Cierre con picotazos de arte

  • Pablo Hermoso de Mendoza no tuvo su tarde. Morante dejó destellos intermitentes de mucho calado. Manzanares dejó notar el momento que atraviesa cortando la única oreja.

Pablo Hermoso de Mendoza no ha triunfado. Y eso es noticia. Los caballos han estado, algunos, desconfiados. Quizá porque se están placeando. Es decir, que son jóvenes y necesitan rodaje, en este caso, cabalgadura en más plazas y con más toros. Por cierto, los de Bohorquez sin colaboración alguna y paraditos.

Morante quiso estar en Morante, mas no pudo en todo se esplendor. Verónicas sueltas, un par de ellas ligadas y otras cuatro aisladas de mentón en pecho en cuerpo henchío y vuelos de capote acariciando el aire. De muleta, el mismo poema, con la interrupción de pérdida de engaño. Se le pita porque se le espera mucho. Son los pitos de quien defrauda, cuando se sabe que es de cante grande y se queda en el simple probando... probando, toc, toc. Uno, dos, unos...Sí...Sí.

En el segundo fue a más. Con entrega en tablas por las molestias del viento. Se mezclaron las ganas de dar muletazos con los muletazos con muchas ganas. Con un final de homenaje al toreo antiguo. Giraldillas a los Joselito el Gallo, recortes marca belmontina, toreo de pies ligeros. Cinco pinchazos y una estocada media delantera, para algunos con mucho arte y torería. Y ocurre lo que a algunos toreros gusta, no pasar desapercibido y que la bronca sea de verdad, los aplausos también y que la división de opiniones sea de bofetada entre quienes defienden cada postura.

Manzanares cortó una oreja a su disposición delante del toro, al impacto en cada uno de los muletazos, al acompañar con la cadera. Mientras en el primero corta una oreja de justito mérito, en el segundo se tropieza con un inválido. Es incomprensible que desde el tendido se aplicase silencio a este toro, cojo prácticamente desde salida. Hay concesiones imposibles, a no ser que el hastío por una feria con las luces, algunas potentes, pero que ha tenido muchas sombras, dieran lugar al que "más da, que esto termine cuanto antes". Es vio que era el último de feria.

Feria en la que hay que olvidar mucho por el bien de la plaza. Como olvidos imperdonables han sido sus 120 años y los 25 del capote.

Feria que debe ser referencia para que no se vuelvan a traer toros de presencia poco digna para una plaza que ha llenado los tendidos en tres tardes.

Plaza que tiene un abono por el que habría guerras para ofertar carteles. Como bofetadas, metafóricamente, hay entre los toreros por verse en ellos.

El cariño no es correspondido. Ni en formas ni en fondo. Somos demasiado cariñosos y, cuando se hace repaso sosegado de lo que ha pasado, demasiado tontos. Quizá sea la clave de la felicidad y el cuño del dicho "qué bien se vive en Almería".

Y al sosiego les invito en próximos días, que estaremos de nuevo con ustedes en amplio diseccionar de la feria "a toro pasado".

Almería Actualidad ha brindado la apuesta por la Fiesta a esta tierra. Ha sido un esfuerzo que ha merecido. Gracias.

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