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Sociedad

Coronavirus en España: Primera condena de cárcel por quebrantar el confinamiento

  • La Justicia comienza a castigar los incumplimientos del estado de alarma, como el de un hombre en Telde (Gran Canaria) que acudió a casa de su novia para mantener relaciones sexuales, o el de una mujer que fue sorprendida en Salamanca bebiendo en la calle y que agredió a un guardia civil.

  • En Segovia ha sido encarcelado un hombre tras haber sido detenido en dos ocasiones por burlar el aislamiento y escupir en la cara a un policía.

  • En todos estos casos los jueces están castigando a los ciudadanos incívicos por un delito de desobediencia a la autoridad.

Un guardia civil con mascarilla, en los juzgados de guardia de Sevilla. Un guardia civil con mascarilla, en los juzgados de guardia de Sevilla.

Un guardia civil con mascarilla, en los juzgados de guardia de Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

La Justicia comienza a castigar, incluso con penas de prisión, a las personas que se saltan el confinamiento y las medidas restrictivas de la libertad de movimiento acordadas en el decreto de estado de alarma. Y ya hay una primera condena de cuatro meses de cárcel por un juzgado de Gandía (Valencia) a un hombre que se saltó reiteradamente el confinamiento, mientras que otro ha sido condenado en Telde (Gran Canaria) a pagar una multa de 720 euros por ir a casa de su novia para mantener relaciones sexuales, y en Salamanca otra mujer ha sido condenada a pagar 840 euros de multa por saltarse dos veces el estado de alarma y agredir a un guardia civil. Y en Segovia un hombre ha sido encarcelado tras haber sido detenidos dos veces y por resistirse a la Policía.

El caso más grave conocido hasta ahora, según la información facilitada por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ha tenido lugar en Segovia, donde un juez ha ordenado el ingreso en prisión sin fianza de un hombre detenido dos veces por burlar del confinamiento, resistirse a la Policía y escupir en la cara a un agente. En la sentencia, dictada por el juzgado de Instrucción número 5 de Segovia, el juez hace hincapié en el comportamiento incívico del detenido.

El hombre que fue sorprendido en la calle por los agentes después de que hubiera quedado en libertad el día antes tras haber sido detenido por el mismo motivo: incumplir la orden de confinamiento decretada por el Estado de Alarma. El juez atiende así la petición del fiscal por entender que el comportamiento del detenido trasciende los límites de la infracción administrativa y puede ser constitutivo de un delito de desobediencia grave a la autoridad y sus agentes.

Además, el detenido está investigado por un delito de atentado a agente de la autoridad ya que, según recoge el auto de prisión, el hombre tuvo un comportamiento violento y amenazante hacia los policías, a quienes vejó y cuya salud puso en riesgo ya que a uno de ellos le escupió en la cara en tres ocasiones.

El magistrado considera que existe un "riesgo evidente de reiteración delictiva y de agravar con su comportamiento la situación límite en la que nos encontramos desde el punto de vista de la salud pública, de ahí que el único remedio posible sea la privación de libertad del referido".

En su resolución, el juez hace hincapié en el comportamiento incívico del detenido y argumenta que "no han valido los apercibimientos judiciales que se le hicieron cuando se decretó su libertad provisional con ocasión de esa primera detención. Ha seguido actuando de manera arbitraria e incívica, en una situación tan delicada como la que se encuentra nuestro país, las personas que en él residen y el sistema sanitario que nos atiende, sin tener consideración alguna por los que velan por nuestra seguridad y por el cumplimiento de las normas, como son los Agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado".

Otro caso que ha acabado con una condena a una pena de cárcel ha tenido lugar en Gandía (Valencia), donde un hombre acusado de saltarse reiteradamente el confinamiento ha sido condenado a cuatro meses de prisión. El acusado admitió en un juicio rápido que desobedeció a los policías que le conminaban a regresar a su hogar e incluso presumió ante los agentes de que había sido sancionado ya en cuatro ocasiones por hechos similares y no iba a pagar las multas.

A la vista de esta conducta, el Juzgado de Instrucción número 3 de Gandía ha condenado a esta persona a cuatro meses de prisión por un delito de desobediencia. El hombre fue detenido el pasado miércoles, 25 de marzo, por saltarse reiteradamente el confinamiento y salir de nuevo a pasear por la ciudad, hechos por los que ya había sido sancionado antes en vía administrativa.

