Simeone, categoría de mito

El irrefrenable Atlético de Madrid encontró en el superdoblete su nuevo objetivo para la temporada, un reto mayúsculo que afronta aferrado a la figura de un mito viviente llamado Diego Simeone.

De la mano del técnico argentino, el club rojiblanco logró corregir su tradicional tendencia al fatalismo para convertirse en una referencia indiscutible en el continente. Ahora aspira a completar la mejor temporada en sus 111 años de historia.

En el recuerdo de sus hinchas permanece aquel doblete de 1996, cuando conquistó Liga y la Copa del Rey con el serbio Radomir Antic en el banquillo. Luego, apenas cuatro años después, vino la inesperada caída y el descenso a la Segunda División.

Pero la travesía en el desierto hace tiempo que concluyó y hoy el Atlético de Madrid es un gigante de Europa. Y hay una fecha clave en ese devenir: el 23 de diciembre de 2011.

Fue entonces cuando Simeone fichó por el Atlético de Madrid. Sustituía a Gregorio Manzano en mitad de la temporada y llegaba a un club en crisis, con sus hinchas pidiendo -literalmente- la cabeza de sus directivos. Fue el comienzo del cambio.

Identificado con la grada atlética desde sus días como jugador, el entrenador argentino no tardó en conectar con los valores tradicionales del club. Él mismo lo relató esta semana: "La humildad, el corazón y el contragolpe".

El miércoles se consumó la realidad que es hoy el Atlético de Madrid con su triunfo 1-0 ante el Barcelona para entrar en las semifinales de la Liga de Campeones 40 años después. Lo hizo sin sus dos mayores estrellas, como son Diego Costa y Arda Turan, ambos lesionados.

Y hoy sus hinchas más veteranos evocan el recuerdo de aquella final de la Copa de Europa de 1974 ante el Bayern Múnich. Un gol de Luis Aragonés en la prórroga, en el minuto 114, dio ventaja al Atlético con un perfecto lanzamiento de falta, pero los instantes finales castigaron con crudeza al equipo rojiblanco con el definitivo 1-1.

Hans-Georg Schwarzenbeck castigó las ilusiones rojiblancas con un increíble gol desde más de 30 metros que obligó a jugar un desempate que concluyó con el claro triunfo alemán por 4-0 -dos goles de Uli Hoeness y otros dos de Gerd Müller- ante un deprimido Atlético.

Ahora esos recuerdos devuelven la memoria a los hinchas atléticos, que sueñan -por qué no- con cumplir venganza cuatro décadas después, pues el Bayern Múnich es uno de los cuatro equipos que hoy entrarán en sorteo de las semifinales de la Liga de Campeones junto a Real Madrid, Chelsea y el propio Atlético.

Simeone propició ese cambio de mentalidad de un equipo antes conocido por su afinidad con el fatalismo. Ahora nadie se acuerda de eso y sus hinchas afrontan casi con euforia el desenlace de una temporada que puede ser histórica para sus colores.

Porque toda una generación de aficionados nunca vio a su equipo pisar tan fuerte en Europa como lo hace ahora. Al tiempo, defiende la cabeza de la Liga con un punto de ventaja sobre el Barcelona y tres sobre el Real Madrid.

"Mantenemos la misma humildad y entendemos que después de 40 años que se vuelva a presentar una instancia como ésta es muy bonito. Confiamos en nuestro trabajo y en una oportunidad que aparece e iremos en busca de lo que pida el rival que nos toque. Queremos acabar la competición siendo competitivos, como la empezamos". Palabra de Simeone.

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