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Fallece por coronavirus Rafael Gómez Nieto, el almeriense que liberó París de los nazis

  • Muere a los 99 años en una residencia de Estrasburgo

Fallece por coronavirus Rafael Gómez Nieto, el almeriense que liberó París de los nazis. Fallece por coronavirus Rafael Gómez Nieto, el almeriense que liberó París de los nazis.

Fallece por coronavirus Rafael Gómez Nieto, el almeriense que liberó París de los nazis. / Óscar Lezameta.

Su historia personal conforma parte de la historia universal. Rafael Gómez Nieto ha fallecido esta madrugada en una residencia en Estrasburgo, ciudad en la que hizo su vida desde 1955. Era el último superviviente de La Nueve, la compañía de soldados republicanos, que liberó la ciudad de París de los nazis la tarde del 24 de agosto de 1944.

Curiosamente Estrasburgo fue una de las últimas ciudades liberadas por La Nueve, la Novena Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre (conocida también como la División Leclerc). Formada casi íntegramente por 160 hombres, 146 eran republicanos españoles que huyeron de la Guerra Civil.

Rafael Gómez Nieto nace en Adra el 29 de enero de 1921 y tenía a buena parte de su familia en Roquetas. Vino al mundo en el Cuartel de Carabineros donde servía su padre, José María Gómez Cañadas, roquetero que estudió el oficio de panadero y lo ejerció en un despacho de la plaza de la Iglesia. Entró en el Ejército y participó en la campaña de Marruecos donde, paradojas de la vida, entró a formar parte de un grupo que salvó la vida de Franco, que había caído en una emboscada. En Madrid formó parte del servicio de escolta del rey Alfonso XIII y en 1940 se va a Francia en el vergonzante éxodo de la Guerra Civil. Consigue llegar a Argelia, donde viven sus hermanos, hasta que Estrasburgo le ofreció el mejor de los cobijos.

Gómez Nieto quiso seguir su ejemplo y servir como carabinero en lo que se llamó la quinta del biberón. Paró en Cádiz, donde vivió once años en la calle Sopranis. De allí siguió a su padre hasta Barcelona donde permaneció apenas seis meses, antes de llegar a Madrid donde residió otros cuatro años junto a un tío suyo. "Cuando comenzó el jaleo nos fuimos a Badalona, donde viví toda la Guerra".

Ingresa en el Ejército republicano "por un golpe de cabeza de joven". Padeció la dolorosa retirada de los vencidos, en el Grupo de Transporte de los Carabineros. Francia le dio de todo menos una bienvenida honorable. Ingresó en los campos de concentración más infames de la historia gala, en aquellos donde a las personas se las despojaba de su más mínima dignidad. Barcarés y Saint Cyprien aún se clavan en su memoria con recuerdos de pies descalzos, agua con jabón y chuscos de pan de vez en cuando, de piojos y golpes de guardias senegaleses.

A los cuatro meses decidió que tenía que huir. "No podíamos salir si no éramos familiares directos. Escribí a mi tío que se encontraba en Orán y me reclamó como su hermano y también de mi padre. Así pude salir de ahí". Orán le dio la bienvenida, tránsito entre la Guerra Civil y la contienda Mundial que volvió a dar un vuelco a su vida. Se alistó como voluntario en el Cuerpo Franco de África donde se dio de bruces con la batalla de Túnez, una de las colonias francesas leales al régimen de Vichy convertida en un nido de nazis. "Subimos una montaña en las inmediaciones de Temara y allí formaron la primera y segunda División Leclerc ; yo me fui como voluntario a la segunda". Desde entonces y ya para siempre, fue uno de los hombres de La Nueve.

Para leer su historia completa pinche aquí.

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