El acusado admitió los hechos en un juicio rápido celebrado por conformidad de las partes. La sentencia, que es firme, establece la suspensión de la ejecución de la pena privativa de libertad durante dos años, es decir, no tendrá que entrar en prisión pero este beneficio está condicionado a que el penado no vuelva a delinquir en ese periodo.

El fallo declara probado que el hombre fue interceptado por una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía sobre las 17:15 horas del miércoles cuando se encontraba en la calle Ferrocarril de Alcoy, en Gandía, "sin ningún motivo justificado para ello de conformidad con lo establecido en el Real Decreto 436/2020, de 14 de marzo, por el que se decretó el estado de alarma en todo el territorio nacional".

Salía a "pasear porque estaba casando de estar en casa"

Cuando los agentes le preguntaron por qué se hallaba en la vía pública, el acusado, "guiado por el ánimo de menoscabar el principio de autoridad, respondió chulescamente diciéndoles que no se dirigía a ningún lado en concreto y simplemente estaba paseando por que estaba cansado de estar en casa", tal y como recoge la sentencia.

Es más, dijo que no le importaba que la Policía le diera avisos todos los días, que él continuaría saliendo a la calle cuando quisiera y se negaría a pagar las sanciones que le impusieran, pues ya le habían multado hasta en cuatro ocasiones por hechos similares con anterioridad.

Este vecino incívico no ha sido el único sancionado, puesto que en Telde (Gran Canaria), un juez ha condenado a un hombre de 53 años por burlar el confinamiento para "mantener relaciones sexuales con su novia". Este acusado admitió su desobediencia y aceptó una multa de 720 euros.

En este caso, la sentencia ha sido dictada por el juzgado de Instrucción número 3 de Las Palmas de Gran Canaria, que ha condenado a pagar una multa de 720 euros por desobediencia grave a este vecino de Telde que desoyó la orden de confinamiento por el coronavirus y se desplazó desde su domicilio a la casa de su novia en la capital grancanaria para, según informó a los policías que lo detuvieron, "mantener relaciones sexuales" con su novia. 

En la sentencia derivada de juicio rápido de conformidad, el órgano judicial en funciones de guardia declara probado que sobre las 01.55 horas del miércoles 25 de marzo, el acusado, "con conocimiento, puesto que se ha difundido ampliamente por los medios de comunicación, que por Decreto 463/2020 de 14 de marzo del presente año, se ha impuesto el confinamiento obligatorio en su domicilio a todos los ciudadanos, con desprecio a dicha disposición de la Autoridad",  se encontraba a la altura de un portal concreto de la calle Luis Doreste Silva de Las Palmas de Gran Canaria "a fin de mantener relaciones sexuales con su novia, según informo a los agentes de policía". El acusado confesó los hechos y mostró su conformidad para beneficiarse de una rebaja en la condena. 

Desobedeció dos veces en menos de una hora el estado de alarma

Y otro caso más. El Juzgado de Instrucción número 4 de Salamanca ha condenado a una mujer que fue sorprendida por la Guardia Civil bebiendo en la calle y que agredió al agente que la detuvo por desobedecer dos veces en menos de una hora las restricciones impuestas por el Estado de alarma.

La mujer, vecina de Villamayor, fue juzgada en un juicio rápido en el que reconoció los hechos y fue condenada a pagar una multa de 840 euros: 720 euros por un delito de resistencia a la autoridad y 120 euros por un delito leve de lesiones. Además, deberá indemnizar con 210 euros al agente al que propinó una patada en los genitales. El magistrado ha apreciado en este caso la circunstancia atenuante de intoxicación etílica.

Los hechos ocurrieron el martes cuando la mujer fue sorprendida por los agentes bebiendo en la calle. Le recordaron la prohibición de salir de casa y acompañaron a su vivienda. Apenas una hora después, recibieron la llamada de que había vuelta a salir y cuando fue localizada portaba una bolsa con dos botellas de vino.

Ante la negativa de regresar a su vivienda, pese a las advertencias de los agentes de que podía incurrir en un delito de desobediencia, fue detenida. En las dependencias de la Guardia Civil, cuando iba a ser sometida a un cacheo, comenzó a dar patadas lesionando a un agente en el muslo y en la zona genital.

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