A llegar la procesión a la Plaza Mayor, se colocan los tronos en el lugar acostumbrado. Nuestro Padre Jesús frente a la Verónica, colocada en el otro extremo de la Plaza Mayor, la Virgen a la izquierda de su Hijo (desde el punto de vista del espectador) y San Juan en medio de ambas imágenes devocionales.

En este "encuentro" la imagen de la Verónica se aproxima en tres pausas al Nazareno, cuyo trono se detiene en cada reverencia para tocar con los brazos delanteros el suelo, sonando en cada una de ellas las bocinas y, al finalizar la tercera pausa, cuando está próxima a la imagen de Jesús Nazareno, se desenrolla el paño que muestra la Santa Faz repetida tres veces de arriba a abajo. Seguidamente, regresa con igual ritual la imagen de la Verónica a su punto de partida y se posiciona frente a la Virgen acercándose también con tres reverencias resonadas con bocinas para mostrarle la Faz de su Hijo.

Esta función popular o "segundo encuentro", emotiva y tradicional, representa la tradición cristiana de cómo la Verónica limpió la Faz de Cristo cargado con la cruz camino del Calvario, quedando estampado en el lienzo su rostro ensangrentado para posteriormente mostrárselo a su Madre.

Asisten a esta procesión las hermandades del "Nazareno", Virgen de los Dolores y San Juan. Finalizada esta función tradicional, las imágenes por el orden acostumbrado se dirigen a la Iglesia concluyendo la señalada procesión.

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