Festival de Música Renacentis y Barroca

Paseo de Ministriles para conocer el Vélez Blanco renacentista

  • Los alumnos de Sacabuche y Canto Coral, junto a músicos profesionales, recorrieron las calles del pueblo para mostrar rincones con historia relacionados con esta época

Dietmar Roth en la fuente de los Cinco Caños. Dietmar Roth en la fuente de los Cinco Caños.

Dietmar Roth en la fuente de los Cinco Caños. / Ricardo García (Vélez Blanco)

Siguiendo la línea de la antigua muralla desde la Fuente renacentista de los Cinco Caños, se inició el Paseo de Ministriles donde se escuchó la música que podía haber sonado en esa época y Vélez Blanco se convirtió durante esa mañana en un pueblo del Renacimiento.

Los miembros que protagonizaron el Paseo de Ministriles fueron: Dietmar Roth, narrador; Álvaro Garrido y Pablo Carmona, percusión; Jorge Enrique García, contratenor y flauta de pico; Jacobo Díaz, chirimía; Carmelo Sosa y Juan José Saborido, sacabuches alto; y Alejandro Olmo, Francisco Blay (dirección artística), Antonio Rosado y Antonio Salas, sacabuches tenor y bajo.

La capilla de ministriles comenzó en la fuente de los Cinco Caños donde se interpretó Bransle el official, de Thoinot Arbeau; S d’amor pena sentis (anónimo); y Bransle de Chevaux, de Claude Gervaise. Dietmar Roth, totalmente caracterizado, puso en contexto lo que iban a ver en esta visita: “Emprenderemos este paseo histórico-musical por los tres siglos que duró el señorío de los marqueses de los Vélez, conociendo las tres clases sociales de esa época conocido por el Antiguo Régimen: el clero, la nobleza y el tercer estado, es decir, los únicos que tenían que trabajar y pagar los impuestos”.

Fueron muchas las personas que se acercaron para conocer la historia del pueblo. Fueron muchas las personas que se acercaron para conocer la historia del pueblo.

Fueron muchas las personas que se acercaron para conocer la historia del pueblo. / Ricardo García (Vélez Blanco)

En la fuente de los Cinco Caños, Roth arrojó datos para que el público conociera un poco más de su historia: “En julio de 1503 la reina doña Isabel La Católica obligó a don Pedro Fajardo, recién fallecido su padre don Juan Chacón, a aceptar el trueque de la importante base naval de Cartagena por los dos Vélez, Cuevas del Almanzora y Portilla. La reina le concedía la jurisdicción alta y baja, las rentas y los diezmos, además del dominio sobre montes y aguas. El dominio sobre las aguas se demuestra en esta fuente de mármol con cabezales de bronce, la más antigua de Vélez Blanco, datable entre 1518 y 1546. Está decorada con los escudos de los Chacón, los Fajardo, de la segunda mujer doña Mencía de la Cueva, y la tercera, doña Catalina de Silva”.

En la fuente aparece una inscripción en latín: Qui gustat hos latices non obliviscitur, que significaba: “El que no se olvida del sabor de estas aguas”. Era un idioma “Que el 98 % de los vecinos de Vélez Blanco ignoraban y hace alusión a la fuente de la eterna juventud. Dicen los documentos que esta fuente tenía propiedades”, señaló el narrador. Pedro Fajardo aprendió latín y griego en la corte de Isabel La Católica con el italiano Pedro Mártir de Anglería. “Don Pedro poseía una importante biblioteca con autores griegos y romanos, hizo sus propios estudios sobre el Nuevo Testamento”, aseguró.

En el aspecto musical en la corte del marqués “existieron muchos instrumentos musicales: laudes, flautas, clavicordios y un regal. De 1567 se conserva el contrato del trompeta Andrés del Castillo quien se obliga a enseñar al hijo del mayordomo del marqués enseñar tocar el sacabuche”, relató el narrador.

