El 155 ya es inevitable

  • Rajoy advierte a Puigdemont que la incertidumbre está provocando perjuicios a la economía catalana y a la española

  • El Gobierno acuerda con el PSOE una aplicación "eficaz y breve", para asumir el control de los Mossos y un coordinador que convoque elecciones autonómicos antes de final de año

  • La prisión ordenada por la jueza de los líderes de la ANC y de Omnium añadirá tensión en la calle para los próximos días

Claridad. Por primera vez desde que a mediados de septiembre el Parlamento catalán aprobase sus dos leyes de ruptura con España, el presidente Mariano Rajoy ha advertido a Carles Puigdemont, sin recursos retóricos ni florituras dialécticas, sin petición de más aclaraciones para lo que está lo suficientemente confuso, que pondrá en marcha el artículo 155 de la Constitución para intervenir en la Generalitat y restaurar el orden constitucional. Y con una fecha y hora clara: a partir de las 10 de la mañana del jueves. Si entonces, el presidente de la Generalitat no ha rectificado, el Gobierno enviará al Senado su propuesta de intervención, que cuenta con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos. La ejecutiva del socialista Pedro Sánchez respaldó ayer el ultimátum de Rajoy: sólo Puigdemont será responsable de la intervención. Como mínimo, la intervención supondrá hacerse con el control del cuerpo de Mossos y con la asunción de un poder en Cataluña para convocar elecciones autonómicas antes de que finalice el año.

Las frases de Rajoy Las frases de Rajoy

Las frases de Rajoy

La prisión dictada para los líderes de la Asamblea Nacional de Cataluña y de Omnium, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, respectivamente, añade tensión a la conclusión del proceso. Estas organizaciones han sido las agitadoras sociales del independentista, por lo que la jueza Carmen Lamela entiende necesario la prisión por sedición para que no sigan alterando el orden en los próximos días.

Tal como se esperaba, Carles Puigdemont no ha contestado correctamente al primer requerimiento del Gobierno central sobre la proclamación de la república catalana. No se trata de que no lo haya aclarado, sino que insiste en reclamar un diálogo con el argumento de que se ha celebrado un referéndum y que hay unas leyes que, consecuentemente con su resultado, llevarían a la república. Ante ello, Rajoy ha vuelto a enviarle una carta para cargarse de razones ante la decisión del jueves. "Aún está a tiempo", le advierte. De la misiva del presidente del Gobierno, hay que subrayar dos ideas que llevan a la conclusión de que esta vez no habrá más demoras. Rajoy constata que la deriva de Puigdemont, su falta de “claridad”, está provocando una gran incertidumbre política y económica que no se deben prolongar más en el tiempo y le explica que el 155 no supone la anulación del autogobierno, sino el restablecimiento de la legalidad estatutaria. Por tanto, ya no hay más tiempo. La incertidumbre se extiende a la economía española. Cataluña representa el 19% del PIB español, y si en vez de crecer al 3,2%, entre en recesión, el Gobierno tendrá que revisar su previsión de crecimiento por debajo del 2,6%. Codorníu, que es la empresa más antigua de la comunidad, del siglo XVI, se traslada a Haro, en la Rioja.

Las frases de Puigdemont Las frases de Puigdemont

Las frases de Puigdemont

El Gobierno, y el Estado, han sido extremadamente generosos con una comunidad que se ha declarado en rebeldía, que ha aprobado dos leyes de ruptura con España y que ha gastado cuantiosos fondos en un referéndum ilegal y en construir una infraestructura estatal. A pesar de que el Rey en un discurso inédito, y dirigido al pueblo español, advirtió hace ya dos semanas de la reacción del Estado para reponer la legalidad, Mariano Rajoy se ha tomado su tiempo. Durante estos últimos días ha conseguido el apoyo expreso del PSOE, que saca a cambio una reforma de la Constitución, el respaldo del empresariado catalán y la apertura de las primeras fisuras en el bloque independentista. Es el estilo Rajoy, si todo sale bien al final, habrá ganado.

En la misma carta del presidente, recuerda a Puigdemont que se ha abierto la opción de negociar en el Congreso, es decir, entre todos los partidos de la nación, una mejora del sistema autonómico y que ello llevará a la reforma de la Constitución. No hay, por tanto, negación al diálogo, sino el encauzamiento de éste en un marco de legalidad. Y jerárquico: Cataluña no negocia de tú a tú con el Estado, sino dentro de éste, con el resto de fuerzas políticas del conjunto nacional.

Ante ello, la CUP solicitó la convocatoria de un pleno en el Parlamento para proclamar la república antes del jueves. Junto a la CUP, hay una parte de ERC que también querría contestar de este modo. Sin embargo, la junta de portavoces de la Cámara ha acordado no convocar ese pleno y suspender el previsto para mañana y el jueves, que era una sesión ordinaria de control al Govern. Esto tiene dos lecturas: no parece que vaya a proclamarse la república en estos días, pero la CUP, ERC y el PDeCAT evitan que Puigdemont se tenga que exponer ante PP, Ciudadanos y PSC en una sesión. El Parlamento catalán, supuesta sede de la soberanía nacional invocada por el independentismo, no celebra una sesión de control desde primeros de septiembre. El argumento que ha ofrecido el bloque separatista es harto dudoso: no se reúne por el momento de crisis política que vive la comunidad. Es decir, que la Cámara cierra justo en los días propicios para el debate.

Tal como el PSOE está negociando con Rajoy la aplicación del 155, se busca que sea "eficaz y breve"; es decir, que afecte a la esencia de la rebelión para reponer el orden constitucional y que éste lleve a una convocatoria de elecciones autonómicas. No obstante, fuentes de Ferraz ha explicado que Rajoy y Pedro Sánchez hablan constantemente y que se actuará en función de los acontecimientos. Lo primordial es evitar el desorden público, que las organizaciones independentistas intenten vencer en la calle a las medidas excepcionales. Para ello se considera básico asumir el control de los Mossos. Eso supone la destitución del mayor Josep Lluís Trapero y de parte de la cúpula. Lo ideal, se explica desde fuentes cercanas al Gobierno, es que los sustitutos sean del mismo cuerpo, pero si no, Interior enviaría a mandos de otras instituciones. En cualquier caso, la dirección quedará bajo las órdenes del Ministerio.

La otra intervención es la de la coordinación de la administración autonómica, no se elimina el autogobierno ni se suspende la Generalitat, sino que se interviene con un responsable o con un equipo de altos funcionarios. Este coordinador sólo evitaría el disturbio y aseguraría el buen funcionamiento de la administración autonómica, mientras que se le otorga la potestad para convocar elecciones. Tan importante es diseñar la entrada en el 155 como la salida.

Es posible que si esto ocurriese, ERC y la CUP llamarían a boicotear esas elecciones, pero eso sólo supondría quedarse al margen de las instituciones. Tarde o temprano eso perjudica a los partidos, al carecer de fondos y de ecos públicos. Es lo que le pasó, por otras razones, a Batasuna en el País Vasco.

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