SEMANA SANTA

La procesión del Encuentro de Turre atrae el interés de los turistas

  • Las populares 'carreras de San Juan' son una peculiaridad del Viernes Santo turrero

La procesión del Encuentro del Viernes Santo es quizás, junto a la del Domingo de Resurrección, la más singular de cuantas se celebran en la Semana Santa de Turre. Por ello, no es extraño que atraiga a turistas para disfrutar de ella.

Las tallas de la Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista y Jesús Nazareno interactúan entre sí como si una representación teatral se tratase. Es ahí donde se producen las conocidas ‘corridas o carreras de San Juan’.

Una de las carreras de San Juan este pasado Viernes Santo. Una de las carreras de San Juan este pasado Viernes Santo.

Una de las carreras de San Juan este pasado Viernes Santo. / Diario de Almería

San Juan, a la carrera, va al encuentro de la Virgen para contarle donde está su hijo prisionero. Para asegurarse, hace el recorrido tres veces, hasta que la Virgen decide acompañarlo y juntos corren al encuentro con Jesús. Antiguamente, unos romanos le impedían el paso cruzando las espadas.

El Ayuntamiento de Turre fletó un autobús que llevo hasta el municipio el pasado viernes a decenas de turistas que pasan las vacaciones en Mojácar Playa. Para que pudieran comprender mejor esta peculiar procesión, hubo una persona que narró los hechos que sucedían por megafonía.

Santo Entierro 

El viernes por la noche también se celebró la procesión del Santo Entierro. Manolas, velas y el respetuoso luto acompañaron al sepulcro por las calles de la localidad. Antiguamente, durante esta procesión se interpretaban unos cantos llamados "los ángeles", con un tono diferente a las saetas, pero que se perdieron con el tiempo.

Procesión del Santo Entierro el Viernes Santo. Procesión del Santo Entierro el Viernes Santo.

Procesión del Santo Entierro el Viernes Santo. / Diario de Almería

El Domingo de Resurrección es otra cita importante. Mientras que en otros municipio ésta es una procesión menor, en Turre es todo un acontecimiento que atrae a vecinos, visitantes y oriundos, que vuelven al pueblo para participar en las carreras con las que San Juan le muestra a la Virgen el sepulcro vacío, para luego descubrir que Jesús ha resucitado. Es entonces cuando la Virgen de los Dolores se deshace de su manto negro de luto para lucir uno celeste. Al son del himno de España, San Juan el Resucitado y la Virgen bailan en sus tronos.   

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