Las Palmas I UD Almería I Contracrónica

¿Es un hombre? ¿Un avión? Es Pozo

  • Partido para quitarse el sombrero por cómo el Almería se bate el cobre pese a tener ocho bajas importantes

  • Primer punto de 2022, pero sobre todo la sensación de ser merecedores de más, de mucho más

  • La crónica del partido

Pozo encara portería antes de ceder a Appiah para el 1-1.

Pozo encara portería antes de ceder a Appiah para el 1-1. / LaLiga

“Confianza total en el equipo”, “no vamos a poner excusas”, “a muerte con ellos”... Era previa para buscar mil y un tópico que tratasen de ocultar el pensamiento que hasta el más incondicional de los aficionados tenía en su mente: con el mal de ojo que le han echado a los rojiblancos en este comienzo de 2022, en Gran Canaria marcar un ‘1’ fijo en la quiniela era la apuesta sensata.

Hay que ser realistas, con ocho bajas y sin delantero centro, cualquier equipo puede competir de aquella manera. Seguro que iba a haber ilusión, ganas, tesón y todo lo que se puede poner más allá del fútbol cuando estás contra las cuerdas por distintas circunstancias. Y éstas eran ocho bajas y llegar a uno de los estadios más complicados de la categoría sin delantero centro y con dos derrotas consecutivas en la mochila. Luego el deporte es el deporte y a veces se viven hazañas, sobre todo cuando un vestuario es algo más que una caseta donde ducharse, pero lo cierto es que apetecía más leer un libro que pasarse dos horas ante el televisor. Incluso dada la pésima hora del encuentro, acostarse y ya si eso, leer al día siguiente el ‘push’ matutino de Diario de Almería con la crónica del partido.

Total, para qué sufrir. No hay mal que cien partidos dure. Las cuarentenas y la Copa de África no se van prolongar toda la segunda vuelta, pero pueden hacer pupa anímica en este mes de enero, sobre todo con el Eibar en el horizonte. Quizás ese choque será el punto de inflexión. No se puede luchar contra un imposible, puede ser mejor tratar de que el colchón de seguridad no se desinfle del todo que estar lamentándose de la situación y lamiéndose las heridas. Hasta ahora al Almería le había ido todo rodado porque se lo estaba ganando y era el momento de demostrar el alma de líder, estar a las maduras es fácil, pero por lo que realmente se valora a un equipo es por voltear las situaciones duras.

El once de Rubi era ciertamente aceptable. Del área canaria hacia atrás, tenía buena pinta, muchos equipos lo querrían para sí. El inconveniente es afrontar un partido de estas características sin un delantero centro puro que con su presencia intimide. Además, es que el ‘9’ del Almería es su goleador, destartalado pero goleador y generador de juego ofensivo con su zancada y su movilidad incómoda para los rivales. El míster iba a tratar de convertir a Ramazani en un falso ‘9’, una figura que Corona ejerció con Lillo en el banquillo del Mediterráneo en su debut ante el Xerez y que posteriormente haría popular Guardiola. No quedaba otra, era noche para eso, de concienciarse que esos once iban a sudar la camiseta.

Cuando el balón comenzó a rodar se vio a un Almería incómodo, maniatado, sometido. Era de esperar un comienzo de Las Palmas de mucha presión para aprovechar el tiempo que los equipos necesitan para asentarse sobre el terreno de juego con un cambio táctico tan sensible. Los rojiblancos no tenían el balón, andaban cojos, no tenían a nadie que hiciera de boya en zona de tres cuartos para apoyar en la salida. Rubi pedía a sus jugadores algún intento de posesión larga porque correr detrás de los amarillos como se estaba haciendo durante el primera cuarto de hora era humanamente imposible.

En algún momento los canarios iban a perder su impulso inicial si los de Rubi no cometían errores que les dieran aires. En ese impás en el que los de Mel bajaron la presión para respirar, el Almería trató estirarse. Ramazani y Appiah encontraron espacios para correr. No había quien rematara un posible centro, así que tocaba cabalgar y buscar la jugada del siglo. Casi la caza el zurdo tras una buena combinación, pero el centro de Robertone no terminó de ser preciso.

El Almería se cansa de defender

En un minuto, el partido iba a torcerse de manera fatal. De tener cuarenta metros para pensar cómo hacer el 0-1 a ser el cazador cazado. A Ramazani le faltó toda la destreza, clase y rapidez de pensamiento que tuvo Viera. El belga falló un mano a mano con Raúl, mientras que el canario cogió al Almería a la contra y se inventó una genial jugada con Kirian para golpear al Almería en su mejor momento. En este enero, todo lo que pueda salir mal va a salir peor.

Ramazani se equivoca en el regate ante Raúl y desaprovecha una magnífica oportunidad. Ramazani se equivoca en el regate ante Raúl y desaprovecha una magnífica oportunidad.

Ramazani se equivoca en el regate ante Raúl y desaprovecha una magnífica oportunidad. / LaLiga

Si el partido ya tenía tintes de misión imposible, con 1-0 ya se necesitaba a Tom Cruise con traje de superhéroe. No fue el actor el que se puso la capa de Superman, sino Pozo. El extremo, el mejor del partido, el más regular de la temporada, corrió como una bala por la derecha y asistió a Appiah en la primera jugada de la segunda parte para que se sacara un zurdado bien colocado y pusiera el 1-1. Alegría sí, pero por delante 40 minutos no aptos para todos los corazones.

A Mel y a Rubi seguro que no le gustaba, pero el partido estaba precioso. Idas y venidas, sin corset táctico. Los tres puntos iban a ser para el que estuviera fino arriba. Akieme no lo estuvo, los rojiblancos arriesgaban, quizás demasiado. Quien más quien menos, a falta de diez minutos ya se conformaba con el empate, pero el gen competitivo y ganador de los jugadores rojiblancos merecía que Curro hubiera acertado a falta de segundos para el final. No lo hizo, pero los hombres de Rubi se merecen un aplauso enorme por el esfuerzo hecho. No sólo por la entrega y el derroche, que fue de diez, sino incluso por acabar el partido con el balón en su poder y atacando más y mejor que su rival. Puestos a decir tópicos (o refranes), ahí va otro: que nadie (ni quien firma esta contracrónica) venda la piel del oso que este Almería tiene gallardía para cazarlos a pares.

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