Una noche en la ópera

  • El concierto de arias operísticas ofrecido por la Orquesta Ciudad de Almería y su coro en el muelle de Levante hizo saltar al público de sus localidades que pedía más con aplausos y vítores

Otro verano más el Muelle de Levante, se ha convertido en un improvisado teatro de conciertos de música clásica.

La Orquesta Ciudad de Almería acompañado por sus coros, adulto e infantil, ofreció anteanoche una audición de conocidas Arias y coros líricos.

Un total de 4.000 sillas fueron ocupadas en cuestión de poco tiempo, por las personas que fueron llegando al puerto. Al aforo hay que añadirle 1.000 personas más que se quedaron sin localidad y tuvieron que disfrutar del recital operístico de pie.

Es la tercera Feria que el Coro de la Ocal, esta vez dirigido por Nieves Zurita debido a la ausencia de Román Barceló, que se encontraba en la línea de tenores, sube a las tablas del marítimo escenario, los nervios de la agrupación eran casi inexistentes gracias al duro trabajo que han realizado todos y cada uno de ellos desinteresadamente.

El concierto comenzó con la obertura y la Marcha del toreador de la ópera Carmen. La melodía de Bizet se acompañó con un castillo de fuegos artificiales que volvieron a aparecer a lo largo del concierto.

Un repertorio escogido para todos los públicos. Grandes y pequeños conocían la mayor parte del recital.

Uno de los puntos álgidos de la audición lo pusieron los solitas en intervenciones como el aria de Nessum Dorma de la ópera Turandot el Dúo de las flores que interpretaron la soprano Emilie Smith y la mezzosoprano Magdalena Llamas .

Otra de las intervenciones de más agrado fue dramatización que realizó la mezzo en la archiconocida Habanera de Bizet, gráciles y sensuales contoneos y aspavientos hechos por la cantante almeriense, transportaron la imaginación del público a la España del Siglo XIX donde la gitana Carmen seducía a los soldados y toreros.

El broche final a la musical noche lo puso la Gran Marcha Triunfal de Aída del compositor italiano Giusseppe Verdi, cuyo solo de trompeta se oyó tararear por algunas personas que entre el patio de butacas se encontraban.

Los aplausos ensordecieron el recinto, los cohetes y fuegos de artificio iluminaban el escenario donde se encontraban más de 150 músicos capitaneados por la batuta de Michael Thomas.

La gente quería más música del género lírico para sus oídos. Fue entonces cuando los solitas, Luis María Pacetti, Emilie Smith y Magdalena Llamas levantaron sus copas y brindaron con todos los allí presentes por el éxito obtenido al compás de las notas de la Traviata.

La nota negra del concierto la puse la aparatosa caída que sufrió la mezzo almeriense, cuando finalizó el espectáculo. Aunque el golpe fue muy escabroso, Llamas no sufrió lesiones graves y reposa tranquilamente de su traspiés en su casa.

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