La SEQUÍA, un problema global

  • Almería clama por más agua ante la necesidad de sus cultivos

  • En Marruecos, el problema aún es más grave: el campo se seca y la gente se muere

Aunque hace escasos días ha llovido, al fin, en la provincia, apenas alcanza para paliar mínimamente la grave sequía que padece Almería, una situación que no es, ni mucho menos, exclusiva del sureste de España, sino que se trata de un problema global, que reabre, una vez más, numerosos debates en torno al cambio climático, el modelo de producción, la desertización, la desalación, el uso de las energías renovables para abaratar los costes de producción de agua, la reutilización, la contaminación, los trasvases, la política hídrica gubernamental...

Sin ir más lejos, el vecino del sur, Marruecos, uno de los principales competidores de Almería en materia de exportaciones de frutas y hortalizas hacia Europa, padece problemas aún más graves, pues a la escasez de recursos hídricos para el riego de sus cultivos se une la amenaza que se cierne sobre gran parte de la población, que se está muriendo, literalmente, de sed.

En Zagora (Marruecos) pasa como en Los Vélez: falta agua por el auge sin control de la sandía

En la zona oeste de Marruecos hay un pueblo llamado Sidi Bulaalam, a 80 kilómetros del Océano Atlántico, donde apenas ha llovido en la última década. No se puede sembrar trigo ni dar de beber al ganado. Hace unos días, después de aguardar hasta dos días de cola para recibir una ayuda alimentaria en forma de paquete, se produjo una estampida y murieron aplastadas quince mujeres, según informaba El País. Al otro extremo se encuentra Zagora, un pueblo con 30.000 habitantes situado a las puertas del desierto, que se ha dado a conocer por las 'manifestaciones de la sed' que tuvieron lugar entre septiembre y octubre pasados y que se saldaron con 23 detenido, ocho de los cuales aún siguen en la cárcel. A la escasez de agua, en esta población se une una mala gestión, pues sufrió una inundación en 2015, pero el agua se perdió, pues no hay infraestructuras para almacenarla. A ello se añade un problema similar al que hay en Los Vélez con la lechuga. En el caso de Zagora, la escasez de agua se debe a las plantaciones masivas de sandías.

Las sandías de Zagora se recogen en los meses de abril y mayo, antes que en Almería y que en la mayor parte del mundo. De ahí las ganancias, al ser los primeros en los mercados. Empezaron a cultivarse a gran escala en 2007. Entonces apenas había 1.000 hectáreas dedicadas al cultivo local y ahora ya van por 10.000. Las asociaciones de derechos humanos llevan denunciando este problema desde 2009 y advertían de que podían quedarse sin agua. "Hasta 2016 había agua en casa; estaba salada, pero había. Desde hace ocho meses, sin embargo, los barrios de las zonas altas apenas tienen agua y los de las zonas bajas solo disponen de ella tres o cuatro horas al día", explican desde la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, según relata el reportaje de El País.

La situación en esta importante población marroquí se asemeja a Los Vélez, cuyos habitantes claman por un uso más racional de los recursos hídricos y llevan meses exigiendo a las administraciones cordura para que el acuífero pueda regenerarse y se frene la sobreexplotación del uso del agua para riego, en este caso, por parte de los grandes productores de lechuga, denuncian.

Uno de los empresarios pioneros en comercializar sandía procedente de 'Los Velez marroquí', es decir, de Zagora, explica que el problema no es el agua que consume la sandía. Para un kilo de sandías se requiere 100 litros de agua; para un kilo de cebada, 1.000 litros; y para un kilo de dátiles, 2.000. La sandía no requiere mucha agua, pero sí mucha superficie. Y ahí está el problema. Porque en esa superficie hay agua potable que la población necesita para beber. La solución, limitar la producción y construir embalses.

El problema de la agricultura marroquí ante la escasez de agua no es nuevo. Tras aumentar su Producto Interior Bruto un 4,5% en 2015, la falta de lluvias del invierno de 2015 provocó una caída de un 1% en el crecimiento económico al año siguiente, pues en este país la agricultura aporta el 14% del PIB, el doble que el turismo.

En Almería la situación aún no ha llegado a ser tan alarmante como en Marruecos. De momento, no ha habido detenciones ni peligra la vida de la población por la sed. Sin embargo, sí hay una gran emergencia en la provincia por su carácter eminentemente agrícola, pues sin agua suficiente a un precio razonable, el futuro de la horticultura a corto plazo se encuentra amenazado.

Por ello, los regantes, a través del Círculo por el Agua, que canaliza las reivindicaciones de los regantes del trasvase Tajo-Segura, acordaron movlizarse en diciembre y culminarán a mediados de enero, con una concentración en Madrid, en el entorno del Congreso de los Diputados, tras una reunión de la directora general del Agua del Ministerio de Agricultura, Liana Ardiles, y los presidentes de las Mesas del Agua de Alicante, Murcia y Almería y el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo Segura, en la que estuvieron José Antonio Fernández, presidente de Feral, y Francisca Iglesias, secretaria de UPA.

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