Urkullu destituye a un alto cargo por no entregar la carta de un preso de ETA a una víctima

  • Txema Urkijo era coordinador de la Secretaría vasca de Paz y Convivencia. Su marcha se produce, según el Gobierno vasco, por no respetar la "metodología de trabajo común" del organismo.

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El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha decidido destituir al coordinador de la Secretaría vasca de Paz y Convivencia, Txema Urkijo, después de éste haya reconocido que no entregó una carta de un preso de ETA a una víctima. El Gobierno Vasco ha informado de este cese en una breve nota de prensa, en la que explica que su destitución se debe a las "diferencias observadas" hasta ahora en la interpretación y ejecución de la "metodología de trabajo común que ha de caracterizar al conjunto de la Secretaría General de Paz y Convivencia". 

Esta destitución se produce pocas horas después de que Urkijo haya explicado en su cuenta de Twitter que no entregó una carta que le envió el preso arrepentido Kepa Pikabea a la víctima de ETA Miguel Ángel Madariaga porque así se lo pidió expresamente este recluso al no tener "garantía de discreción". 

Fuentes de la Lehendakaritza han explicado que la destitución se debe a que se han producido varios casos de discrepancias en la interpretación y ejecución de las políticas que lleva a cabo la Secretaría de Paz del Gobierno Vasco, aunque no han precisado en qué han consistido esas diferencias. También han precisado que ha sido el propio Urkullu quien ha comunicado a Urkijo su cese que, según han insistido, no se ha debido a esta polémica con la carta de Pikabea y han anunciado que en un futuro próximo se nombrará a otra persona para ocupar su cargo. 

El lehendakari ha agradecido no obstante a Urkijo el trabajo que ha hecho durante más de once años en materia de Derechos Humanos y Atención a las Víctimas, en los sucesivos gobiernos de Juan José Ibarretxe (PNV), Patxi López (PSE-EE) y ahora con Urkullu (PNV). La destitución de Txema Urkijo, que fue miembro histórico de Gesto por la Paz y entró en el Gobierno Vasco de Ibarretxe en 2002 como director de Derechos Humanos, zanja así la polémica surgida el pasado jueves cuando el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) exigió su dimisión por haber ocultado "cartas" de un preso de ETA enviadas a una víctima. 

Para Covite, Urkijo no podía seguir en su cargo porque actuó "como un gran censor" y con su actitud pasó "por encima del derecho a la verdad y a la reparación". A esta petición de dimisión se sumó después UPyD. Las discrepancias del Gobierno Vasco con Urkijo ya se dejaron entrever el martes, cuando el portavoz del Ejecutivo, Josu Erkoreka, desveló que el lehendakari le había pedido explicaciones sobre este asunto y anunció que cuando conociera las razones de su actuación tomaría las "decisiones oportunas" puesto que se trataba de una cuestión "relevante". 

La denuncia del colectivo de víctimas se produjo después de que el ex teniente de la Guardia Civil Miguel Ángel Madariaga se entrevistara el pasado 26 de marzo en la cárcel de Álava con Pikabea con el objetivo de esclarecer atentados de los que se desconoce la autoría. En ese encuentro, Madariaga le preguntó al preso por qué no había respondido a varias cartas que le hizo llegar a la cárcel -la última en junio de 2012- reclamándole colaboración con la Justicia para esclarecer atentados de ETA sin resolver. Pikabea informó a la víctima de que sí había respondido a sus cartas y que le hizo llegar su última misiva de respuesta a Urkijo, para que éste se la entregase a Madariaga. 

El coordinador de la Secretaría General de Paz y Convivencia ha admitido que no se la dio a la víctima porque así se lo pidió el propio preso al no haber "garantía de discreción". Estas explicaciones al parecer no han bastado al lehendakari, quien ha decidido cesarle no sólo por esta cuestión, sino por esas otras "diferencias" que ha habido con su trabajo. 

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