• Este nuevo hogar surge como una oportunidad de relanzar el presente y el futuro de la corporación

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Proyecto de rehabilitación de la Casa Hermandad de la Soledad

Vista lateral desde sala diáfana hacia calle Lectoral Sirvent. Vista lateral desde sala diáfana hacia calle Lectoral Sirvent.

Vista lateral desde sala diáfana hacia calle Lectoral Sirvent.

Escrito por

Redacción

La nueva casa de Hermandad de La Soledad surge como una oportunidad de relanzar o repensar el presente y el futuro de la corporación. Significa formar parte de un momento decisivo en la historia, de casi 250 años de devoción hacia La Soledad. De esta forma, en un proceso iniciado hace dos años, se localiza la posibilidad de construir “nuestro lugar” en las proximidades a la I.P. Santiago Apóstol. Este proceso, no salpicado de diferentes circunstancias, culminó el pasado mes de junio con la adquisición de la segunda planta de la esquina situada entre la simbólica calle de las Tiendas y la calle Lectoral Sirvent.

Una vez alcanzado el objetivo de ser propietarios de dos de las cuatro partes de las que forma parte el referido inmueble, siempre se tuvo en mente la rehabilitación de esta pieza arquitectónica situada en esta emblemática calle y, por su particular disposición en esquina, de fuerte carácter volumétrico para la propia calle, en el sentido noreste, desde el Convento de las Claras hacia nuestra sede canónica, la I.P. Santiago Apóstol.

La rehabilitación de este edificio sirve igualmente para incidir en una forma de entender el conjunto histórico de nuestra ciudad, por la que ese pasado heredado ha de ser releído y reinterpretado para poder encadenar diferentes épocas de una ciudad. Algo similar a lo que suceden con las cofradías, es decir, vehículos de transmisión de una determinada experiencia pasada a un presente contemporáneo. A partir de esta premisa de partida, se entiende el edificio de planta baja y planta primera, junto al “terrao”, como un tipo arquitectónico conocido en la ciudad y de inmenso valor para la escena urbana de la ciudad.

La labor de la arquitectura es la de encontrar las oportunidades de ese pasado y ser capaces de actualizarlas y adaptarlas a las demandas presentes en el mundo contemporáneo, para que se convierta en un lugar de referencia en cuanto a la reinterpretación del pasado. De esta forma, el proyecto conservará la fachada, compuesta por cornisas de piedra y un total de 10 balcones de que una forma u otra se encuentran tapiados en la actualidad. La apertura de estos vanos permitirá compensar la estrechez propia de la crujía estructural de la sala interior de la casa de Hermandad. De este modo, la sala se verá iluminada con luz de suroeste que inundará y bañará las dependencias de la casa de Hermandad.

Asimismo, debido al mal estado de la estructura horizontal se planteará el vaciado del interior incorporando una nueva estructura que permita solventar los problemas de arriostramiento entre los muros de carga que configuran las fachadas. Esta operación primaria se verá completada con una nueva escalera helicoidal que enlazará cada una de las plantas.

La estrategia proyectual se ha basado en la recuperación de las proporciones de huecos del edificio existente, de tal manera que la pieza de arquitectura recuperada encontrará resonancia con el contexto más próximo. A partir de ahí, se establecen dos accesos, con la pretensión de activar ambas fachadas; por un lado, una propuesta en la calle de las Tiendas y, por otro lado, una segunda por la calle Lectoral Sirvent.

Estos dos accesos confluyen en el interior de una sala, denominada como diáfana de unos 50 m2, que estará a disposición de los hermanos y donde se realizarán gran parte de los acontecimientos que tengan que ver con la vida de hermandad. En este espacio, se piensan diferentes escenarios como asambleas de hermanos, conferencias, exposiciones e incluso talleres. Este espacio se ve completado con un pequeño aseo que dotaría de autonomía a este este primer espacio.

Sala interior del edificio. Sala interior del edificio.

Sala interior del edificio.

A partir de este primer espacio, se configurarían las dependencias más privadas de la casa, articuladas todas ellas en torno a la escalera helicoidal que enlazará verticalmente cada una de las plantas. Estos espacios serían un lugar de armarios destinados a la conservación de las túnicas, una sala interior, iluminada cenitalmente a través del patio de unos 16 m2 que se utilizaría para reuniones, reparto de hábitos y para la vida propia de la Hermandad y, finalmente, un despacho de secretaría con contacto directo con la calle Lectoral Sirvent de 10 m2.

A través de la escalera helicoidal sin fuste se alcanza la planta primera donde se organizan los despachos de la Hermandad en los que destacan un espacio destinado a archivo de uno 6 m2, una sala de reuniones de 14 m2, un despacho destinado a Tesorería de 7,5 m2 y, finalmente el despacho del Hermano Mayor, de 12 m2 que ocuparía la esquina de la primera planta con dos balcones a ambas calles.

Finalmente, la disposición comprimida de la escalera permite colonizar la planta de “terrao” desde el cual se permitiría entrar en diálogo con las cubiertas de la ciudad y con varios lugares de referencia de nuestra propia corporación; la Torre de la Iglesia de Santiago, la bóveda del Convento de las Claras o el Corazón de Jesús del Cerro de San Cristóbal.

En conclusión, este proyecto cumple varios de los objetivos marcados desde la Hermandad para esta nueva etapa en la que la casa de Hermandad se configuraría como núcleo vertebrador de la vida de Hermandad en un lugar emblemático de la ciudad que repercutirá positivamente en el futuro próximo de la corporación. Asimismo, se ajusta dentro de los parámetros económicos propios de la Hermandad, así como la coyuntura económica que asola actualmente a la sociedad.

A partir de estas premisas, "esperamos que este proyecto suponga un espaldarazo de ilusión para los hermanos, así como para los cofrades almerienses, situándose en un lugar por donde esperamos que nuestra cofradía, cada Viernes Santo, discurra a lo largo de los siglos. De esta forma, hacemos un llamamiento a los almerienses para que formen parte de este proyecto que seguro quedará marcado en los anales de nuestra corporación, así como de la propia ciudad de Almería, mediante la recuperación y actualización de una pieza arquitectónica de singular valor en la fisonomía volumétrica de la emblemática calle de las Tiendas.

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