Los pequeños disfrutan de la feria

  • Luces de colores, sombreros, algodones de azúcar, vestidos de flamenco y diversas atracciones, arrancan una sonrisa a los más jóvenes de la familia

La feria, un caos de bellas formas ,que se asienta cada año en el mes de agosto en la capital almeriense como opción para aplacar las altas temperaturas propias de los meses estivales. Al igual que cada año, los aparatos de la feria acompañados de imponentes luces y sonidos ensordecedores ha llegado para adueñarse de la ciudad.

Cuando la noche cae cientos de automóviles se amontonan formando una gran fila que observa desde lo lejos y con gran júbilo los famosos iconos de feria. "Tenía muchas ganas de llegar para subirme en los coches, así le demuestro a papá lo bien que sé conducir" cometa Javier González, uno de los pequeños que, al igual que muchos otros, disfruta "chocando con todos los demás, asimismo este año están aquí mis primos, será mejor que nunca"añade.

Unos entre choques y otros entre los escobazos de la famosa bruja del tren se ríen y disfrutan de la noche. "Al principio me daba un poco de miedo pero desde que mi hermana mayor me acompañó un año me encanta y ahora siempre me subo yo sola",asevera Marta González, una de las jóvenes que se divierten en el tren.

"Al principio no quería venir porque le asusta ver a la muchedumbre, pero al final lo hemos convencido y ahora está encantado",apostilla María Ortega, quien pasea junto a sus hijos por el recinto ferial.

Mientras muchos de los jóvenes pasean por el lugar acompañados de sus amigos y conocidos, cientos de personas dedican su tiempo a hacer que los más pequeños de la familia disfruten de los aparatos de feria más famosos. "El año pasado no se atrevía a subir ella sola pero este año después de ver a sus primos y a sus hermanos ya sí", asegura Elena Maldonado, una vecina que pasea a su pequeña.

Aunque las décadas han pasado, el furor de la feria sigue aún igual que otros años "recuerdo cuando era una niña y mi padre me llevaba, era uno de los días más esperados de todo el año y aunque indudablemente todos los aparatos han cambiado mucho, gracias al avance de la tecnología, las ganas y la ilusión siguen igual", apostilla María Dolores, una vecina de 40 años que pasea por la zona.

La coyuntura económica que azota a millones zonas de toda España, también se ha dejado ver en estos días. " Este año he visto a muchas menos personas, además amigos también han decidido estar en casa, buscando otras alternativas para intentar no gastar",comenta Julio Alberto Martín, que daba un paseo por la zona. No sólo los vecinos de la ciudad han notado la crisis. Algunos de los feriantes también han sufrido la bajada de las ventas "creo que lo mejor hubiera sido estar en los pueblos, porque en la zona de la capital hay más pistas, y se nota mucho" apostilla Rocío Aguilera, una veterana en el sector.

"Aunque este año nos hemos abrochado un poco el cinturón hemos dejado un presupuesto preparado para nuestro hijo, porque queremos que disfrute de la feria como siempre lo ha hecho", asevera orgulloso Juan Pablo, un padre de familia.

Y así, un año más, la oscuridad de la noche se ilumina gracias a la sonrisa de los más pequeños que millones de bombillas llenas de colores consiguen.

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