Prosiguieron el recorrido a la Placeta del Mesón donde los músicos representaron Pavana de la guerra, de Claude Gervaise; Fata-la-parte, de Juan de la Encina; y Vieja alemanda, de Claude Gervaise. “Era la zona comercial de la época del primer marqués, zona de los burgueses. Aquí tenemos el mesón, donde se hospedaban peregrinos y mercaderes”.

También participaron alumnos de Coro de los talleres. También participaron alumnos de Coro de los talleres.

También participaron alumnos de Coro de los talleres. / Ricardo García (Vélez Blanco)

En esa misma zona se encontraba la calle de las Tiendas, “donde tenían sus establecimientos los artesanos, mercaderes y prestamistas que trabajaban en todo el marquesado. Destaca la casa de los Belmonte, de finales del siglo XVIII, hogar del primer diputado a Cortes, Ginés de Belmonte Díaz. La segunda es una señora que hoy nos acompaña, Cándida Martínez”, dijo Roth. También recordó que junto al Mesón se encontraba el Hospital Real y resaltó una anécdota de 1602 donde se levantó un gran alboroto y acabaron tocando la vihuela.

El tercer espacio fue los Caños de la Plaza, donde el grupo de ministriles dio vida a piezas como Alemanda, de Tylman Susato; Gallarde, de Claude Gervaise; y Jouyssance vous donnerai, de Thoinot Arbeau. “Nos encontramos en la Corredera, en la plaza de la Cruz de Villena. Detrás de nosotros estaban las Almenicas, una muralla que protegía esta zona de expansión de la primera mitad del siglo XVI. Hoy se encuentra allí la casa familiar de Inocencio Arias, exdiplomático, ex director del Real Madrid y activo tertuliano”, describió el narrador.

También quiso describir la calle de la Corredera: “Es larga, ancha y recta. Aquí se celebraban torneos y corridas de toros. Se construyeron la iglesia de Santiago, el ayuntamiento con las reales cárceles, la casa de la justicia del alcalde mayor y las casas de los vecinos más poderosos. Aquí empezó el arrabal de la repoblación con murcianos y valencianos en la primera mitad del siglo XVI. Durante más de 350 años se celebraba aquí cada año durante la semana la feria de San Francisco alrededor del 4 de octubre, una de las ferias más importantes del reino de Granada”.

Los sacabuches en la fuente de los Cinco Caños. Los sacabuches en la fuente de los Cinco Caños.

Los sacabuches en la fuente de los Cinco Caños. / Ricardo García (Vélez Blanco)

Solo unos metros más, en la Puerta de la Iglesia de Santiago sonaron los temas Bransle gay de Claude Gervaise; Amor que me cautivas, de Thoinot Arbeau; y Rondó, de Tylman Susato. “El tempo es llamado así porque Pedro Fajardo era comendador de esta orden militar más importante de Castilla”, aclaró Roth.

Pero el narrador contextualizó sus funciones: “La Iglesia en el Antiguo Régimen era un estado dentro del estado. Tenía su propio derecho, su propia justicia y hacienda. Los impuestos se pagaban los días de la Virgen de Agosto y en San Miguel en la Tercia del Obispo, a las espaldas de esta iglesia. Tenía derecho de asilo. El hijo natural del primer marqués pasó meses refugiado en esta iglesia defendido por los curas. La iglesia fue edificada entre 1526 y 1568 según planos de Lope Sánchez Desturiaga y Juan de Lezcano. Tardó tanto por los largos pleitos entre el marqués y el obispo de Almería sobre la financiación. Hasta 1817 se enterraba dentro de la iglesia, los más poderosos en sus propias capillas”.

Sobre el aspecto musical, “desde su inauguración la iglesia contaba con un órgano, renovado en 1757 y el actual es de 1896. A principios del siglo XVII existió una capilla de ministriles con chirimías, sacabuches y un cantor como maestro de capilla. Estaban obligados a tocar los domingos, fiestas y vísperas de fiestas”, finalizó Dietmar Roth.

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