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Sevilla sorbe ya en espiral: la 'nueva' ruta de los caracoles

Cuando despierta el apetito, el aroma inconfundible de una olla de caracoles es un señuelo infalible para el sevillano, que adora estos moluscos, a menudo acompañados una cerveza helada y bien tirada. Y ya es temporada. El año pasado, el confinamiento obligó a improvisar la logística para llevar a los hogares las tarrinas rebosantes. Hoy, algunos mantienen el 'take away' y otros vuelven a su antigua rutina. En cualquier caso, todos estos establecimientos se distinguen por sus suculentas versiones. Hasta que el verano apriete.