Finca Onegar se consolida en España y apunta a América con su vino y aceite

  • La empresa almeriense ha envasado casi 25.000 botellas de tinto este año · Elena Pedrosa, explica que van a elaborar 2.500 unidades de rosado · Ha comercializado 150.000 kilos de fruta en 2011

'Con Onegar no hay durezas, ni acidez, sólo golosina y fruta'. Este es el lema de Finca Onegar, un proyecto agroalimentario almeriense con sede en Purchena, que comenzó su andadura en el año 2000, cuando la familia Arriaga-Pedrosa adquirió la parcela de la que hoy brotan los frutos que han consolidado su marca, Finca Onegar, a través de la cual, comercializa frutas, vino y aceite de oliva, de calidad extraordinaria.

El paisaje de entonces, cuando adquirieron el terreno a la marquesa del Almanzora, ha cambiado mucho. La empresa, dirigida por Elena Pedrosa, ha sembrado frutales, olivos y viñas, ampliando y embelleciendo la finca, dándole un mayor valor añadido.

Su crecimiento ha sido constante en todo este tiempo y ha cerrado el ejercicio 2011 con una cosecha de 150.000 kilos de frutales, un 25% más que el año anterior, con el albaricoque como punta de lanza.

La variedad principal es 'pepitos' y lo comercializa, principalmente, a través de Mercabarna y Mercamadrid, que absorben el 80% del total de venta de frutales. "En 2012 ya hemos pensado vender el albaricoque también con el sello de Finca Onegar", como ya hace con el aceite y con el vino.

Como novedad, este año tienen previsto plantar 3.000 albaricoqueros de la variedad Rojo Pasión, "más fresco y afrutado", que tiene mucho tirón en el mercado francés, asegura Pedrosa, donde ya han realizado algunos contactos para introducirlo.

Además, están estudiando en el Instituto Cebas (Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura), ubicado en Murcia, una nueva variedad más temprana, lo que les servirá para llegar primeros al mercado y ganar cuota.

En aceituna, Finca Onegar ha crecido en torno a un 60% hasta cosechar un total de 50.000 kilos. "Tenemos olivos muy jóvenes, plantados hace siete años, que combinan con otros con más de dos siglos de la variedad acebuchina", lo que supone el mestizaje perfecto a la hora de elaborar el aceite de oliva. Las cepas de aceituna picual tienen más de 40 años y los empresarios almerienses han plantado otros 5.000; y de aberquina se plantaron 3.000 hace siete años. El secreto de su aceite radica, además de en la combinación perfecta de estas variedades, en su prensado a baja temperatura, entre 8 y 10 grados, para conservar todos los aromas y ofrecer una textura densa y turbia, con una decantación muy lenta, que este año ha arrojado 8.000 litros de producción.

En cuanto al viñedo, Finca Onegar tiene seis hectáreas, que producen una media de 5.000 toneladas de uva cada una. "Es una cantidad que nos permite tener una producción controlada al 100% para elaborar unos vinos muy equilibrados. La primera cosecha se obtuvo en 2005. Gracias a la labor de los enólogos Juan Ayuso y Ricardo Cantera, a pesar de su juventud, se trata de un vino con un carácter y unos matices totalmente definidos, con una media de producción de 25.000 botellas anuales; este año será alguna menos, pero de más calidad. "Vamos a elaborar como novedad 2.500 botellas de rosado, criado y fermentado en barrica para hacer algo distinto y sacarlo al mercado en marzo", afirma Elena Pedrosa.

La empresa también tiene en mente elaborar un blanco muy fresco en boca. Para ello, tienen previsto preparar una parcela en la parte oeste de la finca, aunque está por decidir la variedad. Además del mercado nacional (Galicia, Cataluña, Baleares, Madrid, Sevilla y Málaga) han visitado la finca potenciales clientes de Estados Unidos y Canadá y se han interesado por el vino y el aceite de oliva.

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