Segunda ola de la pandemia del coronavirus

Preguntas y respuestas sobre la vacunación de la gripe en plena ola del Covid-19

Una mujer recibe la vacuna de la gripe. Una mujer recibe la vacuna de la gripe.

Una mujer recibe la vacuna de la gripe. / Juan Carlos Muñoz

No es una campaña de vacunación cualquiera. No es un año más. El Gobierno advierte de la importancia de protegerse este invierno frente a la gripe debido a la coincidencia con la segunda ola del Covid-19, sobre todo en la población de edad avanzada y personas de riesgo: con enfermedades crónicas o determinadas situaciones (embarazadas, menores de 6 meses, sobrepeso, etc) para evitar complicaciones causadas por ambas enfermedades y colapso del sistema sanitario.

Vacunación frente a la gripe

Sanidad garantiza que esta vacuna es muy segura y bastante eficaz a la hora de evitar hospitalizaciones y muertes debido a la gripe, de ahí su importancia, sobre todo en personas mayores. El año pasado evitó el 26% de las hospitalizaciones, el 40% de los ingresos en UCI y el 37% de las defunciones por gripe en personas de a partir de 65 años de edad.

La campaña de vacunación se ha iniciado en la primera quincena del mes de octubre, teniendo preferencia la población institucionalizada y el personal de centros sanitarios y sociosanitarios. Se prolongará durante varios meses para que todas las personas a las que se recomiende vacunarse puedan hacerlo.

La efectividad de la vacuna dependerá de la edad y el estado de salud de la persona y de la similitud entre los virus de la gripe que está circulando y aquellos con los que se fabricó la vacuna.

Estas vacunas contienen tres o cuatro tipos de virus de la gripe (dos de tipo A y uno o dos de tipo B). Estos virus se seleccionan en función de la probabilidad de circular en cada temporada epidémica.

Ninguna de las vacunas que se comercializarán esta temporada, aseguran desde el Ministerio, contienen virus vivos, por lo que no pueden causar la enfermedad de la gripe. Todas son inactivadas (no vivas) conteniendo fracciones de virus o proteínas víricas. 

El efecto secundario más frecuente es dolor en el lugar de la inyección, aunque también puede causa fiebre, malestar o dolores musculares tras las 6-12 primeras horas de la vacunación.

La vacuna no podrá ser suministrada a niños y niñas menores de 6 meses, personas alérgicas a algún componente de la vacuna o hayan tenido una reacción alérgica grave a una vacuna de la gripe con anterioridad y personas con fiebre o alguna infección aguda.

Además de la vacunación, para prevenir las enfermedades es muy importante taparse la boca al toser, lavarse con frecuencia las manos, no reutilizar clínex, limitar el contacto con cualquier persona que tenga síntoma de gripe y evitar el contacto con personas enfermas.

Síntomas y complicaciones

Es una enfermedad respiratoria producida por un virus que se propaga sobre todo en las temporadas de otoño e invierno. 

Supone un grave problema ya que puede llegar a producir la muerte y ocasionar grandes costes económicos y sociales. Se estima que a nivel mundial  cada año mueren hasta 650.000 personas por causas relacionadas a esta.

Los síntomas frecuentes son fiebre, dolor de garganta, mucosidad nasal, tos seca, cefalea, dolor muscular y cansancio y se transmite de persona a persona a través del aire (al hablar, toser, estornudar...) o por contacto (al tocar una superficie que tenga el virus y más tarde tocarse la boca, nariz u ojos).

Las complicaciones más frecuentes son neumonía, otitis, sinusitis, deshidratación o empeoramiento de una enfermedad crónica de base, como insuficiencia cardiaca congestiva, asma o diabetes.

Covid-19 y vacunación de gripe

Este año, debido a la coincidencia de la pandemia y la epidemia de gripe, es más importante que nunca la vacunación en los grupos de riesgo como medida de prevención, ya que el peligro de muerte es más del doble si una persona enferma por gripe y COVID.

Debido a ello, este año se ha realizado una adquisición extraordinaria de vacunas que asegure que existen dosis suficientes para vacunar a todas las personas a las que se le recomiende y evitar también así un mayor número de consultas en los centros de salud y colapsos en hospitales.

Ambas enfermedades tienen síntomas comunes como la fiebre, la tos y la pérdida de olfato/gusto, sin embargo, en la gripe se suelen dar también otros síntomas como la fatiga, el dolor de garganta, dolor de cabeza y dolor muscular que en el covid-19 no se presentan.

Las personas que han superado o que padecen la COVID-19 pueden vacunarse frente a la gripe, de hecho, una gran parte de los pacientes por COVID-19 pertenecen a grupos de riesgo en los que está recomendada la vacunación antigripal.

Grupos sensibles

Personas con alto riesgo de sufrir complicaciones por gripe y aquellas que están en contacto con ellas, ya que pueden contagiársela:

  • Personas mayores de 65 años de edad o más.
  • Personas de entre 6 meses y  65 años de edad que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe por tener alguna enfermedad.
  • Personas que pueden contagiar a aquellos de alto riesgo.
  • Personal sanitario y sociosanitario, así como ciertos grupos considerados esenciales.
  • Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.
  • Personas inmunodeprimidas con cáncer, infectadas por el virus del VIH, trasplantadas, personas sin bazo, etc

Tratamiento de la gripe

El tratamiento va enfocado a curar los síntomas que la enfermedad produce.

Los medicamentos antigripales que se anuncian extensivamente en otoño e invierno NO curan ni previenen la gripe, simplemente contienen varios medicamentos asociados para combatir los síntomas de la infección. Los antivíricos, si se dan en los primeros días tras el inicio de los síntomas, pueden reducir la duración de la enfermedad.

Si enfermas de gripe se recomienda sobretodo descansar, beber abundantes líquidos, evitar el consumo de alcohol o tabaco y tomar medicación que mejore los síntomas de la gripe (como medicamentos para bajar la fiebre…).

Mitos sobre la vacuna

Si eres una persona sana y tienes buena salud no es necesaria la vacunación antigripal, pero cualquier persona puede enfermar por gripe y sufrir complicaciones.  Por lo tanto, para conseguir protección inmunitaria, vacunarse es una opción más segura que correr el riesgo de enfermar. Además, las personas alérgicas al huevo también pueden vacunarse. 

Las vacunas no pueden producir gripe porque son inactivadas y no contienen virus vivos, aunque sí pueden producirse reacciones locales o  fiebre, malestar y dolores corporales.

Los antibióticos no son eficaces ya que la fiebre está causada por un virus y no por una bacteria.

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