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Lucha de poder en la primera ópera escénica

  • Por primera vez en el Festival de Música Renacentista y Barroca se interpreta este género

  • El Patio de Honor del Castillo acogió este momento histórico

Un día para enmarcar en la historia del Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco. El Patio de Honor del Castillo acogió la primera ópera escénica que se celebra dentro del marco de esta cita cultural. La obra que se interpretó fue La guerra de los gigantes, de Sebastián Durón (1660-1716).

La clave, órgano y al dirección artística corre a cargo de Darío Tamayo y la clave y direcciónn musical, Darío Moreno. La ópera comenzó con una introducción compuesta por varias tonadas. Las cuatro primeras protagonistas pusieron voz a la ópera escénica con tres Cítaras dulces, Sj numen y voz, Aunque más vuele, Quien primero que la Fama y Tiempo, Eternidad y Fama. Comenzaron con una temática victoriosa, donde se notaba un cabalgar por las notas y por las distintas piezas musicales.

El reparto de los protagonistas fue el siguiente: Marta Infante (Palante), Eva Juárez (Júpiter), Aurora Peña (Minerva), Soledad Cardoso (El Tiempo), Laura Sabatel (La Inmortalidad), Solomía Antonyak (Hércules), Olalla Alemán (El Silencio) y Pilar Alva (La Fama).

La primera escena se compuso por las siguientes piezas: Coplas: Disformes hijos del cielo; Cuatro: Pues al airado acento; Coplas: Yo, racionales monstruos; Solo y cuatro: Al arma, al arma. Esta parte fue cantada por cada una de las protagonistas, que imprimó su personalidad en cada una de las letras y notas alcanzadas.

El espacio, el Patio de Honor, conseguía que esa batalla de gigantes fuera aún mucho más grande y la ópera adquiriera una mayor relevancia y personalidad. Era una de las grandes apuestas de esta edición y estuvo al nivel desde el principio. La dulzura, la fuerza, la sensibilidad… Cada una de las voces simbolizaba en cada parte de la ópera una característica que completaron la historia. Era una guerra llena de multitud de batallas llenas de belleza.

La transcripción y edición de las partituras han corrido a cargo de Raúl Angulo y Antoni Pons-Asociación Ars Hispana, en base al Manuscrito M/2278 de la Biblioteca Nacional de España, única fuente conservada de esta obra.

La luchas de poder, que aún persisten, ya se originaron cuando los gigantes se atrevieron a levantarse en armas contra los dioses", contextualizaron para que el público se introdujera en la historia de la ópera. Representaron perfectamente esas batallas que conformaron la guerra que quería representar Sebastián Durón con su ópera.

Las piezas que compusieron la segunda escena fueron: Tonada: Águila impaciente; Recitado: Y ya que varado el vuelo; Tonada: Que si yo de las ciencias soy el dueño; Cuatro: En el cóncavo profundo; Coplas: Ya en mi oído; y Dúo y cuatro: Bucentoro de plumas. La armonía de voces y la forma de representar vocalmente cada escena cuando protagonizaban la pieza cuatro o más artistas adquiría una belleza mucho mas especial.

La tercera escena se compuso de cinco piezas con tonadas, coplas, dúos y minuete: Animoso denuedo guerrero; Quién eres, divina beldad; Sacrílego impulso; Ahora sí, sí; y Pues guía mis pasos. Todas las artistas tuvieron su parcela de protagonismo, tanto individual como compartida con el resto.

Cuando se levanta algo de viento en el municipio de velezano, la temperatura siempre es menos apacible en el Patio del Castillo, pero las protagonistas de esta ópera consiguieron mantenerse impasibles ante las condiciones. La cuarta escena la conformaron las piezas: Osados escuadrones; Mas, ¿qué es esto, deidades?; Y pues ya es ocasión de que el brazo; Mas, ay cielos, que al eco de Alcides; y Ya emprendiendo cobardes la fuga. La muerte y la desdicha aparecieron en esta escena que contó más protagonismo tras las batallas.

La quinta escena que encarnaron estuvo compuesta por coplas con el nombre de Dónde, cielo divino y el aria Ay, que el golpe del ceño cruel. Para la sexta escena y última se interpretaron algunos solos, minuetes y cuatro: Ah de la tierra; Suenen, y al dulce hechizo; Cómo no ha de ser trofeo; y Ah de la tierra. El público aplaudió durante varios minutos la gran ópera que interpretaron en el Castillo deVélez Blanco.

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