Toros

La última oreja de El Cid fue en Ecuador

  • El sevillano se despidió de los ruedos, tras veinte años de vida profesional, con una corrida en Ambato

La última oreja de El Cid. La última oreja de El Cid.

La última oreja de El Cid. / José Jácome (EFE)

El torero sevillano Manuel Jesús El Cid se despidió este domingo de los ruedos, tras veinte años de vida profesional, con una corrida en la ciudad ecuatoriana de Ambato, en la que se llevó una oreja. El Cid abrió plaza y la feria Nuestra Señora de la Merced, con un traje tabaco y oro muy especial en la tarde de su despedida.

El toro de nombre Despistado perteneciente al hierro de Vista Hermosa fue su antagonista en el primero de la tarde. Lo recibió con una corta serie de verónicas llevándolo hacia los medios. En el tercio de varas el picador nacional Hernán Tapia propinó un castigo efectivo al toro y reconocido por el respetable. Tras destruir uno de los burladeros se retuvo al toro en tablas para que El Cid realizara el brindis al público presente.

Empezó la faena de muleta con pases por alto, continuó con pases por la maña derecha hasta llevar al astado a los medios. Hubo música de premio a la faena para dar paso a los naturales en repetidas tandas de buena mano, factura bien rematada con el forzado de pecho que transmitían emoción a los tendidos. Tomó la espada y concretó una estocada completa y certera, sin embargo el toro se amorcilló y complicó la labor del diestro. Tomó el descabello y por la demora sonó un aviso; descabelle certero. Saludo al tercio.

El Cid en su última corrida como matador. El Cid en su última corrida como matador.

El Cid en su última corrida como matador. / José Jácome (EFE)

El segundo de la tarde fue para el torero nacional Álvaro Samper, quien, vistiendo un traje durazno y oro, recibió a un astado castaño de Vista Hermosa con una tienda de verónicas dejando los pies bien plantados en la arena. Dos puyazos traseros conformaron el tercio de varas. El toro quedó suelto y distraído evitando la realización de quites por parte de Samper. Inició con una tanda por derecha difícil de ligar y otra por la misma mano con temple y torería.

Ya en los medios y con música, Samper decidió continuar por esa mano demostrando una buena preparación. Cuajó un par de tandas por naturales toreando a pico de muleta por el peligro del toro. Retomó la mano derecha adornándose con molinetes de gran valor. Pintorescos pases por la izquierda toreando al natural animaron a la afición. Tomó la espada, se adornó por manoletinas y entró a matar con casi media estocada, que resultó efectiva. Una oreja.

El tercer toro de la tarde fue para el español Ginés Marín quien recibió a su antagonista con verónicas ceñidas y bien rematadas. Un puyazo de colocación regular fue parte del primer tercio que Marín remató con chicuelinas de buena técnica. Empezó la faena de muleta con doblones. Una tanda de mano derecha ayudó a Marín en los medios para ir fijando la faena. Ya con música el diestro español realizó una tanda más por la derecha. La mano izquierda no fue la mejor opción del español, quien logró un par de naturales sueltos sin poder ligar una tanda. Volvió por el pitón de la mano derecha para un par de tandas con un toreo muy elegante y tomó la espada. Pinchó sin soltar. Otro pinchazo y estocada media pero certera. Palmas.

El cuarto toro de la tarde tuvo un tinte especial pues fue el último toro de El Cid como profesional. El torero de Madrid, cómo lo conocían, recibió a este último antagonista con verónicas movidas. El tercio de varas fue defectuoso. La faena de muleta arrancó en la tablas con pases por alto de adentro hacia afuera. La primera tanta en ligar fue con mano derecha. Cinco pases de mucha técnica y el cambio de mano para el forzado de pecho hicieron que la faena se acompañe de música. La siguiente tanda fue por naturales que mostraron su oficio bien aprendido.

Adornó por estatuarios en la mano derecha, un par de pases sueltos y el desplante de rollizas enloquecieron a la afición que tuvo gran emotividad por el retiro del diestro ibérico. La alegría invadió el rostro de El Cid al realizar una tanda por derecha en medio de las palmas de la afición. Tomó la espada y colocó una estocada apenas caída, pero completa, que no surtió efecto y obligó a un descabelle efectivo. Una oreja.

El quinto toro fue para Samper, un ejemplar de Mirafuente, que se partió el pitón al entrar en choque con las tablas. Continuó la labor del diestro con verónicas y un breve tercio de varas. Dada la condición del astado se tuvo mayor cuidado y Samper optó por quite con chicuelinas. En el tercio de banderillas el pitón se partió por completo, desprendiéndose del astado. Samper brindó la faena a El Cid por su despedida.

El diestro quiteño intentó realizar tandas por la mano derecha a pesar de la condición del estado, que presentó dificultades debido a la fractura de su pitón izquierdo. Un cabezazo del toro impactó el torso de Samper que se salvó de una cornada dada la ausencia de pitón. Una faena complicada de pocas tandas acabó en un pinchazo y estocada atravesada al toro. Descabelle y un aviso. Palmas.

El último toro de la tarde perteneció a Marín, quien recibió a su antagonista del hierro de Mirafuente con verónicas a pies juntos. Un tercio de varas con un puyazo contundente. Quite por gaoneras de parte de Marín. La faena de muleta comenzó con pases por derecha de rodillas en el medio del ruedo que volvieron a la plaza un manicomio al son de la música. Marín mostró su oficio clase y torería. La técnica fue evidente en cada muletazo de una larga tanda por derecha bien rematada. Se adornó en molinetes. Una tanda más de naturales y estocada efectiva le hicieron acreedor a dos orejas. Triunfador de la tarde.

La feria concluirá el martes 25 de febrero con las ganaderías de Vista Hermosa y Peñas Blancas para los matadores españoles Emilio de Justo y Oscar Borjas (rejoneador) así como el ecuatoriano Francisco Cortez.

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