La Junta crea una brigada de agentes para erradicar los cebos envenenados

  • Está compuesta por 14 agentes de todos los rincones de la provincia · Su trabajo se complementará con un equipo canino conformado por 13 perros adiestrados

La Junta de Andalucía trabaja desde hace tiempo para erradicar el uso de cebos envenenados en el campo en Almería con el fin de evitar riesgos a los seres humanos y a los animales. Ahora, además, la Junta destina a esta tarea una brigada específica de Agentes de Medio Ambiente, denominada Brigada de Investigación de Envenenamiento de la Fauna. En concreto, 14 agentes, de todos los rincones de la provincia, van a dedicarse a detectar y eliminar estos cebos que contienen veneno y que suponen un peligro tanto para la fauna silvestre como para las personas.

Los componentes de esta brigada están, por lo tanto, estratégicamente ubicados en toda la provincia y pueden inspeccionar cualquier lugar en un plazo menor de cinco horas.

Por otro lado, la presencia de cebos envenenados es un peligro muy acuciante para la supervivencia de especies animales. Las más amenazadas por este tipo de uso de cebos son especies que actualmente están en riesgo y cuya pérdida es un serio revés para la diversidad ambiental. Es el caso del águila imperial ibérica, el buitre negro, el alimoche o el quebrantahuesos.

Por otra parte, los productos utilizados para envenenar cebos son altamente peligrosos también para las personas porque su introducción en los sistemas ecológicos supone un grave riesgo para la salud humana. De hecho, se ha constatado la presencia del tóxico en el campo camuflado en alimentos, como magdalenas o embutidos que pueden ser ingeridos de forma accidental por niños. Pero, además, este tóxico puede incorporarse a la cadena alimentaria de manera indirecta a través del consumo de caracoles o de especies cinegéticas, como el jabalí o la liebre, que previamente hayan estado en contacto con los cebos.

Asimismo, junto a predadores y carroñeros, pueden también verse indirectamente afectadas otras especies animales que ingieran los insectos envenenados que proliferan en torno a los cebos. Este hecho, amplía considerablemente la magnitud del problema y los riesgos de que el veneno se incorpore a la cadena alimentaria.

Por todo ello, el uso de cebos envenenados está tipificado como delito en el Código Penal, además de suponer una infracción administrativa, y aparece ligado a una práctica irregular de la caza.

Para luchar contra estas prácticas, la Junta, a través de la Consejería de Medio Ambiente, cuenta con personal y todo un protocolo de actuación, denominado "Estrategia para la erradicación del uso ilegal de cebos envenenados" que enlaza con los diversos programas de conservación de especies animales y de prevención de riesgos a personas que lleva a cabo el Gobierno autonómico.

Este protocolo, que es el que ponen en marcha los Agentes de Medio Ambiente, consta de varias herramientas, como un Centro de Análisis y Diagnóstico, en el que se analizan las muestras de cebos encontradas en el campo para ver si son de veneno o no, un Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) en Vélez Blanco, donde son llevados los ejemplares de animales intoxicados para que sean curados y devueltos a la naturaleza, la actuación eficaz de los Agentes de Medio Ambiente y equipos caninos de rastreo.

Precisamente, este equipo canino es el que entra en acción en cuanto hay sospecha de la presencia de cebos envenenados en el campo.

La Junta de Andalucía cuenta en la actualidad con 13 perros adiestrados específicamente para detectar cebos envenenados. Son de cinco razas: perro de aguas español, pastor alemán, pastor belga, labrador retriever y golden.

Todos estos perros forman parte del Equipo Canino de la Junta, que está dispuesto a actuar en cualquier momento.

De hecho, este Equipo Canino suele realizar inspecciones de forma periódica, para detectar posibles cebos envenenados, y también cuando se ha localizado algún supuesto cebo o cadáver envenenado.

Entonces, los Agentes de Medio Ambiente de la Junta requieren la presencia de este Equipo canino y se inicia todo un plan de trabajo.

Después de rastrear la zona y en el caso de que los perros encuentren veneno, los Agentes de Medio Ambiente señalizan el lugar de hallazgo, mediante un sistema de GPS, y toman muestras que son enviadas al Centro de Análisis que tiene la Consejería de Medio Ambiente para su examen.

En este centro se realiza un análisis de las muestras y se remiten los resultados a la Delegación Provincial de Almería, donde se toman las medidas administrativas correspondientes.

Estas medidas consisten en abrir un expediente sancionador al presunto responsable de haber puesto cebos envenenados y se remite el expediente a la fiscalía o juzgado de instrucción ya que el uso de cebos envenenados es un delito. Este expediente suele acabar en una sanción, que dependiendo de la gravedad puede ir desde los 60.000 a los 300.000 euros.

El delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Almería, Clemente García, ha indicado que "la finalidad de todo este proceso es que pague quien pone cebos envenenados". "De ahí que las sanciones sean significativas, dada la peligrosidad para los seres humanos y para los animales que supone poner cebos envenenados en nuestro campo".

El equipo canino se pone en marcha a iniciativa de la delegación Provincial de Medio Ambiente, pero también si así lo solicita la Guardia Civil o como consecuencia de la denuncia de un particular. Este equipo actúa no solo en terrenos cinegéticos sino también en otros terrenos rústicos donde se presuma que se ha colocado veneno.

García ha afirmado que "con las medidas que se vienen adoptando, y gracias a la labor vigilante de los Agentes de Medio Ambiente y más ahora con la creación de la Brigada específica en la lucha contra los venenos, la detección de estos peligrosos cebos se realiza cada vez con mayor eficacia y rapidez".

"Esta buena gestión está permitiendo elaborar un mapa provincial de venenos que refleja lugares y frecuencia y nos acerca cada vez más a la identificación de los responsables de su colocación, que no dejan de ser una minoría dentro del amplio colectivo de cazadores almerienses que sí cumple la normativa cinegética y respeta el medio ambiente", ha añadido.

En lo que va de año, los Agentes de Medio Ambiente de la delegación Provincial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Almería han realizado 39 inspecciones ante la sospecha de veneno en cebos.

De ellas, en 18 el cebo contenía veneno. Los tipos de venenos más habituales son fundamentalmente plaguicidas en altas concentraciones.

El delegado Provincial de Medio Ambiente, Clemente García ha incidido, en que "desde la delegación de Medio Ambiente, apostamos por la especialización del Colectivo de Agentes de Medio Ambiente, para prestar un servicio mejor y eficaz a los ciudadanos; por ello hemos creado esta Brigada de Investigación de Envenenamiento de la Fauna".

García ha remarcado que "tenemos que tener conciencia de que la colocación de cebos envenenados entraña graves riesgos para animales y personas y por ello es también importante contar con un equipo humano, como el de esta brigada, especializado en esta materia, a fin de averiguar y poder acabar con este tipo de delitos".

El delegado ha concluido que "en definitiva, lo que nos proponemos es que este tipo de prácticas desaparezca del monte almeriense, a fin de que el campo esté abierto, y sin riesgos para nadie, de modo que puedan disfrutar de él todos aquellos que quieran, bien en usos cinegéticos, con actividades como la caza, bien en otros usos de ocio, como senderismo y actividades en la naturaleza".

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