Opinión

El impacto de la COVID-19 en frutas y hortalizas y flores y plantas

Cultivo de tomate en Cabo de Gata Cultivo de tomate en Cabo de Gata

Cultivo de tomate en Cabo de Gata / Rafael González (Almería)

Jorge Brotons, presidente de Fepex Jorge Brotons, presidente de Fepex

Jorge Brotons, presidente de Fepex / Diario de Almería

La COVID ha impactado en el sector de frutas y hortalizas de diversas maneras. Por un lado, las empresas han asumido las nuevas exigencias de seguridad y el consiguiente incremento de costes, mientras que, en el lado positivo, si es que hay algo positivo en esta pandemia, se ha producido un fuerte crecimiento del consumo en los hogares, con un 40% más en el mes de abril o un 22% en mayo. Pero, más allá de la COVID el sector se enfrenta a retos anteriores de los que depende su futuro, entre los que destacaría una política comercial que favorece la globalización del mercado comunitario, pero no el acceso de las producciones comunitarias a otros países o la salida de Reino Unido de la UE.

Desde que el 14 de marzo se decretara el Estado de alarma, el sector productor exportador de frutas y hortalizas frescas mantuvo plenamente la actividad, productiva y comercializadora, al ser un sector esencial para garantizar el abastecimiento de la población, adaptándose a la excepcionalidad de esta situación, que supuso cambios importantes.

En el ámbito de la oferta, de la producción, se han adaptado los trabajos en las explotaciones y almacenes a los requisitos establecidos por las autoridades sanitarias, con la implantación protocolos de actuación, que incluyen indicaciones de carácter general junto a medidas específicas para almacenes, oficinas, semilleros, talleres y fincas. Ello ha supuesto importantes inversiones en seguridad y sanidad laboral, necesarias por otro parte, que han conllevado incremento de costes.

En cambio, en el ámbito de la demanda las consecuencias han sido positivas, con fuertes crecimientos del consumo en los hogares, en los meses de confinamiento. En marzo creció un 13%, en abril un 40% y en mayo un 22%, subiendo prácticamente todas las frutas y hortalizas, a excepción de la fresa como mencionaba anteriormente. Los consumidores han reconocido las aportaciones positivas que el consumo de frutas y hortalizas tiene para la salud y esperamos que esta percepción se mantenga en el tiempo. En esta línea se ha desarrollado la campaña “Vive #Saludablemente. Frutas y Verduras” coordinada por FEPEX, y puesta en marcha, a finales de abril, por más de 120 empresas relacionadas con el sector productor y exportador de frutas y verduras para impulsar hábitos de consumo saludables.

Flores y plantas, uno de los sectores más afectados

El sector de flor cortada y planta ornamental ha sido uno de los más afectado por la crisis derivada del Covid-19, especialmente en los meses de confinamiento, al sufrir una caída total del consumo. El sector, además se vio privado de las ventas unidas a las fiestas tradicionales como las Fallas, Semana Santa y el Día del Padre, provocando una situación crítica para muchos productores.

Esta dura situación se ha dado también en toda Europa. Como reconocía la propia Comisión en el mes abril: “se ha producido una fuerte caída de la demanda de plantas vivas y flores que ha tenido una repercusión inmediata y grave en el mercado. La demanda global de plantas vivas y flores en el mercado de la Unión se ha reducido en un 80 %”.

No obstante, el apoyo comunitario ha brillado por su ausencia. Se aprobó un Reglamento “el Reglamento de Ejecución (UE) 2020/594 de la Comisión de 30 de abril de 2020, que el sector de flor y planta agrupado en FEPEX criticó duramente, porque no supuso un apoyo real. La única medida recogida era la autorización de que los productores afectados por la crisis adoptaran acuerdos para estabilizar el mercado, financiados por los propios productores, sin recoger ningún presupuesto adicional. En cuanto al apoyo nacional, en la fecha de cierre de este artículo, aún estamos esperando la aprobación de un Real Decreto, que fue presentado al sector en el mes de julio y que establecía requisitos para conceder subvenciones al sector de flor cortada y de planta ornamental como consecuencia de la crisis del COVID.

Evolución de las exportaciones hortofrutícolas en 2020

Volviendo al sector de futas y hortalizas, según el último periodo del que disponemos oficiales de la Dirección General de Aduanas correspondientes al primer semestre de 2020, la exportación ha crecido un 9,5% en valor con relación al mismo periodo del año anterior, totalizando 8.564 millones de euros, pero ha bajado en volumen, un 3,5% totalizando 7,2 millones de toneladas.

