El Loot de Txeron

Immortals Fenyx Rising, el mejor regalo del Olimpo

  • Nunca la mitología griega tuvo una recreación con tantas dosis de humor, acción, puzles y plataformas en un mundo abierto lleno de sorpresas

Immortals Fenyx Rising, el mejor regalo del Olimpo Immortals Fenyx Rising, el mejor regalo del Olimpo

Immortals Fenyx Rising, el mejor regalo del Olimpo

La mitología griega se ha convertido con el paso de los años en una fuente de inspiración para el sector de los videojuegos empezando, por ejemplo, por la saga Age of Empires y acabando por Odyssey, el penúltimo Assassin´s Creed. Juegos con diferentes mecánicas y objetivos que profundizaban con mayor o menor profusión en la historia de los dioses del Olimpo y las convulsas vidas de los mortales humanos, subyugados a sus retorcidos deseos y reprimendas.

El último en aprovechar el rico y variado lore que ofrecen Zeus, Atenea, Poseidón y el resto de divinidades es Immortals Fenyx Rising. Un título desarrollado por Ubisoft Montreal que combina a la perfección la acción, las plataformas, los puzles y un mundo abierto comedido pero muy rico en detalles y actividades. Una fórmula que bebe directamente de Odyssey (son los mismos desarrolladores) y que se ve influenciada, y mucho, por la última aventura de Link: Zelda Breath of the Wild (BOTW).

Los puzles son una constante en el juego. Son divertidos y originales. Los puzles son una constante en el juego. Son divertidos y originales.

Los puzles son una constante en el juego. Son divertidos y originales.

Y así de primeras, es difícil entender qué nos vamos a encontrar en Immortals Fenyx Rising, porque ya os digo que no inventa la rueda y en cierto modo continúa con la mayoría de fórmulas y mecánicas del citado Assassin´s Creed, pero solo hace falta jugar un par de horas para darte cuenta de que destila personalidad y mucho mimo por los detalles.

El eje argumental pivota en Fenyx, un humano o humana (al principio del juego tenemos un editor de personaje) que se ve envuelto en la difícil encomienda de salvar a los dioses del malvado titán Tifón. Para ello, comenzamos nuestra aventura en la Isla Aúrea, que como todo juego de mundo abierto, está dividida en diferentes áreas que iremos desbloqueando a medida que avancemos en la historia y que corresponden a los hogares de Atenea, Afrodita, Ares y Hefesto, cada uno con sus fisionomía perfectamente marcada.

Lo mejor de todo es la manera de desgranar la historia en sí ya que es un relato que Prometeo le va contando a Zeus y que nos permite disfrutar de momentos divertidos ya que el humor, la sátira y la ironía están presentes en todo momento. Prepárate para reír.

Los combates combinan ataques flojos y fuertes con esquivas y bloqueos. Los combates combinan ataques flojos y fuertes con esquivas y bloqueos.

Los combates combinan ataques flojos y fuertes con esquivas y bloqueos.

¿Y qué nos encontramos cuando nos ponemos a los mandos? Pues un título con un diseño cartoon muy marcado y una dirección artística muy colorista que nos recuerdan mucho a la aventura de Link y que, pese a no ser puntero tecnológicamente, sí presenta una estampa muy viva y realista. Hay mimo por recrear una isla llena de vida con multitud de biomas que nos animan a explorar a pie, en montura o volando gracias a unas alas que conseguiremos en los primeros compases de la aventura.

La versión que hemos analizado ha sido la de PS5 y ofrece un framerate totalmente estable a 60fps con resolución dinámica a 4K por lo que la experiencia en términos de calidad visual es notable. Esa fluidez extra frente a las versiones de consolas de la anterior generación se agradece a la larga, sobre todo, durante los momentos de gresca, que habrá muchos siempre que no optes por el sigilo y la exploración.

A ello se le suma un mundo plagado de actividades (los desafíos de velocidad o tocar liras gigantes a flechazos son delirantes) que van complementando a la historia principal que se alargará, si no eres muy completista, más allá de las veinte horas.

Combate y (muchos) puzles

A destacar que Immortals Fenyx Rising pivota parte de su jugabilidad en un gran (y muy variado) número de puzles que pondrán a prueba nuestra agudeza visual y mental y que nos recordarán mucho a los que disfrutamos en los santuarios de BOTW y a un combate frenético que combina, de manera más simplificada que en Odyssey, los golpes flojos y fuertes, con los bloqueos, las esquivas y el uso de habilidades.

Para ello, contaremos con una barra de energía (que se irá gastando si esquivamos, corremos o escalamos por ejemplo) y una barra de vida. Para rellenar ambas podemos tomar pociones e ingredientes que iremos encontrando por el mundo. 

Los enfrentamientos no suelen ser muy desafiantes a no ser que optes por el nivel de dificultad más alto y a la larga, eso sí, se pueden hacer muy repetitivos porque todos los enemigos tiene un par de patrones de ataque muy definidos y en cuanto los memorices será un paseo militar. En cualquier caso, son divertidos y frenéticos. Una sensación que se potencia cuando nos enfrentamos a grandes jefes finales con una barra de vida como la nuestra. Derrotarlos y escuchar seguidamente a Prometeo y a Zeus valorar nuestro combate es una experiencia gratificante.

Zeus y Prometeo con los encargados de narrar este divertido y delirante relato. Zeus y Prometeo con los encargados de narrar este divertido y delirante relato.

Zeus y Prometeo con los encargados de narrar este divertido y delirante relato.

A ello se le suma, un nutrido árbol de habilidades y un menú de equipo personalizable (viva el loot) que nos animarán a explorar hasta el último rincón de la isla para que Fenyx se el humanos más poderoso del planeta y porte las mejores armas y armaduras.

En el apartado sonoro es reseñable la banda sonora a manos de Garet Coker (responsable de la saga Ori) lleno de acordes y temas épicos que se ven complementados con un doblaje al español exquisito que nos permitirá disfrutar y entender mucho mejor el relato de Prometeo.

Conclusión

¿Algún pero? Sin duda, que no es un juego que deslumbre en ningún apartado y que basa su encanto en la simbiosis de mecánicas de muchos otros títulos de mundo abierto. Lo bueno, es que todo funciona a la perfección y el resultado final es digno del mejor regalo del Olimpo porque no abusa del relleno para poblar un mundo abierto que ofrece muchas actividades pero todas ellas de calidad. No tendrás la sensación de estar invirtiendo horas para nada y eso es de agradecer en un sector en el que esa medida, las horas de juego, llevan a los desarrolladores a alargar sus títulos sin ningún sentido. Sobrevolar sus bonitos parajes con nuestras alas o domar a un ciervo para recorrerlos rápidamente mientras no paramos de descubrir lugares que inspeccionar y pruebas que realizar, es una verdadera delicia. Acabar la historia solo es el inicio para descubrir una isla rica en secretos y con muchos retos y cofres por abrir. Y todo ello, mientras conocemos más y mejor a algunas de las deidades de la Grecia clásica. ¿Qué más se puede pedir? Que Ubisoft tenga en mente ya una segunda parte. Zeus, cumple nuestros deseos.

Hemos analizado Immortals Fenyx Rising gracias a una clave para PS5 que nos ha suministrado Ubisoft España.

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