ARTE E HISTORIA

Cinco imágenes titulares procesionan en la provincia restauradas por Gilabert

  • Una de las tallas más importantes que han pasado por el taller del experto en conservación en el último mes es el Cristo de la Caja de Vélez Rubio

El restaurador Joaquín Gilabert durante su intervención con el Cristo de la Caja de Vélez Rubio, su último trabajo El restaurador Joaquín Gilabert durante su intervención con el Cristo de la Caja de Vélez Rubio, su último trabajo

El restaurador Joaquín Gilabert durante su intervención con el Cristo de la Caja de Vélez Rubio, su último trabajo

La Semana Santa de Almería ha cobrado especial relevancia en los último 20 años no solo en la capital, sino en el conjunto de la provincia. De ahí que se le haya concedido el título honorífico de ser declarada de Interés Turístico Nacional hace escasos meses. El valor artístico, histórico y cultural de los pasos que procesionan por las calles de los 103 municipios, así como la importancia de determinados templos y casas de hermandad son el principal atractivo que cada año atrae a más visitantes que quieren ser testigos de un auténtico museo al aire libre durante estos días de Pasión.

Cada vez son más las hermandades y cofradías que apuestan por poner en escena a sus imágenes titulares de la forma más exquisita posible. Y en este sentido, destaca la importancia que ha adquirido también en los últimos años la restauración de tallas antiquísimas o de especial popularidad en Almería como es el caso de uno de los cristos más afamados de la capital y que precisamente hizo su estación de penitencia el Martes Santo rodeado de miles de personas que le acompañaron hasta bien entrada la madrugada, el Cristo del Perdón.

El prestigioso restaurador almeriense Joaquín Gilabert, natural de Arboleas, es protagonista indiscutible en estos días por ser el artífice de extraordinarios trabajos de restauración realizados a tallas de suma importancia, como es el caso del Cristo de la Caja de Vélez Rubio, posiblemente uno de las imágenes más importantes de la Diócesis de Almería, como él mismo indicó a este periódico.

Por sus manos han pasado, quizá, las tallas más importantes de la provincia, incluida la capital (en los próximos meses se hará cargo de la restauración de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad).

Destacan entre otras, la restauración integral realizada a Nuestro Padre Jesús Nazareno de Arboleas, de la Cofradía del Paso Morado. Se trata de un cristo de vestir, tallado en madera y policromado. Es un claro ejemplo de la escuela granadina, ejecutada en el taller de Los Mora en el año 1720. La talla fue sometida a una intervención que consistió en la consolidación estructural del soporte y la eliminación de suciedad y repintes que ocultaban la policromía.

También por su taller ha pasado Nuestro Padre Jesús Nazareno de Sorbas, una talla anónima de la posguerra, cuya peculiaridad es que conserva un pie antiguo del Nazareno quemado en la Guerra Civil, y que salió del taller del gran escultor Francisco Salzillo. La imagen fue sometida a una intervención integral de restauración en la que además de consolidar el soporte, se rescató la policromía original que estaba oculta por una serie de repintes aplicados en una inadecuada intervención.

Y Nuestra Señora de Los Dolores de Abrucena, ejecutada por el escultor granadino Manuel González Mesa en el año 1942.

Sin duda, la imagen titular de la Hermandad Juvenil Del Santo Cristo Del Perdón de Almería, y el Cristo de la Caja de Vélez Rubio son los dos trabajos realizados a las tallas más destacadas. Precisamente, el Cristo de la Caja procesionará hoy por las calles del municipio por primera vez tras la extraordinaria intervención de restauración llevaba a cabo por Gilabert en los últimos meses. Se trata de una de las imágenes más valiosas y antiguas de la Diócesis, ya que data del año 1623 y está atribuida a Alonso de Mena.

Este titular de la Hermandad de la Santa y Vera Cruz, representa a un Cristo crucificado con la peculiaridad de tener los brazos articulados para así poder representar la ceremonia del enclavamiento y del descendimiento de la cruz a la misma vez, un rito que se produce cada año, previo a la procesión y supone uno de los momentos más importantes de su Semana Mayor, declarada de Interés Turístico en Andalucía.

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