Consumo

Enseñar a las vacas a ir al baño ayuda a combatir el cambio climático

Los desechos procedentes de estos animales contribuyen a fomentar el cambio climático

La variación global del clima de nuestro planeta se debe a causas naturales y, sobre todo, a la actuación del hombre. Probablemente, sea la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad y sus consecuencias para la vida pueden ser devastadoras si no conseguimos detener sus efectos.

El gas conocido como amoníaco se genera en gran cantidad por los excrementos y orina de las vacas, conteniendo características contaminantes en abundancia. Además, actúan contra el efecto invernadero. No obstante, para frenar estas emisiones, un equipo ha logrado crear un método de entrenamiento para que estos animales realicen sus necesidades en los lugares escogidos para ello. 

¿Cómo actúa el amoníaco en el cambio climático?

El amoníaco que se emite a a la atmósfera influye de una manera significativa en el cambio climático. Por ello, reducir estas emisiones es clave para frenar esta amenaza medioambiental. Si bien, el amoníaco procedente de los desechos de vacas no tiene una gran repercusión sobre el cambio climático, si que se filtran en el suelo transformándose en óxido nitroso. Este gas es el tercero más contaminante para nuestra atmósfera.

Cuando el óxido nitroso se filtra, se produce la contaminación tanto del suelo como de los cursos de agua de la zona. No en vano, la agricultura cuenta con la mayor emisión de amoníaco a nivel mundial. La ganadería, por su parte, representa la mitad de esa cifra.

¿Cómo se reduce la emisión mediante las vacas?

Una granja de Alemania ha conseguido enseñar a las vacas a que vayan al baño para evitar los daños derivados de las heces que caen al suelo. De esta forma, se evita la propagación en la superficie procedentes de estos animales. 

La idea parte de un equipo internacional de investigadores pertenecientes al Instituto de Investigación de Biología de Animales de Granja, FBN, en Alemania y de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda. Los resultados han sido publicados en la revista Current Biology.

Mediante la investigación, se ha conseguido demostrar que las vacas pueden recibir entrenamientos para ir al baño. Como consecuencia, sus desechos pueden ser recogidos y tratados, para mantener la zona limpia y conseguir granjas más respetuosas con el medio ambiente.

Jan Langbein, etólogo del FBN y autor principal del estudio, ha recalcado la inteligencia de estos animales: “Normalmente se asume que el ganado no es capaz de controlar la defecación o la micción, pero como muchos otros animales de granja, es bastante inteligente y puede aprender mucho. ¿Por qué no van a poder aprender a usar el retrete?”.

El entrenamiento 'MooLoo'

Así se ha bautizado al entrenamiento diseñado para enseñar a las vacas a realizar sus necesidades en el lugar indicado para ello. Consiste en ofrecer una recompensa a los terneros, de manera que asocien este premio con orinar en las letrinas.

“Como disuasión, primero utilizamos unos auriculares en el oído y reprodujimos un sonido muy desagradable cada vez que orinaban fuera. Pensamos que esto molestaría a los animales, pero no fue efectivo. Al final, lanzarles un chorrito de agua funcionó bien como disuasión”, explicó Langbein.

En pocas semanas, el entrenamiento había dado resultado en 11 de 16 vacas, las cuales mostraron un nivel de aprendizaje similar al de los niños y muy superior al de niños más pequeños.

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