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Sin visión durante una hora

  • Los profesionales de los medios de comunicación sintieron un Desayuno a Ciegas

Sin visión durante una hora. Sin visión durante una hora.

Sin visión durante una hora. / Rafael González.

El tacto como guía y el oído para poder escuchar las indicaciones. Con el empleo de estos sentidos, la ONCE organizó un Desayuno a Ciegas para los medios de comunicación y cada uno de los presentes pudo afrontar esta primera comida del día de una forma muy especial, sin conocer nada de lo que les rodeaba o de lo que había en el plato.

Primer paso, bajar las escaleras. La idea era tapar los ojos antes para que no se pudiera ver la sala donde se encontraba el desayuno y así todo lo que se encontrara el comensal fuera inesperado.

A través del sentido de las agujas del reloj y marcando las horas, se indicaban qué es lo que había en un plato con dulces. Con la mano cuchara o cuchillo y tenedor, cada participante demostró su habilidad.

Aunque podría resultar lo más fácil de todo el desayuno, las manos se pringaron en algún momento de merengue o se tenía que despegar de forma muy minuciosa el papel que iba pegado al glaseado. Eran pequeñas pruebas que se iban solventando con más o menos habilidad.

Los profesionales de los medios de comunicación que desayunaron a ciegas. Los profesionales de los medios de comunicación que desayunaron a ciegas.

Los profesionales de los medios de comunicación que desayunaron a ciegas.

Verter agua equilibrando el peso de la copa y untar la mantequilla en la tostada fueron algunas de las acciones que, día a día resultan fáciles, pero sin poder emplear el sentido de la vista se convierten en una odisea. Las distancias, la inseguridad y no saber lo que hay a tu alrededor se convierten en algunas de las complicaciones en esta demostración.

Junto a los profesionales, se encontraba Charo Machado, técnico de rehabilitación integral de la ONCE, que explicó que su trabajo consistía en “enseñarles a vivir y a volver a rehacer la vida de otra manera, sin vista”.Para Machado, la aceptación varía dependiendo de la persona: “Es muy duro aceptar que no van a volver a ver. Una vez que se ha aceptado, hay que empezar a enseñar técnicas y a utilizar los sentidos que tenemos y están dormidos, como el tacto que es muy importante para una persona ciega”.

Los primeros compases de una persona son desoladores: “Cuando una persona llega a la ONCE es porque es ciego legal, y viene harto de operaciones, médicos... Están cansados, deprimidos, pero hay un momento que llegas a ver tu realidad y a partir de ahí podemos trabajar en la práctica”.

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