Sevilla - Espanyol · el otro partido

Nervión prepara la fiesta

  • El sevillismo huele ya una de esas noches especiales en la visita del Oporto el jueves. El club recuerda las remontadas a Panathinaikos, Lille u Osasuna.

Todo en el aire olía a la preparación de una de esas noches mágicas en Nervión, una de esas noches grandes de primavera. Por la temperatura, la de este domingo parecía casi veraniega y la atmósfera creada hizo el resto: una goleada, un buen partido de fútbol, tres puntos, los mejores jugadores guardando fuerzas para las grandes batallas... El estadio Ramón Sánchez-Pizjuán vivió la antesala de una nueva fiesta europea. La visita del Oporto este jueves está marcada en rojo en la mente de los sevillistas desde que el alemán Wolfgang Stark señaló el final del partido en el estadio Do Dragao, aunque primero había que hacer los deberes en la Liga ante el Espanyol, un rival que se llevó el mismo resultado que hace tres semanas el Valladolid, un escandaloso 4-1 en contra.

Durante los 90 minutos había que centrarse en el Espanyol, pero todos habían pensado antes en el Oporto y la remontada que necesita el Sevilla. El primero, Emery, que reservó a la mitad de su equipo titular. El de Fuenterrabía dejó en el banquillo a Rakitic, a Carriço, a Reyes... Seis futbolistas que no estaban en la alineación inicial en tierras portuguesas jugaban de salida ante los de Javier Aguirre: Fazio, Diogo Figueiras, M'Bia, Trochowski, Vitolo y Gameiro.

Y en el club también han pensado ya desde el jueves en la remontada. La muestra es el spot audiovisual cuya proyección por los videomarcadores anunciaba el speaker para el final del partido a falta de unos siete u ocho minutos. Calentar el ambiente y movilizar a la afición es de lo que se trata, aunque hay que decir que eso ni siquiera hace falta cuando la posibilidad de entrar en una semifinal europea está en juego. Mientras el mensaje se proyectaba, el sevillismo coreaba al equipo, que saludaba en el centro del campo, al grito de: "¡Échale huevos, Sevilla échale hueeevos...!".

Imágenes de las eliminatorias de Copa de la UEFA ante Panathinaikos, Lille y Osasuna, citas que también acabaron con el marcador de 1-0 en la ida y que se decidieron favorablemente para el Sevilla en Nervión, aparecían en los videomarcadores junto a leyendas como "Ya lo hicimos una vez...", seguidas de "Y otra...". Al final, el hashtag #Nerviónremontaquiere servir de señuelo para que el efecto multiplicador de una red social como Twitter logre movilizar al último de los sevillistas.

Pero es que llegado este mes de abril todo se calienta, los objetivos se acercan y los nervios se disparan poniéndose a flor de piel. El Sevilla tiene una semana apasionante con dos duelos con los que vibra la afición. Y es que al partido ante el Oporto y ese marcador de 1-0 que es necesario remontar también hay un derbi en un día señalado en la ciudad como es el Domingo de Ramos. Los profesionales están metidos en la dinámica de conectar con la grada y no hay más que ver cuántas veces han protagonizado en el último mes la imagen de todo el vestuario haciendo una piña a modo de conjuro. Anoche volvieron a hacerlo al acabar el partido en el terreno de juego.

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