Ni rastro de los tres cooperantes

  • El Gobierno incrementa las gestiones diplomáticas para conocer la "localización exacta" de los secuestrados en Mauritania · La caravana solidaria reanuda la marcha hacia Senegal escoltada por un furgón militar

El atisbo de esperanza que los familiares de los tres cooperantes españoles secuestrados el pasado domingo en Mauritania vislumbraron la víspera sigue emsombrecido por el absoluto desconocimiento de su paradero. El día después del desmentido a las informaciones que apuntaban a su localización e, incluso, a su liberación, la caravana solidaria en la que viajaban los tres cooperantes catalanes reanudó su recorrido hacia Senegal, mientras el Gobierno continúa trabajando en las gestiones para conocer la "localización exacta" de los secuestrados.

Después de que los 30 integrantes de la expedición de la ONG Barcelona Acción Solidaria votasen por unanimidad continuar su ruta, los 12 vehículos de la caravana -ocho camiones y cuatro todoterrenos- se pusieron en marcha para atravesar la frontera con Senegal. Un furgón de la Gendarmería mauritana escoltará hasta la frontera los vehículos, que contarán también con protección militar en todo momento en sus recorridos por Senegal y Gambia.

Mientras tanto, el Gobierno celebró la primera reunión de los comités político y técnico constituidos para hacer un seguimiento del secuestro. Tras el encuentro del comité técnico, el Ministerio de Asuntos Exteriores informó, a través de un comunicado, que el Gobierno sigue trabajando para recabar la mayor información posible sobre el paradero de los secuestrados a través de contactos con otros países y conocer su "localización exacta".

Exteriores aseguró que "se siguen manteniendo contactos a todos los niveles, tanto con las autoridades mauritanas como con las de los países de la zona". El Gobierno no aportó más detalles sobre si se conoce dónde están los tres miembros de la ONG Barcelona Acción Solidaria, así como tampoco hizo mención a la autoría del rapto ni confirmó si podría ser obra del grupo Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), posibilidad que apuntó en un primer momento el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez fueron secuestrados en la carretera que une Nuadibú y Nuakchot, las dos principales ciudades mauritanas, cuando iban en un convoy de 13 vehículos que transportaban material de ayuda con destino a Dakar, la capital de Senegal. El Ejecutivo insiste en la necesidad de actuar con "la debida prudencia y cautela" después de la confusión generada la víspera sobre su liberación.

La comisión de seguimiento del secuestro la puso en marcha el martes la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. De momento, ni el Gobierno ni la Gendarmería Nacional de Mauritania, encargada entre otras labores de controlar las carreteras del país africano y las poblaciones alejadas de los núcleos urbanos, han ofrecido información alguna sobre su paradero. A la condena al secuestro, se unieron los partidos políticos mauritanos, que coincidieron en calificar lo sucedido como una "acción cobarde".

Procedentes de Mauritania, una delegación de ocho miembros de la ONG catalana, entre ellas su presidenta María Jesús López, aterrizó ayer en el aeropuerto barcelonés de El Prat. López mostró su "consternación" por el secuestro y aseguró que no tienen noticias nuevas, que "todo está igual". Desde la Generalitat, su vicepresidente, Josep Lluís Carod-Rovira, pidió que se "deje trabajar a las Fuerzas de Seguridad, a los medios de comunicación y a la diplomacia" para liberar a los secuestrados.

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