Un almeriense busca en México a su hija secuestrada por su cuñada

  • La desaparición de la pequeña se produjo poco después de la muerte de su madre · La elevada posición económica de la presunta autora dificulta aún más encontrarla en un sistema judicial poco transparente

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"Mi nombre es Alfredo Martínez y quisiera ponerle en conocimiento del trance por el que estoy pasando. Me encuentro en México, en la ciudad de Torreón del Estado de Coadhuilla, para intentar recuperar a mi hija Ximena, que fue secuestrada por la hermana de mi mujer días antes de que ella falleciera en Barcelona de leucemia." Es la pesadilla de este almeriense al que se le ha reconocido la patria potestad y que, sin embargo, no ha podido abrazar a su hija desde enero. Teme no volver a verla más y ha emprendido una lucha desesperada con su hermana, María Dolores Martínez, como aliada desde Almería contra un sistema judicial poco transparente.

Todo comenzó cuando a la mujer de este ingeniero técnico agrícola de profesión, Migdalia Cavazos de la Peña, le diagnosticaron en México, donde la pareja residía, leucemía. Los médicos le recomendaron trasladarse a Barcelona para recibir un mejor tratamiento en el Hospital Clínico.

Acaban de ser padres y Alfredo y Migdalia pudieron contar con la hermana de esta, Cristina, para que les acompañara y cuidara del bebé, de sólo 16 meses, mientras recibía el tratamiento médico. Lo que nunca podían imaginarse es que su cuñada se iba a llevar a México, sin conocimiento de los progenitores, a la niña, algo que todavía la familia almeriense no se explica.

"No sabemos -cuenta María Dolores- exactamente el día que la secuestró. Nos dijo que la niña estaba enferma y que por eso no la llevaba al hospital. Mi hermano regresó a la casa alquilada en Barcelona y se encontró con el apartamento vacío". Una llamada telefónica le confirmó a Migdalia que su hermana Cristina se había llevado a la pequeña Ximena con intención de quedársela. Según María Dolores, la súplica fue que le devolviera a su hija.

La contestación consta en la denuncia que interpuso la pareja ante los Mossos d'Escuadra : "Si Alfredo viaja a México para traerse a la niña le voy a explicar cómo se solucionan los problemas aquí". Empieza la pesadilla.

Migdalia no supera la enfermedad y fallece el 30 de enero. "Lo que le daba la vida a mi cuñada era estar con su hija", lamenta María Dolores. "Mi hermano se quedó destrozado, quería mucho a su mujer. No existían problemas de ningún tipo entre ellos."

Tampoco había malas relaciones entre Alfredo y la familia de su mujer, ni entre Migdalia y su hermana Cristina. "Las relaciones eran excelentes, lo que lo hace todo mucho más inexplicable". Tanto como que la cuñada de Alfredo inició en México los trámites para quedarse con la custodia de Ximena antes de que la madre falleciera y sin conocimiento de los padres.

De igual modo, sin la debida autorización paterna, Cristina pudo sacar a la niña de España desde el aeropuerto de Barcelona. "Previamente al secuestro, indiqué a la Policía Nacional de Barcelona y a los Mossos que cabía esta posibilidad. Sin embargo, nadie me hizo caso e inexplicablemente nadie lo evitó en el aeropuerto a pesar de que no tenía la documentación apropiada, ¿cómo es posible que ocurra un hecho así?", denuncia Alfredo Márquez.

La odisea del padre en México es otra pesadilla. "Mi cuñada pertenece a una familia con poder y dinero, y mi hermano se ha encontrado con todo tipo de obstáculos e incluso vive amenazado", comenta María Dolores.

El primer varapalo es la decisión de un juez de la ciudad de Matamoros otorgando la custodia a Cristina y a su marido, "con el que ellos tienen amistad y alegando argumentos sin fundamento como abandono de la menor", asegura Alfredo, el cual se dirige a los cónsules general y honorario de España de la ciudad de Torreón. Al tiempo, el 18 de junio, el Juzgado de lo Familiar le devuelve la custodia. Un mero papel por ahora.

Cuando acompañado por la Policía mexicana, el padre fue a recoger a su hija en la hacienda familiar, la niña no estaba. "Había biberones y objetos infantiles, pero Ximenena la habían escondido, puede que en casa de los vecinos, pero la Policía sólo estaba autorizada a entrar en ese domicilio". La última noticia que tienen de sus parientes de México es que han recurrido la patria potestad y el caso puede demorarse en el Tribunal Federal.

Mientras tanto Alfredo continúa en México, sin saber dónde está su hija, escondido "en un país donde la violencia y la corrupción alcanzan cuotas altísimas, donde me siento -dice- amenazado".

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