El reportaje

Espacio y urbanismo en Fondón

  • El municipio se constituye en un punto de referencia, a varias escalas, no sólo en lo tocante al tejido urbano de sus distintos núcleos, sino también respecto a la montaña, la vega y el río

LA Plaza Mayor, gran aportación del urbanismo renacentista, continuó siendo elemento esencial en los núcleos de población barrocos. En Andalucía las hay de grandes dimensiones y bellas proporciones, pero en general, como ocurre en Fondón, no pueden considerarse desde el punto de vista tipológico, plazas mayores en el sentido de las castellanas, pues realmente son ensanches en el corazón de la villa, donde lo que prima (con un criterio estrictamente andaluz) es el lugar de convivencia, contacto social y gran escenario de acontecimientos y fiestas locales, antes de lo puramente arquitectónico. Si bien, con el paso del tiempo, como se constata en Fondón, aparecieron edificios singulares y fuentes.

En esta localidad la Plaza Mayor, pese a su trazado irregular, cumplió sobradamente las funciones sociales y estéticas a gusto y exigencia de los pobladores, incluso siendo diferente de las plazas castellanas en cuanto a estructura y originalidad. No obstante, se convirtió en el espacio idóneo de festejos y solemnidades, como, entre otras, la celebrada con motivo de la inauguración de la monumental fuente de Carlos IV, el día 12 de diciembre de 1790, apasionadamente impulsada por su alcalde Juan Gabriel del Moral, que años después mostró mucho menos entusiasmo por otro acto multitudinario, en este mismo espacio público, la proclamación de la Constitución de 1812, pues la rechazaba frontalmente.

Respecto a la consideración de las plazas mayores como escenarios privilegiados de eventos de diversa índole, espectáculos y procesiones, deben tenerse en cuenta los "miradores", complemento de algunas edificaciones para la expansión de la vista, elementos de tradición renacentista paralelos al aumento de los espacios vacíos en el interior de la población, que se mantienen, en los siglos XVII y XVIII, con el Barroco. En la Plaza Mayor de Fondón aparecen interesantes miradores en la casa de los Godoy y en el Pósito/Ayuntamiento, significativos componentes que expresan el sentido altamente representativo de sendos edificios privado uno y público otro.

En Fondón, y en consonancia con la mentalidad barroca, surgirán elementos sacralizadores del espacio urbano: cruces coronando, por una parte, las fuentes de Carlos IV y la de la Placeta de las Ánimas, y, por otra, las rejas de la casa de los Moral. Más significación adquieren, incluso, las sencillas cruces de hierro colocadas en el hueco de sugerentes, expresivas y populares construcciones a nivel de calle.

Fondón, viejo núcleo de tradición islámica y tejido urbano de trama irregular, con el Barroco recuperó la vitalidad, en su zona central aflorarán excelentes edificios religiosos y civiles, públicos y privados, testimonio del poder de sus habitantes, junto a un apretado caserío de honda raíz popular, y coronándolo todo la torre y el chapitel del templo parroquial, que crecen con extraordinaria verticalidad por encima de los tejados.

El núcleo urbano de Fondón muestra que, en la segunda mitad del siglo XVIII y coincidiendo con la barroquización de la arquitectura y con una clara tendencia a lo espontáneo, la regularidad dejó de ser tan estricta, pues los edificios partieron o unieron manzanas, las calles incluso se hicieron sinuosas, y algunos espacios residuales se convierten en plazuelas irregulares. Varias viviendas significativas muestran, en esta tierra de tradición musulmana, la persistencia del gusto por lo cerrado (patio), pero también, aunque parezca contradictorio, por lo abierto: monumentales balcones y ventanas de las casas señoriales de los Godoy, Moral y Palomar.

Nuestro municipio se constituye en un punto de referencia, a varias escalas, no sólo en lo tocante al tejido urbano de sus núcleos de población, sino también respecto a la montaña, la vega y el río. A través de estos espacios pueden planificarse sucesivos itinerarios a partir de Fondón, Benecid y Fuente Victoria, aprovechando la red de caminos y sendas existentes: margen izquierda del río Andarax, aguas abajo, con las fuentes del Molino y del Níspolo en Fondón y de la Reina en Fuente Victoria; el viejo, sugestivo y entrañable camino a Benecid, a través de la vega y el río; caminos y veredas de la sierra de Gádor a las numerosas fuentes entre las que destacan las de la Parra, Mahón y del Alamillo, con un excepcional paisaje y la omnipresencia de pinares, encinas, aguas y la huella del pasado minero, y algún otro relacionado con unos modos de vida unidos a la montaña, como el pastoreo, carboneo, explotación de caleras, y producción de hielo para el verano: a mediados del siglo XVIII la cofradía del Santísimo Sacramento de Presidio (Fuente Victoria) posee "un pozo de encerrar nieve en la sierra de Gádor", que le produce anualmente una utilidad de doscientos reales.

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