Viernes Santo

Luto y solemnidad dentro de la Catedral

  • La Hermandad del Santo Sepulcro, única en hacer Estación de Penitencia en el primer templo de la Diócesis, llenó las calles de respeto y recogimiento Fue acompañada por representantes civiles, militares y cofrades de la ciudad

LA Cofradía del Santo Entierro volvió a llenar las calles de la ciudad de luto, sobriedad y fervor en torno a sus titulares. Al igual que el pasado año, la corporación salió a una hora inusual en ella. A las seis de la tarde se abrieron las puertas de la Iglesia de San Pedro, sede canónica de la hermandad, para que la maravillosa Cruz de Guía del Entierro se pusiese en la calle. Tras ello, un numeroso cortejo procesional reivindicó el buen trabajo de la corporación desde la entrada de su nueva Junta Directiva. Los acólitos precedieron la salida del Santo Sepulcro que, como siempre, fue portado a hombro en riguroso silencio y con un paso firme y cargado de recogimiento.

Tras la imagen de Cristo Yacente salieron las representaciones civiles, eclesiásticas, militares y cofrades de la hermandad. Ayuntamiento, Diputación y la Agrupación de cofradías acompañaron, entre otros, a la cofradía oficial de nuestra Semana Santa. El Obispo de la Diócesis, Adolfo González Montes, que fue el pregonero de la hermandad el pasado Viernes de Dolores, tampoco faltó a la cita.

En el interior del templo sonó el martillo. A la voz de Antonio Toro y de su hijo Ángel se puso Nuestra Señora de los Dolores, vestida espléndidamente un año más por Álvaro Abril, en la calle. La imagen labrada por Nicolás Prados en 1945 dio sus primeros pasos a los sones de la Marcha Real, interpretada por la Banda Municipal de Música de Almería.

El cortejo procesional, en el que también fue numeroso el tramo de la 'guardería', donde desfilan los más pequeños de la hermandad con el hábito de la misma, se dirigió hacia la Plaza de San Pedro para proseguir por Floridablanca y enfilar la calle Real.

El Santo Sepulcro lució, como es tradicional, cetros de rosas rojas en su trono. La Virgen de los Dolores, por su parte, llevó un exorno floral compuesto por rosas blancas y flores silvestres en las jarras de su paso de palio.

Significativo fue la llegada de la hermandad a la Plaza de la Catedral, haciéndolo por Lope de Vega y no por Mariana debido al andamio instalada en esta. En una imagen poco habitual, aun con los rayos de sol, se postró la cofradía en el primer templo de la Diócesis almeriense, haciendo su entrada en la Catedral a las siete de la tarde para realizar su Estación de Penitencia. Poca gente se congregó tanto a la entrada como a la salida del epicentro eclesiástico almeriense para ver a la hermandad. La misma prosiguió después por Eduardo Pérez hasta la calle Real. Tras pasar por el Santuario de la Santísima Virgen del Mar, la cofradía entró en Carrera Oficial comenzando a caer la noche, a las ocho y media de la tarde, siendo la primera en discurrir por el Paseo en este Viernes Santo.

La imponente Cruz de Guía se plantó en el recorrido oficial y, tras pedir la hermandad la venia, comenzó a discurrir paseo hacia arriba en busca de su sede canónica. El trono del Santo Sepulcro subió la Carrera Oficial con paso firme y con un silencio estremecedor. A las órdenes del mayordomo Manuel Cerejido, Hermano Mayor del Encuentro que el día anterior lo vimos con su hermandad, discurrió el Santo Sepulcro. La Banda Municipal de Música de Almería puso sus sones de corte fúnebre tras el paso de palio de la Virgen de los Dolores al paso de la titular mariana por la citada Carrera Oficial.

La corporación salió del paseo a las diez de la noche para hacer, unos minutos más tarde, su entrada en el Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, sede canónica de la cofradía.

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