AGUA

  • Los efectos de la sequía han sido más acusados por la suspensión de trasvases, la ausencia de lluvias y la producción desalada insuficiente

  • Los agentes sociales y económicos piden medidas

El año pasado, precisamente por estas fechas, Diario de Almería se hacía eco de los problemas que venía arrastrando el sector más importante para la economía almeriense, la agricultura, derivados principalmente por el acuciante déficit hídrico que sufrió durante 2016. Sin embargo, había un aspecto positivo a destacar: la conciencia social había cambiado. Empresarios de todos los ámbitos y la ciudadanía en general se pronunciaban ante la necesidad de revertir una situación que al final repercutía a todos.

Ahora, en el balance de este 2017, la situación real es peor que el año anterior. La ausencia de aguas procedentes de trasvases, principal handicap en los últimos meses, unido a la persistente escasez de lluvias y la falta de capacidad de producción y de canalización de agua desalada para atender a corto plazo las necesidades de riego de las zonas de producción que están sufriendo las peores consecuencias de la sequía, han sido los principales aspectos que han marcado un año aciago para el campo almeriense en este sentido. Especialmente en la comarca del Almanzora, donde la suspensión de los trasvases del Tajo-Segura y del Negratín-Almanzora ha supuesto un importante varapalo para la subsistencia de más de 24.000 hectáreas de cultivos, donde los productores han tenido que reprogramar sus siembras y que ahora corren serio peligro de desaparecer.

Para todos los afectados ya no caben las excusas. Almería se seca cada vez más rápido y su motor económico, la industria agroalimentaria, depende de ello. Una vez analizado el problema, faltan unas soluciones que no terminan de llegar y si en algo coinciden los diferentes representantes de los movimientos por el agua de la provincia, así como las organizaciones agrarias y las de otros sectores empresariales, es que la falta de voluntad política es el principal escollo en estos momentos.

Cámara de Comercio de Almería y la patronal, Asempal, comenzaron a hablar de "déficit Polhídrico", de político e hídrico, ya el pasado verano, cuando ofrecieron los datos que reflejan la realidad del agua en Almería. Ambos organismos aseguraron que el déficit asciende a un total de 191 hectómetros cúbicos que "hoy se podrían estar aprovechando pero que son inexistentes por falta de responsabilidad".

De hecho, el nuevo año hidrológico, que comenzó el pasado uno de octubre y que finalizará el 30 de septiembre de 2018, comienza en la provincia con ese déficit. El panorama es desolador, además de la suspensión temporal de los trasvases del Negratín-Almanzora y del Tajo-Segura, debido a la disminución de las reservas en los embalses de cabecera que los alimentan, se une también la ausencia de infraestructuras adecuadas que permitan el aprovechamiento de otros recursos hídricos que, aún estando disponibles en Almería, no pueden incorporarse al riego agrícola por falta de inversiones públicas, tal y como apuntan desde la Mesa del Agua.

A los 78 Hm3 que ha perdido la comarca del Almanzora por la suspensión de estos dos trasvases, hay que añadir los 15 Hm3 de la desaladora construida por Acuamed en Villaricos y que se encuentra fuera de servicio desde 2012. Además, la ausencia de tratamiento terciario en el campo de Níjar y en los municipios de Roquetas de Mar, Vícar y El Ejido, la concesión de nuevos cambios de uso en el campo de Tabernas, la recuperación de la desaladora de Rambla Morales o la ausencia de una planta desalobradora en la Balsa del Sapo (El Ejido) son algunas de las actuaciones que se encuentran pendientes de ejecución, de reparación o a falta de autorización administrativa.

Ante la dramática situación que ya padecen los regantes de varias zonas productoras de la provincia, la Mesa del Agua ha reclamado a todas las administraciones competentes que demuestren la "voluntad real de trabajar codo con codo con los afectados para estudiar urgentemente las soluciones necesarias a corto plazo que garanticen el mantenimiento de la actividad agraria", subraya su portavoz, José Antonio Fernández. Además, la Mesa del Agua ha hecho un llamamiento a todos los parlamentarios almerienses en Sevilla y Madrid para que el agua de riego necesaria para cubrir la demanda del sector agroalimentario almeriense sea una prioridad política en sus agendas de trabajo.

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