"Me daba igual teclear la 'q' que la 'p"

  • La autora de la biografía sobre la Reina carga de razones a los que cuestionan su rigurosidad

No hay quizás mejor campaña publicitaria para un libro que la polémica. Ése es el principal atractivo de La Reina muy de cerca escrito por la periodista Pilar Urbano con motivo del 70 cumpleaños de doña Sofía.

Deliberada o inconscientemente, la escritora valenciana dilató aún más esa controversia ayer, en una charla a media tarde con mujeres en el Club Antares de Sevilla, dando pábulo a los que han dudado de la rigurosidad de los testimonios reproducidos en el libro que elaboró en "cuatro días y tres noches". Con la particularidad de que la Casa Real ocupa ese bando que cuestionó la fiabilidad de la biografía con un comunicado en el que advertía que las palabras de la Reina no fueron recogidas con "exactitud", Urbano confesó, confidencia o desliz, que víctima de la celeridad apremiante con la que en esos escasos días debía tener listas las 330 páginas del libro, "me daba igual teclear (las teclas) $, que p o que q".

Alentado este dilema por la propia Urbano al airear en los primeros días de controversia su desdén hacia la grabadora en favor de la "libretilla", la escritora volvió a dejar claro su rechazo a servirse de las nuevas tecnologías en las entrevistas, cargando así de más motivos a sus "detractores". "Las grabadoras inhiben y lo que me gusta es que (los entrevistados) se desmelenen, incluso les miro a los ojos sin tomar notas". Sobre su prodigiosa nemotecnia dijo: "Hay quien se pregunta cómo se pueden memorizar 330 páginas, y yo les digo que yo sí, que toda la vida me he aclarado así".

La charla fue una constante de la escritora en desmontar el comunicado de la Casa Real que también aseguraba que la Reina le hizo confidencias, no declaraciones. "No he traicionado su confianza, hablaba con una periodista no con un psicólogo, si quieren secretos que paguen a un psiquiatra", zanjó intercalando pasajes de sus charlas en la Zarzuela impostando, incluso, la gestualidad y la voz de la Reina. Desveló que "cuatro o cinco días después" del comunicado "alguien de la Casa del Rey pidió a mi editorial que dejara de hablar del comunicado" y respondió que sólo lo hará "cuando hagan un desmentido" de la nota. Unos metros por encima de su cabeza, un cuadro del Rey presidió la charla.

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