Semana Santa

Huércal de Almería se llena de solemnidad con el olor a incienso

  • La única Hermandad del municipio se reúne con sus vecinos en las jornadas de Jueves y Viernes Santo

Santo Sepulcro en Huércal de Almería Santo Sepulcro en Huércal de Almería

Santo Sepulcro en Huércal de Almería

Tras meses de preparativos, la Cofradía de Jesús Nazareno, Nuestra Señora de los Dolores y Santo Sepulcro pudo realizar su estación de penitencia en Huércal de Almería en un recorrido novedoso que permitió a los titulares visitar lugares de los vecinos hasta ahora desconocidos.

La mañana del Jueves Santo comenzó con nerviosismo como consecuencia de la climatología adversa que se estaba cebando con gran parte de la provincia de Almería. Sin embargo, a las 21:00 horas, cuando llegaba el momento de que se abrieran las puertas de la Iglesia Santa María, el cielo estaba despejado que el olor a incienso comenzara a salir por el templo.

No se hizo esperar demasiado la emoción. A la voz de su capataz, los costaleros de Jesús Nazareno, que iba ataviado con una túnica morada de estreno, encararon el dintel. Debido a la estrechez, el primero de los pasos de la Cofradía del municipio debió salir a hombros, pero, a la vez que empezaban a verse los primeros gestos de emoción en forma de lágrimas, la Banda Sinfónica de Huércal de Almería interpretó el Himno Nacional.

La imagen del Señor ya avanzaba por el itinerario. Los vecinos huercalenses no abandonaban el lugar porque todavía quedaba por salir ella, la madre. Con su candelería encendida y vestida con un manto burdeos donado por una devota, Nuestra Señora de los Dolores inició la difícil maniobra de salida, que obliga a la cuadrilla a tener que ponerse de rodillas.

El Jueves Santo ya era una realidad en Huércal de Almería. En relación con Semanas Santas anteriores, el cortejo se había ampliado y los titulares trabajaban cada una de las marchas que se estaban interpretando.

Tras su paso por la zona del casco antiguo del municipio, la Cofradía de Jesús Nazareno, Nuestra Señora de los Dolores y Santo Sepulcro se acercaba de vuelta a su templo por la Carretera del Campamento y fue el momento exacto en el que transitaron por primera vez por la Calle Trafalgar, donde se pudo vivir el recogimiento de las calles estrechas adyacentes a la Iglesia de Santa María.

Los fieles no cesaban en su empeño de vitorear a sus titulares mientras se acercaba el fin de la estación de penitencia. Así pues, entrada ya la madrugada del Viernes Santo, la formación regresó al interior de su sede canónica a la espera del día siguiente.

Y así fue. El reloj volvía a marcar que eran las 21:00 horas, pero, en esta ocasión era viernes. Tras la alegría de la vida llegó el silencio de la muerte con la salida del Santo Yacente, que procesionaba por segundo año tras su realización.

Siguiendo sus pasos se encontraba Nuestra Señora de los Dolores, aunque con un cambio en su puesta en escena en la calle. En este sentido, la Cofradía cambió al manto burdeos por uno negro, en señal de luto por el fallecimiento del hijo y el momento del entierro.

Al igual que ocurriera en la jornada anterior, mientras el olor a incienso recorría Huércal de Almería, la Hermandad levantó la pasión y la emoción de sus vecinos hasta que, con la noche más solemne, los titulares regresaron al templo a la espera de la llegada de la Semana Santa de 2020.

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