Toros

Triunfal regreso de los toros a Gerena tras una decena de años de ausencia

  • El Cid, Escribano, Luque, León y Uceda cortan dos orejas y rabo cada uno y el rejoneador Juan Quinta, dos trofeos, en festival mixto

Brindis del gerenense Manuel Escribano al saltereño El Cid.

Brindis del gerenense Manuel Escribano al saltereño El Cid.

En una mañana espléndida, en este 24 de febrero de 2019 retornaron los toros a Gerena, una tierra muy taurina donde paradójicamente no se celebraba festejo alguno desde hace una docena de años. En esta fecha, en tiempos en los que la localidad sevillana cuenta con nada más y nada menos que tres matadores de toros –Daniel Luque, Manuel Escribano y Miguel Ángel León–, incluidos en el cartel, volvió el toreo en un festejo que constituyó un éxito.

Con casi lleno, se lidiaron dos novillos de la ganadería de Lora Sangrán y otros cuatro con el hierro de Virgen María, en conjunto de buen juego.

Abrió plaza el joven rejoneador de la tierra Juan Quinta, de la excelsa estirpe de varilargueros. Con buena monta, prendió dos rejones de castigo de inicio y estuvo a buena altura en el segundo tercio. Cerró su faena con banderillas cortas y como precisó de dos rejones de muerte y verduguillo, el resultado quedó en dos orejas.

El saltereño Manuel Jesús El Cid recibió al segundo, al que no le sobraron las fuerzas, con un buen manejo del capote, rematando los lances en los medios con una buena media verónica. Con oficio, el diestro se impuso con muletazos en los que hubo profundidad por ambos pitones. Mató de estocada en lo alto y cobró dos orejas y rabo.

Manuel Escribano, en estado puro, recibió a su oponente con dos largas cambiadas de rodillas junto a tablas para continuar por verónicas llevándolo suavemente a los medios y rematando con una gran media. Brilló en banderillas, ofreciendo un par a Daniel Luque, que prendió bien. Escribano brindó su faena a El Cid. Una obra con muletazos con gusto por ambos pitones. Tras dos envites con la espada, fue premiado con los máximos trofeos.

Daniel Luque, tras un recibo a la verónica, se tuvo que emplear a fondo con un astado complicado y con peligro. El diestro gerenense se entregó sin reservas para agradar a sus paisanos con muletazos templados dentro una labor marcada por la firmeza. Mató de estocada certera y fue premiado con dos orejas y rabo.

Miguel Ángel León se la jugó en una larga cambiada de rodillas ante su astado y continuó por verónicas hasta los medios. Entendió a su oponente, muy justo de fuerza, en un trasteo interesante que cerró con unas manoletinas muy ceñidas. Mató de estocada y descabello para recibir los máximos trofeos.

El novillero Miguel Uceda recibió a la verónica al que cerró plaza. Brindó su faena a sus compañeros y se mostró dispuesto en otra faena que llegó al público. Mató de estocada, fue premiado con dos orejas y rabo y el novillo, que dio un gran juego, fue premiado con la vuelta al ruedo póstuma.

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