El acta de Vivancos

Sigo viendo brotes verdes

  • Durante el encuentro ante el Fuenlabrada el aspecto mental fue creciendo, para terminar alejando los fantasmas

  • La crónica del partido

Sadiq salta a por un balón. Sadiq salta a por un balón.

Sadiq salta a por un balón. / Javier Alonso

La mente puede sobre el físico. Si un jugador está mentalmente bloqueado es imposible que pueda mostrar lo que lleva dentro. Las expectativas creadas tras la confección de la plantilla y la propia autoestima de los jugadores subió en exceso tras la victoria en Lugo. A poco que las piedras que todo camino alberga aparecieron en forma de mala fortuna ante el Sporting o en exceso de confianza en Logroño, la seguridad de los jugadores rojiblancos comenzó a mermar. Lo malo es que se encontraron en Las Palmas con el partido de Araujo, el de su vida, secundado por sus compañeros (en esta jornada Las Palmas cayó tres a cero en Cartagena).

En ese instante sostuve que veía brotes verdes porque lo que ocurrió en el estadio de Gran Canaria fue más por mérito del rival que por demérito de los de Gomes. A partir de ahí todo el plantel rojiblanco se convirtió en un manojo de nervios, incluido el técnico, que buscó soluciones a tontas y a locas siempre con el compromiso de sus jugadores, hasta que llegó la victoria que nos ocupa en estas líneas frente al único equipo invicto que quedaba en la categoría. He querido hacer un recorrido por los encuentros de este Almería, que por mor de la llegada tan tardía de varios de sus futbolistas se encuentra todavía buscando su propia identidad, eso sí, siempre y cuando la mente lo permita. Por ejemplo, ¡cuánto se ha dicho de Carvalho!, en plan de mofa o inclusive dejando entrever que alguien se ha forrado con la llegada del centrocampista luso. Ahora resulta que es un gran jugador y ya son todas alabanzas.

En los peores momentos hay que tener la cabeza fría a la hora de analizar, porque se puede perder de varias maneras, pero sobre todo conviene intuir lo bueno que puede dar de sí este o aquel jugador. Si no hubiera materia, mal iríamos, pero sigo pensando que esta plantilla es poderosa. Un argumento que he mantenido en las duras y en las maduras. Durante el encuentro ante el Fuenlabrada el aspecto mental fue creciendo, para terminar alejando los fantasmas. Lo que sí se le puede achacar a Gomes fue la ausencia ante el Cartagena de la dupla de la parcela central formada por Morlanes y Samu. Igual se perdieron dos puntos ese día. La técnica del exjugador del Villarreal y su rapidez de circulación es lo que se necesita en una categoría tan física. Lo de Samu fue de otra galaxia futbolística. No es la primera vez que lo hace, pero quizá ante el Fuenlabrada se doctoró el jugador luso. A un servidor le emocionó su actitud, no exenta de aptitud. Supongo que esta vez Petrovic no tendrá nada que decir al respecto. Quien también recuperó parte de su crédito fue Akieme, seguro en defensa, preciso y veloz en ataque.

Y cómo no Corpas, todo corazón. Puede que fuera una pieza importante para desatascar esa presión mental a la que me refiero. De hecho, en algunos partidos de la pasada campaña, cuando su equipo se paseaba por el campo, el jienense siempre dio todo lo que tenía. Aspectos a mejorar, la seguridad de Makaridze. Qué dudas genera este guardameta, Y Villalba, que sigue sin encontrar su mejor juego. A tener en cuenta otro aspecto, el día que Sadiq sea asistido con calidad. Seguro que medio artículo habrá que dedicarlo al delantero nigeriano. Sigo viendo brotes verdes.

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