“Respecto al tomate, estamos en una situación muy complicada. La superficie productiva está disminuyendo y hay una reorientación a otras hortalizas”

La exportación de hortalizas subió un 5,5% superando los 3.700 millones de euros y el volumen retrocedió un 1,4% con relación al mismo periodo de 2019, totalizando 3,3 millones de toneladas. Desciende el volumen de hortalizas como el tomate, la lechuga o las coles. En frutas, en el primer semestre las ventas al exterior se situaron en 3,8 millones de toneladas, un 5% menos que en el mismo periodo del año anterior y el valor creció fuertemente, un 13% ascendiendo a 4.835 millones de euros. 

Para FEPEX, los datos muestran un resultado positivo del valor obtenido, pero reflejan situaciones dispares, con retrocesos en producciones de gran importancia económica y social en destacadas regiones productoras, como el tomate en Almería o los frutos rojos en Huelva. En este último caso, su carácter extremadamente perecedero y la elección de los consumidores de frutas con mayor durabilidad, ha provocado un descenso del consumo durante los meses del confinamiento, que ha dañado la campaña, con descensos de la exportación del 3% en el caso de la fresa, totalizando 274.229 toneladas y 553 millones de euros y del 21% en el caso de la frambuesa, con 40.688 toneladas y 293 millones de euros (-7%).

Respecto al tomate, estamos en una situación muy complicada. La superficie productiva, está disminuyendo, y hay una reorientación a otras hortalizas de invernadero más rentables. España reducirá su producción un 7% en 2020, según el último “Informe sobre perspectivas a corto plazo para los mercados agrícolas en 2020”, que publica la Comisión Europea trimestralmente. Y arrastrará a la baja a la producción comunitaria que cae un 2%. Según ese informe, solo Polonia mostraría un aumento de la producción debido a nuevas inversiones en invernadero.

En Almería, en la pasada campaña, como explicaba Coexphal, asociación integrada en FEPEX, la producción de tomate se ha reducido un 8% respecto a la pasada campaña y 14% respecto a la media de los últimos cinco años. En esta campaña, además, por primera vez, em la seria histórica analizada (desde la campaña 2009/2010 a la 2019/2020) las exportaciones de Marruecos (486.878 toneladas) superan las almerienses (417.826 toneladas).

La importación de Marruecos creció un 82% en el último quinquenio

La evolución de la importación española de frutas y hortalizas procedentes de Marruecos se ha caracterizado por constantes y fuertes crecimientos. En los últimos cinco años, las compras de frutas y hortalizas procedentes de Marruecos han pasado de 236.775 toneladas a 430.299 toneladas en 2019, un 82% más y en valor han pasado de 352 millones de euros a 682, con un crecimiento del 94%.

El crecimiento también se produce en el mercado comunitario, de forma que en 2019 la UE importó 1,4 millones de toneladas de frutas y hortalizas procedentes del país magrebí, un 4% más que en 2018 y un 40% más que en los últimos cinco años. En valor, las compras a Marruecos se elevaron a 1.805 millones de euros, un 3% más que en 2018 y un 42% más que en 2015, datos alarmantes, ya que el crecimiento de la importación comunitaria de Marruecos se produce en productos y periodos coincidentes con la exportación española, sin que las condiciones de competencia, tanto en aspectos productivos, sociales o medioambientales sean las mismas.

Esta situación, debe acabar. El marco regulatorio comunitario, con requisitos cada vez más exigentes de carácter medioambiental, sanitario, social y laboral, que por otra parte son necesarios, constriñe las posibilidades de producción en Europa, y se incentiva la importación. La política comercial de la Comisión debe asumir esta realidad y evitar que ocurra, lo mismo que ha ocurrido en sectores como el material médico durante la pandemia, con un déficit de producción en Europa que ha obligado a importar todo el material necesario.

Finalmente me gustaría mencionar nuestra preocupación por una salida no negociada de Reino Unido de la UE. Sin acuerdo, las condiciones de exportación cambiarían radicalmente y eso sería un tsunami para nuestro sector, que tiene en Reino Unido su tercer mercado. Para FEPEX es decisivo que haya una salida negociada y se acuerde el mantenimiento de una zona de libre comercio con cooperación aduanera y reglamentaria y la ausencia de aranceles, lo que permitirá mantener el flujo de las exportaciones.

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