Soñar y engrandecer el camino

  • Contar con un torero de la tierra como Ruiz Manuel es un lujo para Almería y un privilegio para los aficionados que siempre se sentirán orgullosos de su entrega, valor y arte como auténticos triunfos

Aún está caliente el reciente homenaje que el diestro almeriense Manuel Ruiz Valdivia recibió en el Gran Hotel por parte de varias asociaciones taurinas con motivo de haberse cumplido sus 15 años de alternativa, que tuvo lugar en la localidad francesa de Beaucaire el 30 de julio de 1995. Ha sido largo y difícil el camino recorrido desde entonces, lleno de triunfos y también, como no, de algunas decepciones. Ruiz Manuel manifestó que está más preparado para dar que para recibir, y así lo puso de manifiesto una vez más en la tarde de ayer en el coso de la Avenida de Vilches.

Aunque la carrera de un torero se cuenta por corridas toreadas y los trofeos obtenidos, el auténtico y verdadero triunfo reside en la entrega, el valor y el arte, que convierten su toreo en un sentimiento que penetra en lo más profundo del alma. Por ello, Ruiz Manuel puede sentirse feliz porque ha visto cumplido su objetivo de que los almerienses se sientan -nos sintamos- orgullosos de él. El diestro del barrio del Zapillo sigue haciendo soñar con cada actuación suya, dentro y fuera de la tierra, engrandeciendo el camino que sigue haciendo día a día con paso firme y decidido.

Como Ruiz Manuel, Almería cuenta con otras figuras del toreo como Torres Jerez, a quien lamentablemente no hemos podido ver en esta feria. Mayores dificultades encontraron aún José Gabriel Olivencia, Curro Vivas, Jesús Almería o Antonio Márquez, aunque la nómina de toreros y novilleros que quedaron en el camino es mucho más amplia.

Estoy convencido de que no se puede coger el toreo como una profesión si no hay una profunda vocación en el interior de quien sabe que va a poner su vida en juego cada vez que se coloque ante un toro. Y para ejemplo, tantas cogidas que lamentablemente se están produciendo esta temporada, verdaderamente espeluznantes, aunque todos han sobrevivido milagrosamente a las mismas. Eso también lo saben los jóvenes alumnos de la Escuela de Tauromaquia que han dirigido José Antonio Martín o Antonio Márquez, y para la que el Ayuntamiento de la ciudad designó este año como director a Ruiz Manuel.

Los jóvenes que forman parte de la misma no piensan en esos malos momentos que en algún momento pueden llegar. Sólo sueñan con el día de ponerse ante un becerro, novillo o toro, para hacer la mejor faena del mundo y recibir una gran ovación de los espectadores. Por ello, es obligado apoyar la ilusión de esos jóvenes almerienses que aparecen en la fotografía de la siguiente página para que sigan soñando y haciéndonos soñar, conscientes de las dificultades que van a encontrar en el camino y de que no todos servirán ni triunfarán; pero el éxito no sólo está en llegar, intentarlo con corazón también debe recibir el reconocimiento de los aficionados, como los que ayer se volcaron con Ruiz Manuel en el festejo que supuso el ecuador de la feria. La espada impidió la puerta grande, pero su toreo estuvo a gran altura y eso supo verlo y agradecerlo el público.

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